A tener en cuenta

El nuevo Deutsche Bank destierra el sacrosanto concepto de la banca universal y su apuesta por la banca de inversión plantea el interrogante acerca de las consecuencias de su abandono de la banca comercial. Esta operación añade confusión y trastoca todos los esquemas. El objetivo del nuevo banco es competir con los ‘grandes’ anglosajones que cuentan con clientes de vital importancia en Europa.

Para ello, el grupo alemán está dispuesto a abandonar sus actividades comerciales, después de haberlas dotado de un tamaño crítico acercando las redes de Dresdner y Deutsche. Su modelo de desarrollo es exactamente el contrario que el de los bancos británicos de estos últimos años, que han vendido sus actividades de banca de inversión para concentrarse en su red comercial (aunque no se puede decir que esta estrategia haya dado buenos resultados a NatWest...).

El objetivo de las entidades británicas era enfocarse en su área más rentable como prestatarios financieros de particulares. La opción de los alemanes se basa primero en su rentabilidad en esas actividades –la más débil de Europa-, sobre un mercado doméstico dominado por los bancos mutualistas. Según Morgan Stanley Dean Witter, Deutsche Bank ha perdido 111 millones de euros en su banca comercial en 1999 y Dresdner Bank, 180 millones.

Por este motivo, los alemanes van a privilegiar las actividades con valor añadido –la banca de inversión y la gestión de activos-, como han hecho UBS y Crédit Suisse, que sin embargo no han cedido sus actividades comerciales en Suiza, y cuya fusión tampoco se considera precisamente un éxito.

¿Triunfará el nuevo Deutsche Bank? Los observadores apuntan tres obstáculos principales. Primero...

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