La interpretación de la Constitución y la interpretación del Ordenamiento desde la Constitución

AutorGarcía Cuadrado, Antonio Mª
Cargo del AutorProfesor Titular de Derecho constitucional
Páginas217-226

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5. 1 La hermenéutica jurídica

Las normas jurídicas son proposiciones racionales, normalmente de carácter abstracto y general, que tienen que ser individualizadas para poder aplicarse a los supuestos reales que deben regular. Para ello hay que empezar por determinar cuál es el verdadero sentido de la norma, es decir, su contenido y su alcance. Al proceso por el cual el jurista indaga ese sentido de la norma se le conoce con el nombre de interpretación o hermenéutica jurídica.

Se debe a la doctrina civilista del siglo XIX, y de forma significada al jurista alemán F. C. de Savigny, la formulación de la doctrina moderna sobre la interpretación jurídica. Tales métodos o medios de interpretación son válidos, en principio, para la interpretación de las constituciones, pero con ciertas peculiaridades que serán indicadas después.

A. Tipos de interpretación. Se han ido estableciendo varias clasificaciones de las diversas formas de interpretación de las normas jurídicas. Las más importantes son éstas.

  1. Según el resultado, la interpretación puede ser declarativa, extensiva o restrictiva. Interpretación declarativa es aquella en que se hace coincidir la letra y el espíritu de la ley (la norma quiere decir exactamente lo que dice, ni más ni menos). Se llama restrictiva cuando se considera que la norma no quiere tanto como literalmente dice o parece decir. Interpretación extensiva es la contraria: cuando se interpreta que la ley quiere decir más de lo que la literalidad parece indicar a primera vista.

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    Así por ejemplo, el art. 16 de la Constitución italiana de 1947 establece lo siguiente: "Todo ciudadano puede circular y residir libremente en cualquier parte del territorio nacional, con las limitaciones de carácter general que establece la ley por motivos de seguridad o de sanidad. No podrá determinarse ninguna restricción por razones políticas". Si ese derecho se reconoce a toda persona bajo jurisdicción italiana, o a todos los ciudadanos de la Comunidad Europea estamos realizando una interpretación extensiva ("ciudadano"= toda persona o todo europeo); Si entendemos que sólo afecta a las personas físicas con nacionalidad italiana, se tratará de una interpretación declarativa ("ciudadano"= todo italiano); por último, si consideramos que tal derecho se está reconociendo sólo a los ciudadanos activos, es decir, a aquellos italianos que gozan del pleno uso de sus derechos políticos, excluyendo pues a los menores, incapacitados y condenados en sentencia firme a la privación de derechos políticos, la interpretación será restrictiva ("ciudadano"= ciudadano activo).

    Aplicada esta clasificación al Derecho constitucional debe siempre tenerse en cuenta que los derechos y libertades, núcleo esencial de toda Constitución moderna, deben interpretarse declarativa o extensivamente, según los casos, pero nunca restrictivamente. De forma inversa, las limitaciones que por la Constitución (y con más motivo por las leyes o normas de rango inferior) se establezcan al ejercicio de los derechos han de interpretarse siempre restrictivamente.

  2. Según el autor, la interpretación puede ser auténtica o usual. Es auténtica la interpretación que realiza el autor de la norma (por ejemplo, el Parlamento si se trata de una ley) o en todo caso aquel en quien el autor de la norma delegue para interpretarla. En cambio, es usual la que realizan los órganos de aplicación del Derecho, como los funcionarios y sobre todo los jueces.

    La importancia de la interpretación auténtica estriba en que tiene el mismo valor que la propia norma, de modo que no puede ser contradicha por ninguna otra interpretación. Por ello mismo, tal interpretación tiene carácter retroactivo, pues se entiende que la norma significaba precisamente eso desde el primer momento, no desde que se declara su interpretación auténtica.

