SAP Vizcaya 90090/2017, 23 de Marzo de 2017

ECLIES:APBI:2017:613
Número de Recurso47/2017
ProcedimientoRollo apelación abreviado
Número de Resolución90090/2017
Fecha de Resolución23 de Marzo de 2017
EmisorAudiencia Provincial - Vizcaya, Sección 6ª

OFICINA COMUN DE TRAMITACION PENAL

AUDIENCIA PROVINCIAL DE BIZKAIA

Sección 6ª

BARROETA ALDAMAR 10 3ª planta

Tfno.: 94 401.66.68 Fax: 94 401.69.92

Rollo Apelación Abreviado: 47/17

Proc. Origen: Abrevaido 211/15

Jdo. de lo Penal nº 2 DIRECCION000

Apelante/s: Adela y Ministerio Fiscal

Procurador/a Sr/a.: Sánchez Hidalgo

Abogado/a Sr/a.: Juárez Juárez

SENTENCIA Nº: 90090/17

ILTMOS. SRES.

PRESIDENTE D. José Ignacio ARÉVALO LASSA

MAGISTRADA Dª Mª Carmen RODRÍGUEZ PUENTE

MAGISTRADA Dª Miren Nekane SAN MIGUEL BERGARETXE

En la Villa de Bilbao, a veintitrés de marzo de dos mil diecisiete.

Vistos en segunda instancia por la Sección Sexta de esta Audiencia Provincial los presentes autos de Rollo de Apelación de Procedimiento Abreviado nº 47/17, dimanante del Procedimiento Abreviado 211/15 del Juzgado de lo Penal nº 2 de DIRECCION000, en la que figura como acusado Rogelio, cuyas circunstancias personales constan en autos, representado por el/la Procurador/a Sr/a. Palacio Querejeta y defendido por el/la Letrado/ a Sr/a. Aldecoa Echezarraga, siendo parte acusadora el Ministerio Fiscal. Ejerce la acusación Adela, que comparece con la Procuradora Sra. Sánchez Hidalgo y con la Letrada Sra. Juárez Juárez.

Expresa el parecer de la Sala como Ponente el Ilmo. Sr. Magistrado D. José Ignacio ARÉVALO LASSA.

ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO

Por el Juzgado de lo Penal nº 2 de DIRECCION000, se dictó con fecha 24 de agosto de 2016 sentencia cuyos hechos probados son del tenor literal siguiente:

"ÚNICO.- Ha quedado probado y así se declara que Rogelio, mayor de edad, nacido el día NUM000 /1967 en Basauri, Vizcaya, DNI NUM001, sin antecedentes penales, se separó de la Sra. Adela mediante sentencia

dictada por el juzgado de primera instancia nº 5 de DIRECCION000 en fecha de 30 de septiembre de 2002. Dicha sentencia aprobaba el convenio regulador de los efectos del matrimonio firmado por ambos cónyuges en fecha de en 28 de junio de ese mismo año. En dicho convenio el Sr. Rogelio se obligaba a abonar una pensión de alimentos a favor de su hija menor de 300 €.

En fecha de 16 de febrero de 2011, la Señora Adela presenta denuncia manifestando que desde octubre de 2008 el Sr. Rogelio no le ha abonado ninguna mensualidad. Además, la Sra. Adela presentó una reclamación por la vía civil con fecha de 30 de marzo de 2010.

No se ha acreditado que el Sr. Rogelio tuviera medios económicos para hacer frente al pago de las pensiones".

El Fallo de la indicada sentencia dice textualmente:

"QUE DEBO ABSOLVER Y ABSUELVO a Rogelio del delito de abandono de familia del que venía siendo acusado. Se declaran las costas de oficio".

SEGUNDO

Contra dicha resolución se interpuso recurso de apelación por la representación de Adela con base en los motivos que en el correspondiente escrito se indican, recurso al que se ha dado la tramitación legal con el resultado que obra en autos. Con posterioridad se adhirió al recurso el Ministerio Fiscal.

TERCERO

Elevados los autos a esta Audiencia, se dio traslado de los mismos al Magistrado Ponente a los efectos de acordar sobre celebración de vista y, en su caso, sobre admisión de la prueba propuesta.

CUARTO

No estimándose necesaria la celebración de vista, quedaron los autos vistos para sentencia.

Se dan por reproducidos los antecedentes de la sentencia apelada.

HECHOS PROBADOS

No ha lugar a efectuar variación alguna en el relato correlativo de la sentencia apelada, dándose expresamente por reproducidos, los hechos declarados probados en la sentencia objeto de recurso.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO

Por la representación de Adela se interpone recurso de apelación contra la sentencia absolutoria por un delito de impago de pensiones, recurso que se fundamenta en una denuncia de error en la valoración de la prueba por parte de la juzgadora de instancia. Se adhiere el Ministerio Fiscal con el mismo motivo de impugnación.

