Territorios no-lineales o complejos

AutorIliana Hernández García
Páginas105-118

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Génesis

La génesis de este concepto se sitúa en más de tres horizontes de investigación. Uno de ellos es el de las nuevas tecnologías de información y comunicación, TIC, desde el cual hablamos de territorios digitales, telemáticos, conectados a través de las redes1y que se tornan explorables a través del ciberespacio inmersivo.2El segundo de ellos tiene que ver con dos grandes grupos diferenciados entre sí: el de las teorías evolucionistas o de la evolución, cercanas a las teorías genéticas, mediante el cual se consideraría los territorios en un permanente proceso de evolución, es decir que no permanecen igual, sino que cambian constantemente en relación con su dinámica propia. Donde no hay diferencia entre el pasado y el futuro en realidad. Es el caso de todas las teorías filosóficas y científicas que apoyan este concepto de evolución como la mecánica clásica, la física cuántica. De éstas se deriva la idea de un origen que produce algo nuevo, incluso por experimentación: teorías genéticas (si bien no todas de la misma manera). El tercer grupo tiene que ver con las teorías post-evolucionistas, donde la evolución, lejos de ser un concepto lineal o de creación ex nihilo, consiste en una evolución que se construye literalmente a través de la investigación: ciencia y tecnología, en particular la biotecnología y la vida artificial.3Estos territorios son complejos y no-lineales, diferencian el pasado del futuro (flecha del tiempo), exhiben cambios no-periódicos, ni predecibles, exactamente no tie-

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nen un comportamiento teleológico. Literalmente no es posible predecir adónde se dirigen, no describen una trayectoria determinista, exhiben incertidumbre, diversidad y comportamientos caóticos (teoría de catástrofes, fractales). Sin embargo y por esta misma razón, son aquellos territorios en los cuales los seres vivos actúan y deciden sobre ellos, sin esperar que la naturaleza les ocurra como una fatalidad. Y sin esperar que el conservacionismo (o ambientalismo) los proteja de forma prístina y en retorno a una idea de original, por demás ya inoperante.

Cuando hablamos de territorios no-lineales o complejos, estamos refiriéndonos a una comprensión del territorio. Podríamos decir que no hay tipos de territorios de facto, sino formas diferentes de comprenderlo y especialmente de actuar sobre él, y en rigor a esto volveremos más adelante.

Por ahora intentamos mostrar la génesis del concepto, a través de un recorrido no ordenado cronológicamente que pasa por tres estadios: a) TIC, b) evolución, y c) nolinealidad. Queremos decir con esto que, de forma general, territorios virtuales, territorios evolutivos y territorios no-lineales serían semejantes, pero siendo exactos, territorios no-lineales es una condición especialmente distinta y es la única que se corresponde con la biotecnología y la vida artificial, en rigor. Sin embargo este enfoque no podría haber existido sin los dos anteriores, y es por tanto que para distintos fines estaremos estableciendo relaciones entre los tres.

Cabe anotar que la mayoría de las comprensiones del territorio aún continúan basadas en el sentido común, en la idea de naturaleza originaria y en un sentido clásico, en la historia, el patrimonio, los valores, el folclor, la cultura tradicional, el concepto clásico de naturaleza, y en general en la vuelta a los orígenes como lugar garante de verdad; en síntesis en torno a una comprensión pre-evolucionista y lineal.

Intentamos poner de manifiesto que la idea de territorio no-lineal (incluyendo el territorio evolutivo y el territorio virtual o digital) no trata simplemente de un territorio en proceso de cambio. Ésa sería una comprensión fácil de la expresión. Pues si a un cambio nos referimos es a aquél ligado explícitamente a las ciencias de la vida y con ellas a la lógica, metodología y heurística de las ciencias de la complejidad, en el capítulo de biotecnología y vida artificial. Es decir, no se trata de un cambio desde todos los lugares, creencias, mitos, ideas, sensaciones, imaginarios; tampoco desde una visión teleológica o pros-pectiva alguna, menos aún desde la idea del cambio permanente y constante de los griegos. Se trata de la vida misma, en la cual tomamos el destino en nuestras propias manos, donde el tiempo no es ya un factor externo (fatalista) de nuestro devenir, sino un territorio vivo en el cual los seres humanos crean nuevos territorios y seres también vivos, a partir de procesos híbridos entre el carbono y el silicio, entre la biología, la mecánica y la electrónica.

Se trata de tomar las decisiones sobre la vida no en función del sentido común, o de valores originarios (en el sentido de la ética o la valoración tradicional). Son territorios en los que se actúa (se interviene) científicamente, con lo cual van exhibiendo grados de complejidad, incluidos en nosotros mismos.