    Como es natural, la interpretación auténtica de un texto constitucional sólo podría realizarse por una nueva actuación del poder constituyente, y por tanto no es auténtica la interpretación constitucional realizada por cualquier órgano constituido, incluido el parlamento ordinario o, por curioso que pueda parecer, el propio Tribunal Constitucional en su calidad de "intérprete supremo de la Constitución" (art. 1.1 LOTC). Interpretación suprema entre las usuales, pero inferior a la inter-pretación auténtica de la Constitución.

    Esta afirmación es sumamente importante y eso aunque la interpretación de nuestra Carta Magna por el Tribunal Constitucional es inapelable y aunque ningún órgano puede realizar la interpretación auténtica de la Constitución (salvo nueva actuación del poder constituyente, esta vez por vía de reforma, pero esto no es interpretar sino modificar lo que en su día quiso el autor de la Constitución). Porque el Tribunal Constitucional no tiene la potestad de cambiar el significado de las palabras utilizadas en la

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    Constitución, sino sólo el de buscar, encontrar y declarar cuál fue la voluntad del constituyente. En el momento en que cualquier Tribunal de garantías constitucionales actúa de otra forma, por ejemplo, "acomodando" la voluntad del autor de la Constitución a la de las mayorías parlamentarias, forzando así al texto constitucional a decir lo que en realidad no dice ni quiso su autor que dijera, se está arrogando potestades que no le son propias, al convertirse en una especie de "poder constituyente permanente" encargado de velar por la puesta al día del texto conforme a los deseos de la mayoría social o parlamentaria de un momento determinado.

    B. Métodos de interpretación. Son los distintos medios de que se sirve el intérprete para descubrir el significado de la norma jurídica310. De acuerdo con el art. 3.1 del Código Civil español, "Las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos, y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de aquellas".

    Se recogen aquí por tanto todos los criterios tradicionales de interpretación de la norma jurídica, a saber:

  3. Método gramatical ("según el sentido propio de sus palabras"). Consiste en el análisis lingüístico de los términos utilizados en la norma, tanto en sí mismos como por su situación en la oración. Es siempre el primer método de interpretación que debe usarse311. Si un término tiene varios significados habrá de seguirse el sentido usual, a no ser que por el contexto se entienda que se le ha querido dar un sentido técnico. Si un término tiene un sentido técnico jurídico y otro usual prevalece el técnico-jurídico, pues se supone que el autor de la norma utilizó el lenguaje jurídico y no el usual.

  4. Método sistemático ("en relación con el contexto"). Puede suceder que una frase aislada de una norma parezca tener un significado determinado que varía si se pone tal frase dentro del contexto de la ley312. En este sentido, el Tribunal Constitucional español ha señalado que los jueces deben tener siempre en cuenta, a la hora de interpretar cualquier norma jurídica de nuestro ordenamiento, que el "contexto" es la propia Constitución, con las consecuencias que luego se verán313.

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  5. Método histórico ("los antecedentes históricos y legislativos"). Cualquier norma jurídica debe interpretarse indagando las razones que pudieron inducir al autor a dictarla y por ello conviene conocer las circunstancias sociales que motivaron la aprobación de la norma. Si se trata de una ley, el mejor medio para ello es el estudio de los debates parlamentarios que dieron origen a la misma, pues normal-mente permite conocer el alcance y significado que quiso darle el legislador a tal o cual expresión314.

  6. Método sociológico ("y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas"). Así por ejemplo, las disposiciones que afectan a la defensa de la moral pública tienen que interpretarse según la realidad actual y no según la idea de moral pública que existía cuando la norma se promulgó. Este criterio es importante y necesario para evitar una "petrificación" de las normas jurídicas, pero a la vez es peligroso porque puede invitar al juez o intérprete a dejarse llevar por las modas o tendencias sociales del momento en que se aplica la norma315. Por eso nunca debe aplicarse este criterio olvidando el que sigue.

  7. Método teleológico o finalista ("atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de aquéllas"). Puesto que toda norma se dicta con un fin determinado, conocido éste, debe interpretarse toda la ley en el sentido que permita alcanzar ese fin, pese a que la...

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