El recurso de apelación no parte de la intangibilidad del relato de hechos probados ni tampoco está sujeto a limitaciones legales en relación con la valoración de la prueba. Esto no quiere decir, sin embargo, que el órgano de apelación pueda adentrarse en este terreno en las mismas condiciones que el de la primera instancia. No puede cuestionarse la mejor disposición del órgano de primera instancia en relación con el de apelación para valorar adecuadamente la prueba practicada. La inmediación y la apreciación conjunta de la prueba, con todas las connotaciones que les son inherentes, son decisivas para pronunciarse sobre la credibilidad de la prueba testifical. Con independencia del alcance conceptual del recurso de apelación, lo cierto es que ha de mantenerse un elemental criterio de prudencia que, como consecuencia de esa inferior calidad en la recepción de los elementos probatorios, lleve a no quebrar la declaración de hechos de la sentencia apelada salvo en los supuestos de inexactitud o error manifiesto en la apreciación de la prueba (1), relato oscuro o dubitativo, ininteligible, incongruente o contradictorio en sí mismo (2), o cuando queda el mismo desvirtuado por pruebas practicadas en segunda instancia (3).

Ahora bien, como proclama, por ejemplo, la STS 866/2010, de 7 de julio, y esto es aplicable tanto a efectos casacionales como en sede del recurso de apelación, el juicio de autoría ha de construirse "con arreglo a un discurso argumental lógico, coherente, expresivo del grado de certeza exigido para fundamentar cualquier condena en el ámbito de la jurisdicción penal" y no puede hacerse depender "de una persuasión interior, de una convicción marcadamente subjetiva y, como tal, ajena al contenido objetivo de las pruebas". No valen, pues, las intuiciones, los presentimientos o las percepciones íntimas que no puedan ser enlazados con el resultado de la actividad probatoria desplegada en el juicio oral. Lo que, por decirlo de otro modo, como señalan numerosas resoluciones del Alto Tribunal, que en la valoración de la prueba, fundamentalmente de los testimonios prestados en el juicio oral, cabe distinguir un primer nivel dependiente de forma inmediata de la percepción sensorial, condicionado a la inmediación y por tanto ajeno al control en vía de recurso por un Tribunal superior que no ha presenciado la prueba, y un segundo nivel en el que la opción por una u otra versión de los hechos no se fundamenta directamente en la percepción sensorial derivada de la inmediación, sino en una elaboración racional o argumentativa posterior que descarta o prima determinadas pruebas

aplicando las reglas de la lógica, los principios de la experiencia o los conocimientos científicos. Es esta estructura racional del discurso valorativo la que puede ser revisada en segunda instancia, censurando las fundamentaciones que resultan ilógicas, irracionales, absurdas o, en definitiva, arbitrarias, o bien que sean simplemente contradictorias con el principio constitucional de presunción de inocencia.

SEGUNDO

La revisión de sentencias absolutorias cuenta, sin embargo, con limitaciones que exceden de modo muy evidente ese ámbito de actuación, como consecuencia de la doctrina establecida por el Tribunal Constitucional. Esta línea jurisprudencial se inició en las SSTC 167/2002, de 18 de septiembre, 197/2002, 198/2002 y 200/2002, de 28 de octubre, y 68/2003, de 9 de abril, llegando hasta la actualidad.

En síntesis, el alto Tribunal estableció desde ese primer momento que en el contenido del derecho fundamental a un proceso con todas las garantías, entre las que se integra la exigencia de inmediación y contradicción, se encontraba un límite para la revisión de la valoración de la prueba por el órgano llamado a decidir el recurso de apelación, llegando a la conclusión de que no es posible, sin vulneración del artículo 24.2 en el que se recoge el mencionado derecho fundamental, revocar una sentencia absolutoria dictando otra condenatoria con fundamento en pruebas que no han sido practicadas a la vista de la Sala de segunda instancia. Esta doctrina exige que cuando las cuestiones a resolver afecten a los hechos, tanto objetivos como subjetivos, y sea necesaria para su resolución la valoración de pruebas personales, se practiquen éstas ante el tribunal que resuelve el recurso. Desde la perspectiva del derecho de defensa, se consideró igualmente necesario en esos casos dar al acusado la posibilidad de ser oído directamente por dicho tribunal, en tanto que es el primero que en vía penal dicta una sentencia condenatoria contra aquel.

Lo que sucede es que ni el propio Tribunal Constitucional ni el legislador dieron una solución al impedimento que representa la circunstancia de la no previsión en la legislación procesal ordinaria de un supuesto de práctica de prueba en segunda instancia por el simple motivo de tratarse de la impugnación de una sentencia absolutoria. El artículo 790.3 LECrim . se refiere únicamente a la práctica de las pruebas que no pudieron proponerse en primera instancia, las propuestas que fueron indebidamente denegadas, siempre que se hubiera formulado en su momento la oportuna protesta, y las admitidas...

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