La suspensión en el marco general de la prescripción. Idea inicial, concepto de suspensión que manejo

AutorFrancisco Rivero Hernández
Cargo del AutorCatedrático de Derecho Civil

Creo que conviene dejar sentadas, antes de seguir adelante, algunas ideas generales -las imprescindibles, no más- acerca de la suspensión que voy a estudiar y su relación con la prescripción a que afecta (tanto las de la doctrina más acreditada como las que yo tengo de una y otra), con objeto de una mejor comprensión de cuanto diré y para poder fundar desde ahora mi posición y las opciones en que deba tomar partido. Como no es éste un tratado sobre la prescripción, ni siquiera de la suspensión, sino un estudio crítico de la situación de ésta última en nuestro ordenamiento civil, abordo ahora esas ideas con el limitado alcance sugerido; no se espere más.

La relación prescripción/suspensión

La suspensión de la prescripción a que vengo aludiendo no es una categoría abstracta o autónoma, sino una pieza sólo, dependiente e integrada en el marco más amplio de la prescripción como institución general, a la que sirve 21 . Traerla a nuestro ordenamiento, que no la regula directamente y parece ignorarla, es cuestión no fácil y labor sometida a ciertas exigencias: entre otras, esa introducción tiene que producirse de manera que en su integración en el régimen de la prescripción haya congruencia conceptual y coordinación estructural y funcional en cuanto a los resultados en el juego de una y otra. La prescripción -quizá parezca ocioso recordarlo- no consiste sólo en mero transcurso de tiempo 22 . Así como en la adquisitiva tiene que ir acompañado de ciertos elementos positivos (la posesión, con sus requisitos), en la extintiva también hay una participación personal de los afectados por ella: se exige un comportamiento pasivo, determinada inactividad (determinada, no cualquiera) 23 . Esta prescripción, mecanismo de adecuación de la situación legal a la realidad y apariencia jurídica creada por la inactividad del titular, hace extinguir y perder pretensiones 24 en caso y por mor del 'silencio de la relación jurídica' (de que hablaron GRAWEIN y ALAS-DE BUENRAMOS, y luego repetido como un lugar común) de la que nacen. Mas no vale cualquier silencio ni opera con abstracto automatismo, sino que la extinción se produce por la pasividad consciente prolongada durante cierto tiempo de quien teniendo la pretensión a su disposición y en condiciones de ser ejercitada, no la ejercite, no actúe. Es lo que algún autor ha llamado 'voluntad de contenido negativo' 25 , una consciente o voluntaria abstención de actuar 26 . Y ello es así de manera que si el silencio de la relación jurídica se rompe por reclamación judicial o extrajudicial, o incluso por el reconocimiento de la vigencia de la pretensión por parte del sujeto pasivo de la relación jurídica, no ha lugar a la prescripción, no se extingue la pretensión ni el derecho subjetivo en que se integra.

Para que pueda calificarse como voluntaria aquella inactividad o pasividad es necesario que sea posible el ejercicio de la pretensión por su titular. Tal posibilidad deviene, así, presupuesto básico e inicial de la prescripción. Las pretensiones inejercitables no prescriben, en línea de principio -art. 1969 C.c.; en el mismo sentido, la S. T.S. de 25 enero 1962 27 -. Y esa posibilidad de ejercicio, al igual que la pasividad voluntaria del titular y el silencio de la relación jurídica, ha de producirse, además, durante todo el tiempo que la ley prevé para cada clase de derechos y tipo de pretensiones, porque el plazo de prescripción es la duración mínima de silencio o inactividad impuesta por la ley como condición de existencia de ese fenómeno jurídico extintivo (posibilidad de actuar, y su reverso, la pasividad) 28 . Por todo ello, cuando una pretensión, ya nacida objetivamente, no es ejercitable desde el principio o durante cierto tiempo por causa ajena a ella misma o a su titular, ni interrumpible el plazo prescriptivo, resulta jurídicamente inaceptable e irrazonable, e incongruente con aquel concepto de la institución, la extinción de la pretensión, la pérdida por su titular (consecuencia negativa, cuasisancionadora de una inactividad sin culpa alguna del mismo). A remediar eso subviene, en todos los sistemas jurídicos que la conocen, la suspensión (de la prescripción), dejando paralizados los plazos prescriptivos durante el tiempo en que el titular no puede ejercitar la pretensión o interrumpir su prescripción (que es tanto como conservar aquélla).

Concepto jurídico de la suspensión

El Código civil español nada dice a este respecto ni proporciona idea alguna de esta suspensión, puesto que legalmente la ignora. La jurisprudencia la menciona a veces y parece dar por sobreentendido su concepto: véase, por ejemplo, las Ss. T.S. de 22 diciembre 1950, 15 diciembre 1955 y 25 enero 1962 29 . Alguna idea se puede obtener de los pocos casos en que el legislador la ha abordado (por ejemplo, la ley de 1 abril 1939) o los tribunales la han aludido; pero casi siempre idea demasiado general y a veces poco técnica (incluso es confundida en ocasiones con la interrupción).

  1. Idea general. La suspensión prototípica, en sentido técnico-jurídico, la tomada en consideración por la doctrina y ordenamientos mayoritarios y en la que pienso siempre cuando aludo a ella en este trabajo, es, en la actual idea general de la prescripción que he presentado, la concebida como medio para socorrer al titular del derecho que no ha podido accionar (ejercitar la pretensión) o interrumpir la prescripción (vieja idea de TROPLONG) por motivos personales (incapacidad u otros) o externos y ajenos a él (fuerza mayor, actuación dolosa de la parte contraria, efectiva imposibilidad objetiva por otras causas) 30 . Por ahí van los Códigos prestigiosos como el francés, alemán, suizo, italiano, portugués y otros con el asentimiento de sus respectivos comentaristas 31 , y es la que tiene de la suspensión, entre los recientes, el nuevo Código civil de Quebec (en mi opinión, el que mejor la deja diseñada, definida): 'la prescription ne court pas contre les personnes qui sont dans l'impossibilité en fait d'agir soit par elles-mêmes, soit en se fai sant représenter par d'autres' (art. 2904) - el régimen jurídico que luego le atribuye ese Código es congruente con esta idea y concepción- 32 .

    Si la interrupción de la prescripción supone un comportamiento activo del titular de la pretensión implicada (reclamación, ejercicio judicial o extrajudicial) con la inequívoca voluntad de ejercitar o conservar el derecho impidiendo su prescripción, frente a la pasividad que comporta la prescripción y el silencio de la relación jurídica -por esa razón, el reconocimiento del derecho o de la pretensión por el sujeto pasivo de la relación jurídica tiene la misma eficacia interruptiva (prueba de que el derecho permanece vivo, que no hay aquel silencio)-, la suspensión es ese incidente jurídico que se produce en el fenómeno prescriptivo consistente en un no inicio o en la detención temporal del plazo pertinente de prescripción cuando, por causa legal suficiente, el titular no puede ejercitar su pretensión efectivamente ni conservarla interrumpiendo la prescripción. Su inactividad (ese no poder...

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