El sujeto como objeto (I): el tratamiento internacional

AutorMarco Aparicio Wilhelmi
Páginas43-72

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A) Introducción

La evolución del derecho internacional en los últimos decenios ha supuesto un importante avance en el terreno de la protección de los derechos humanos; pero esta evolución apenas se ha dejado notar respecto a la traslación del centro formal de poder político fuera de la noción de Estado. De este modo, aún en muchas ocasiones la incidencia del derecho internacional hay que seguir midiéndola en términos de capacidad de promoción o consolidación de reformas internas en el seno de cada uno de los ordenamientos nacionales, más que en la incidencia jurídica directa que pueda suponer. Quizás sea esta una visión extremadamente estatalista, objeto seguramente de justificadas críticas por parte de internacionalistas convencidos y convencidas, pero en mi opinión las limitaciones que ofrece hoy en día el ordenamiento jurídico internacional son todavía importantes.

En este contexto, y ya desde la perspectiva de la realidad indígena, es necesario vincular los efectos jurídicos que se dan en el ámbito interno con el plano internacional ya que si repasamos la evolución del reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, veremos que el motor de las reformas nacionales se halla por lo general en el terreno de las hasta ahora escasas actuaciones realizadas en el campo jurídico internacional. Y quizás como causa o a lo mejor como consecuencia de este hecho, resulta llamativo que el esfuerzo reivindicativo de las organizaciones indígenas se haya centrado, en un porcentaje elevado, en los foros internacionales.

En referencia al desarrollo del reconocimiento internacional de los pueblos indígenas, hay que constatar que, de modo específico, el sistema internacional apenas se ha ocupado de dicha realidad por lo que debemos acudir a regulaciones más amplias en las que pueda quedar abarcada: concretamente la problemática general de los derechos humanos y más especialmente dentro de la actividad de-Page 44sarrollada en materia de protección de las minorías. Hay que apuntar que ambas esferas ofrecen algún que otro problema respecto a la inclusión de los derechos específicos de los pueblos indígenas. Por un lado, por lo que respecta al ámbito general de los derechos humanos, puede verse cómo surgen dudas con relación al reconocimiento de los derechos colectivos en un esquema impregnado por la óptica liberal individualista. En segundo lugar, la identificación entre pueblos indígenas y minorías viene siendo cuestionada por las mismas organizaciones indígenas y presenta también algunos interrogantes que junto con los anteriores intentaré ir abordando a lo largo de las próximas páginas.

En el tratamiento de los derechos humanos referidos a las personas pertenecientes a minorías nacionales, étnicas y lingüísticas, la Sociedad de Naciones y la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) se erigen como precursoras. Sin duda hay que destacar la labor efectuada por la Sociedad de Naciones en los años inmediatamente anteriores a la segunda guerra mundial como respuesta a la compleja situación imperante en algunos países de la Europa central y oriental en los que la presencia de minorías era relevante. Ya en el marco de las Naciones Unidas (NNUU, en adelante), desde que se dieron los primeros pasos para la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se alzaron diversas voces en favor de dispensar una atención especial a los grupos minoritarios, pero la mayoría de delegados occidentales desestimaron estas posiciones, insistiendo en la visión universalista e individualista de los derechos humanos. La idea que se impone entonces, y que aún hoy en día permanece vigente, es la que defiende que para poder permeabilizar las fronteras estatales a la entrada de la efectiva vigencia de los derechos de las personas, la mejor manera es hacerlo a partir de la unidad menor de la que todos los Estados parten, es decir, a partir de la persona individualmente considerada. Se sostiene que sólo así puede consolidarse la efectiva protección de unos derechos que han de afectar a toda la humanidad, haciendo desaparecer en ese plano las barreras más sólidas, las estatales, y las menos también (las que suponen la existencia de minorías, pueblos y otras colectividades).

Veíamos pues, que la Declaración Universal no incluye ningún tipo de referencia a los derechos específicos de las minorías. De todos modos, ello no obsta para que desde un inicio se tome en serio la cuestión y, recogiendo los esfuerzos ya mencionados de la extinta Sociedad de Naciones, se cree de manera muy temprana la Subcomisión para la Prevención de Discriminaciones y la Protección de Minorías como órgano dependiente de la Comisión de Derechos Humanos. También existen otras muestras del temprano interés despertado por la cuestión de las minorías y los derechos humanos, particularmente desde la Asamblea General y el Consejo Económico y Social (ECOSOC) en forma de resoluciones, recomendaciones e informes en los que no nos detendremos.