La génesis del concepto de territorio no-lineal se expresa desde el transcurso de los otros dos grupos de territorios: digital y evolutivo, por lo cual haremos a continuación una descripción de ellos.

Territorio virtual y digital

Virtual es aquello que está en potencia de ser actualizado, es la acepción griega más frecuente, en todo caso la más amplia, incluso en lenguaje filosófico. Intencionalmente es en este primer sentido (y no en el de las TIC) bajo el cual queremos dar origen al

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concepto. De una parte creemos que el territorio virtual adquiere su fuerza, en el sentido de la potencia del pensamiento, de lo que no ha acaecido pero es probable que suceda, en el universo de las ideas mismas, y los horizontes posibles de su acción. Luego (por decirlo así) viene la potencia que le da el digital, el conjunto de tecnologías de información y comunicación, que permite el escenario y posibilita lo virtual. Nos referimos evidentemente a un después en el tiempo, más bien a un segundo lugar de importancia, que de todas maneras es por supuesto determinante. Sin las TIC hubiera sido imposible gestar el proyecto de la virtualidad. Son las tecnologías computacionales las que en realidad lideraron este proyecto, el cual literalmente transformó la sociedad. Pero no es suficiente referir el cambio de pensamiento de la sociedad red o de la sociedad del conocimiento a la existencia de las TIC, por más importantes que éstas sean; más exactamente queremos referir el cambio de paradigma al conjunto científico-tecnológico que efectúa una potencia del pensamiento, en rigor la virtualidad, y que en el caso de este artículo nos llevará al tercer territorio que hemos anunciado al inicio.

Es en este sentido que nos referimos a la doble denominación: territorio virtual y digital, por cuanto las dos se implican, la una en la otra, designando un contexto tanto filosófico como científico-tecnológico.4Evidentemente hemos de explicar cómo damos origen al concepto de territorio en la expresión territorio virtual y digital. Pues bien, estamos interesados en el territorio como un asunto heteróclito tanto científico como político, social, económico, no exclusivamente físico, pero que en rigor trabajamos como un hecho cultural, construido en el tiempo, cambiante, deviniendo siempre. En este texto queremos comprender el territorio como el lugar mismo de la ciencia y la tecnología, estas últimas como el acontecimiento cultural más actuante y dinámico de las últimas fechas de la evolución humana.

Queda claro entonces que de una parte no nos referimos al territorio solamente en sus aspectos geográficos, y de fisicalidad y tradiciones, tampoco en cuanto a su paisaje humano o al conjunto de historias y tradiciones más o menos reseñadas y muchas folclorizadas, que durante largo tiempo han intentado definirlo y determinarlo en la idea de raíces o de identidad. Menos aún a las características arquitectónicas o de diseño que paisajísticamente han definido otra condición de artificialidad, hoy a todas luces ya simbióticamente reunidas con la idea de «naturalidad».5Por lo mismo cuando hablamos de intervención, ciertamente no nos referimos a la del arquitecto, el urbanista, el paisajista, el diseñador, el restaurador patrimonial, etc., sino a aquella intervención en relación directa con la ciencia y la tecnología de la vida artificial. Dicho de otra forma: a una intervención fuerte. Entendemos territorio como algo vivo, y a la intervención de la ciencia como la construcción de la evolución del territorio a través de la creación de seres vivos híbridos.6Este tema será propio del apartado sobre el tercer grupo de territorios. En cualquier caso el concepto de territorio al cual nos referimos en las tres secciones, y que se va modificando conceptualmente de uno a otro, es el territorio como extensión, como lugar sobre el cual se actúa, como el mejor híbrido natural-artificial (diferenciación ya inoperante y sobre todo imprecisa, pero expresiva en este momento); es un entorno ambiguo, incierto, indefinido, y sobre todo vivo, con el cual los seres humanos y todos los seres vivos, incluyendo el mismo territorio, estamos inmersos, actuando, o mejor evolucionando. Es importante aclarar que no concebimos una diferencia entre

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territorio y seres vivos, el territorio no es un contenedor de la vida, o de individuos, el territorio y los seres vivos son uno, en síntesis la vida. Territorio = vida. En este sentido es de gran utilidad la teoría de Otto Rösler7a propósito de la endofísica (P. Weibel,8C. Giannetti: la endoestética) en la cual el mundo no puede ser observado externamente, nosotros estamos imbuidos dentro del sistema. Territorio = sistema(s). Inversamente el sistema no es un contenedor de nuestro actuar humano o animal o de nuestros productos: diseño, arquitectura, agricultura, etc. El sistema como el territorio es uno con sus «participantes»: seres vivos.

Por lo mismo, el territorio como concepto nos interesa por su capacidad de asemejarse al de sistema, sin...

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