La titulización de activos en el sector financiero español

La principal ventaja de la titulización es que permite mantener elevados ritmos de crecimiento en volumen de negocio, por encima de las posibilidades de liquidez y capitalización, en la medida en que se obtiene financiación fuera de balance y en que se elimina el riesgo de crédito asociado a las opera- ciones titulizadas. Asimismo, si bien la titulización de activos se había considerado, habitualmente, como una vía de financiación cara, es evidente que la estandarización del proceso la ha convertido en una opción muy competitiva.

Todo ello hace que la titulización haya tenido una evolución espectacular a lo largo de los últimos años, que se ha visto acentuada en 2003 y en el primer semestre del 2004, hasta el punto de que algunas entidades financieras ya han titulizado casi un 20% de su cartera de créditos. Esta nota analiza la evolución reciente de la titulización en España desde un punto de vista legislativo y de cifra de negocios. Asimismo, analiza los efectos de la titulización de créditos en los estados contables de las entidades financieras, así como los costes asociados a la titulización.

1. Conceptos básicos sobre la titulización de activos de las entidades financieras

1.1. El porqué de la titulización de activos

La titulización es un proceso financiero que consiste en transformar cualquier activo susceptible de gene- rar ingresos futuros en títulos negociables. En cierta forma, consiste en agrupar un conjunto de derechos de cobro, con distintos grados de riesgo, rendimientos y plazos (participaciones del fondo) en activos homogéneos (bonos de titulización), con el objetivo de poderlos comercializar en mercados organizados. La titulización de créditos ha supuesto el grueso de este negocio en España, pero no son las únicas titulizaciones realizadas. Así, se ha creado el fondo Kilowatio 1, que tituliza los consumos de energía no facturados de Unión Fenosa, y está en estudio la titulización de los ingresos futuros por peajes de las sociedades concesionarias de autopistas.

La titulización de activos ha tenido una expansión fulgurante en los últimos años entre las entidades financieras españolas, sin perjuicio de su dimensión. Las razones de este éxito son básicamente dos: 1) la cre-ciente necesidad de liquidez de las entidades financieras, consecuencia de la mayor expansión de la inversión crediticia con relación a la captación de recursos, y 2) la necesidad de reducir los riesgos de crédito, por el efecto negativo que la rápida expansión de la inversión crediticia tiene sobre el coeficiente de solvencia. Asimismo, cabe destacar que la titulización de activos se ha visto favorecida por la creciente flexibilización de la regulación financiera, que se ha adaptado, de forma progresiva, a las necesidades generadas en el sector.

Sin embargo, el uso intensivo de la titulización de activos no se ha producido inmediatamente después de su reglamentación. Así, y a diferencia de otros países del contexto europeo, donde las diferentes regulaciones se aprobaban en respuesta al deseo de normativizar lo que en su día era resultado de la propia iniciativa financiera, la reglamentación en España no respondía tanto a las necesidades del sector, sino, más propiamente, a la intención de equiparar la legislación española con la que había vigente en otros países del contexto económico europeo.

1.2. Marco legal: reglamentación, cambios recientes y perspectivas de futuro

En España hay legisladas diversas fórmulas de financiación y movilización de la cartera de créditos hipotecarios. Una de estas fórmulas fue aprobada en 1981, cuando se introdujo la posibilidad de emitir títulos hipotecarios (que podían ser de tres tipos: cédulas, bonos y participaciones), y fue ampliada en 1992, cuando se legisló una segunda reglamentación que abría la vía para la titulización de los créditos hipotecarios (FTH).

En dos reformas posteriores, en 1993 y 1994, se extendió la titulización más allá de los créditos estrictamente hipotecarios, abarcando los derivados de las operaciones de leasing y los relacionados con la pequeña y mediana empresa; y en 1998 se amplió a todo tipo de activos (FTA). En 1999, con el objetivo de mejorar las condiciones de financiación a la pequeña y mediana empresa, se legisló la posibilidad de otorgar, desde las instituciones públicas, avales que garantizasen los valores emitidos, adoptando la denominación de FTPyme.

Con la Ley Financiera del 2002, se abrió la posibilidad a la titulización dentro de balance, con la creación de las “cédulas territoriales”, para la refinanciación de los créditos con las Administraciones Públicas. Asimismo, la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales del 2004 prevé la posibilidad de hacer emisiones de titulización sintética, en línea con las oportunidades legales que se ofrecen en los países anglosajones. La titulización sintética permite traspasar el riesgo de crédito sin que se produzca la venta de los activos y sin que éstos salgan del balance, mediante la utilización de instrumentos diseñados para transferir totalmente o parcialmente el riesgo de crédito de un activo financiero. Esta nueva modalidad permite reducir el consumo de recursos propios, pero no tiene efecto en términos de liquidez.

La regulación financiera europea no prevé la armonización de los requisitos y las condiciones para la titulización de activos. Ello provoca diferencias significativas entre los diversos países, con los consecuentes incentivos a la deslocalización de las operaciones. En concreto, cabe destacar...

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