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La idea que se persigue en el presente capítulo no es tanto realizar un repaso exhaustivo y completo de todos los instrumentos internacionales que puedan afectar de algún modo, ya sea directa o indirectamente, a los pueblos indígenas; el objetivo será, en cambio, ir avanzando en el análisis del tratamiento internacional de los derechos de los pueblos indígenas con la marcada intención de esclarecer si podemos hallar en el derecho internacional, y en qué términos, un sujeto de derechos llamado pueblo indígena. De este modo, en primer lugar se hará un repaso superficial y meramente enunciativo de aquellos textos que alberguen preceptos que puedan ser referidos a los citados pueblos. Por una lado, esto se hará desde la perspectiva general de la normativa internacional en materia de derechos humanos. A continuación se podrá ya pasar a abordar los textos que ya entran en la consideración y protección de las minorías y también aquellos donde incluso se hallan referencias al sujeto pueblo. Y por último, se abordará el repaso de los textos en los que por fin se encuentran regulados específicamente derechos indígenas. Con ello, la intención es que podamos disponer de suficientes elementos para entrar en el análisis de cuál es la posición actual de los pueblos indígenas en el derecho internacional.

Sin embargo, antes de iniciar el análisis apuntado resulta necesaria una consideración previa que deberá servir de marco para cualquier reflexión acerca del papel que pueda tener la normativa internacional en el aseguramiento de los derechos indígenas. Se trata de la necesidad de partir de la constatación de una contradicción que es inherente al derecho internacional, al menos tal y como ha venido siendo configurado desde sus orígenes hasta el momento actual. La contradicción está en que siendo el Estado nacional el único sujeto originario del derecho internacional, las llamadas "minorías" o los pueblos que podrían llegar a convertirse en sujetos de derechos lo serán de manera secundaria y en cuanto forman parte de ese sujeto originario que es el Estado. En el plano de las recomendaciones, e incluso también en el de los tratados internacionales, las NNUU, o cualquier organismo internacional, podrán dirigirse a los Estados, pero de esos textos no podrán surgir derechos que el Estado nacional no regule, adjudique o distribuya. Las obligaciones adquiridas por los Estados deberán ser efectivamente integradas en los ordenamientos internos y aplicadas por ellos mismos, y es ahí cuando necesariamente aflora la contradicción: el Estado, que como hemos visto encierra en su propio origen una dinámica excluyente de la diversidad, se convierte en el sujeto responsable de la defensa de los intereses de los pueblos indígenas tal y como son reconocidos en el plano internacional.

Se trata de una contradicción quizás insalvable, aunque no por eso quepa simplificar llegando a la conclusión de la ineficiencia de los textos de carácter internacional. La realidad es mucho más compleja. Incluso sólo teniendo en cuenta las recomendaciones que efectúan los organismos internacionales, su trascenden-Page 46cia fáctica puede ser muy elevada, ya que pueden contribuir de manera decisiva a la creación de un estado de opinión que fuerce al Estado a actuar de una determinada manera, o constituir factores de promoción y consolidación de las organizaciones indígenas, que han visto en el terreno de las reivindicaciones de tipo internacional una plataforma de enorme utilidad, entre otros extremos en el plano de su proyección como organizaciones influyentes al interior de sus propios países. Finalmente, no se puede caer tampoco en la simplificación que supone identificar al Estado con una especie de inevitable enemigo al cual es necesario enfrentarse en el camino hacia el reconocimiento de los pueblos indígenas y de sus derechos. En primer lugar porque en ocasiones puede actuar precisamente, aunque la tendencia que parece consolidarse en el plano de las relaciones económicas internacionales vaya en sentido contrario, como uno de los principales protagonistas en la defensa de la pervivencia de pueblos indígenas amenazados por los intereses de las empresas transnacionales. Y en segundo término, porque en un hipotético proceso de transformación de la realidad estatal podría ser el propio Estado el interesado en encontrar apoyo en la normativa internacional a la hora de emprender las reformas necesarias para el reconocimiento efectivo de los derechos indígenas.

B) Derechos Humanos y protección de minorías en su relación con los derechos indígenas

Siguiendo el...

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