Los jueces ante las leyes injustas. Algunas reflexiones sobre la película 'Vencedores o vencidos' Vencedores o vencidos (Judgment at Nuremberg). 1961. Dir. Stanley Kramer

AutorOrtega Giménez, Alfonso - Cremades García, Purificación
Cargo del AutorAbogado y profesor -
Páginas63-74

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Ficha técnica:

· Protagonistas: Spencer Tracy, Burt Lancaster, Richard Widmark, Marlene Dietrich, Maximilian Schell, Judy Garland, Montgomery Clift.

· Montaje: Ernest Laszlo

· Dirección: Stanley Kramer

· Guión: Abby Mann

· Música: Ernest Gold

· Premios:

Óscar. Mejor guión adaptado 1961 Óscar. Mejor actor 1961

Nominaciones:

Óscar. Mejor actriz de reparto 1961 Óscar. Mejor actor de reparto 1961 Óscar. Mejor director 1961

Óscar. Mejor actor 1961

Óscar. Mejor película 1961

Sinopsis:

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en la ciudad de Nuremberg se llevan a cabo juicios contra jueces alemanes que han permitido las atrocidades nazis. Ante el tribunal presidido por el juez americano Dan Haywood, ofrecen su testimonio algunas víctimas directas o indirectas como Rudolf Petersen o Irene Hoffman.

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Autor:

Prof. Tomás de Domingo Pérez.- Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y Doctor en Derecho por la Universidad Miguel Hernández con Premio Extraordinario de Doctorado. Desde 1998 es Profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad Miguel Hernández. Ha ampliado estudios en la Westfäliches-Wilhems-Universität de Munster y en la Christian-Albrechts-Universität de Kiel. Su principal línea de investigación se centra en los problemas filosófico jurídicos y políticos ligados a los derechos fundamentales. Autor del libro ¿Conflictos entre derechos fundamentales?, así como de diversos artículos sobre filosofía del Derecho.

Comentario:

Al finalizar la II Guerra Mundial, entre 1945 y 1949, a instancias de las naciones aliadas vencedoras, se celebraron los históricos juicios de Nuremberg. El proceso que concentró la mayor atención de la opinión pública fue el que sentó en el banquillo a los principales dirigentes nazis, acusados de crímenes contra la humanidad, genocidio y crímenes de guerra. Además, se juzgó a empresarios, médicos, funcionarios, y también a algunos jueces que al amparo de las leyes nazis condenaron a muerte, esterilizaron y enviaron a campos de concentración a un gran número de personas. Vencedores o vencidos recrea el juicio de cuatro de aquellos jueces, y aborda con inusitado rigor el problema de la juridicidad de las leyes injustas y la responsabilidad que cabe atribuir a los jueces que los aplicaron. Tal es la calidad del guión -premiado con un Óscar-, que la película no solo constituye una ocasión para reflexionar sobre estas cuestiones, sino que tiene interés en examinar los diferentes puntos de vista y argumentos que en ella se desarrollan.

Comenzaré examinando los argumentos del Fiscal -papel interpretado por Richard Widmark-. Según él, se está ante crímenes cometidos en nombre de la ley. Los acusados pervirtieron el derecho y la justicia en Alemania, sin que puedan justificar sus acciones, amparándose en unas leyes manifiestamente injustas que eran un instrumento al servicio del crimen y de la más absoluta arbitrariedad.

El testimonio del Dr. Wieck, maestro de uno de los acusados, Ernst Janning, y colaborador de él en el Ministerio de Justicia entre 1929 y 1935, sirve al Fiscal para aclarar cuál era la situación de los jueces en Alemania antes y después de la llegada del nacionalsocialismo al poder, y también

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para mostrar que a los acusados les hubiera sido posible dimitir -como hizo el propio Dr. Wieck-, evitando así formar parte de un régimen criminal.

Wieck explica que antes de Hitler, los jueces gozaban de absoluta independencia en Alemania. Después, todo cambió: los jueces dejaron de orientar su labor a la realización de la justicia y comenzaron a juzgar los casos centrando su atención en la protección del Estado, que era el principal cometido del juez. Asimismo, desapareció la posibilidad de recurrir las sentencias; el Tribunal Supremo fue sustituido por tribunales populares; el concepto de raza adquirió carácter legal, y se generalizó la aplicación de la pena de muerte y la esterilización de personas consideradas "asociales". La consecuencia de todo ello, según Wieck, fue que la administración de justicia se convirtió en un instrumento más de la dictadura. A la pregunta del juez Haywood sobre si los jueces reaccionaron frente a la pérdida de su independencia, Wieck contesta que algunos lo hicieron y dimitieron o fueron forzados a dimitir, mientras que otros se adaptaron a la situación. A ello añade, en respuesta a otra pregunta del juez, que quizá al principio se pudo albergar alguna duda respecto a cuáles iban a ser las consecuencias de estos cambios, pero que posteriormente era evidente hacia dónde se encaminaba la situación.

El Fiscal presenta otros dos testigos. Por una parte, llama a declarar a Rudolph Petersen -papel interpretado por Montgomery Clift-, un ayudante de panadero que fue esterilizado forzosamente a causa de su debilidad mental. También recaba la presencia de Irene Hofmann Wallner -papel interpretado por Judy Garland- para dar cuenta del caso Feldenstein, en el que Feldenstein, un judío, fue condenado a muerte porque, según algunos testigos, mantuvo relaciones íntimas con Irene Hofmann cuando ello estaba legalmente prohibido por las leyes de Nuremberg. Además de las esterilizaciones masivas y del caso Feldenstein, el Fiscal presenta cargos contra los acusados por ordenar el arresto y el envío a campos de concentración -como acredita documentalmente- de cientos de personas acusadas de deslealtad o resistencia, aplicando un Decreto firmado por Hitler. Como testigo personal de las atrocidades cometidas en dichos campos, el fiscal pide que se le tome juramento para testimoniar lo que halló el ejército norteamericano al liberar algunos campos de concentración, al tiempo que ilustra su declaración con la proyección de una película con imágenes dantescas de aquellos campos.

El Abogado defensor -papel que le valió el Óscar a Maximilian Schellcomienza su intervención con el argumento sobre el que basará toda su defensa: los jueces no son los encargados de elaborar las leyes, sino que su misión consiste en hacer cumplir las leyes de su país. Los acusados actuaron en todo momento movidos por afán de servicio a su patria. Un buen patriota,

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según él, es aquel que pone a su país por encima de sus intereses o convicciones personales. Esta posición coincide con la manifestada por el juez Hofstetter, uno de los cuatro jueces acusados, en el alegato que formula en su defensa al final del juicio: "He servido a mi país toda mi vida lealmente, con un corazón puro y sin doblez en todos los puestos que me fueron asignados. Me he mantenido fiel a un concepto que he considerado fundamental en mi profesión. Ese concepto se basa en que el sentido personal de la justicia debe sacrificarse al orden legalmente establecido. Aceptar la ley tal como es sin detenerse a pensar si es justa o injusta. Como juez no podía hacer otra cosa. Confío en que sus señorías me encuentren, al igual que...

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