Sindicalismo en la era digital.

AutorMigu

Unions in the digital age

  1. ¿Por qué relacionar la revolución digital con los sindicatos?

    1.1. Revolución digital: ¿imparable?, ¿incontrolable?, ¿regulable?

    Históricamente los cambios tecnológicos han sido impulsados por las empresas, aunque en las últimas décadas han contado también con el apoyo público en forma de I+D+i que ha derivado en innovaciones aún en otras empresas e instituciones, públicas y privadas que no se han dedicado a la investigación. Por otro lado, las políticas públicas han contribuido a regular las consecuencias de la innovación sobre el empleo, al menos desde hace un siglo. Las formas han sido varias: leyes laborales, instituir el derecho a la negociación colectiva, regular salario mínimo y coste del despido, etc. Así mismo, las negociaciones entre sindicatos y empresarios han buscado un timing beneficioso también para los trabajadores o la salvaguarda de derechos y condiciones de trabajo de aquellos que podían quedar desfavorecidos. También el estado ha intervenido de otras maneras, aparte la regulación, como puede ser cambiando los modelos fiscales o las políticas económicas, además de inversión en desarrollo e innovación (Mazzucato, 2013). Por tanto, con la revolución digital no debería ser menos, sino al revés, dado que el impulso público podría ser más fuerte y por tanto ganarse más que en el pasado el derecho a regular. Quienes hablan de cuarta revolución tecnológica como disruptiva del sistema económico-laboral establecido no deberían olvidar que el Estado o la Unión de Estados tienen instrumentos "preventivos" que pueden dirigir la inversión pública hacia una dirección u otra. Siempre, claro está, que los gobiernos busquen el bienestar general.

    1.2. Revolución digital y cambio social

    La revolución digital está impulsando cambios en la sociedad que tendrán consecuencias muy importantes en las formas de producir y trabajar, pero también en el consumo, la salud, la educación, la vivienda, la movilidad, las comunicaciones entre las personas y un largo etcétera. Ello nos lleva a pensar en una sociedad bastante diferente de la que se inaugura con la revolución industrial y también de la que históricamente ha resultado de los cambios que han tenido lugar en el último siglo. Lo cual no quiere decir que vayan a desaparecer los intereses particulares, las desigualdades y las injusticias, situaciones que una sociedad abierta deberá afrontar. Muchos de los cambios mencionados afectarán al trabajo y al empleo, otros cambios derivarán de las nuevas formas de trabajar. En el primer caso podríamos citar los cambios en la educación que no sólo habrá de tener en cuenta las habilidades digitales, sino también la necesidad de formarse a lo largo de toda la vida, lo que acabará afectando también a las instituciones formativas, a la manera y el significado de enseñar y aprender. En el segundo podríamos referirnos al grado en que nuevas formas de trabajar, como el teletrabajo, afectarán a las condiciones materiales de vida, pero también a las personas dentro de un mismo hogar, en particular a las relaciones de una pareja, sobre todo cuando tenga hijos que educar y cuidar. Las posibilidades de avance social que se abren son importantes, pero las de retroceso también están presentes. Lo que suceda no está escrito. Dependerá, en gran medida, de las políticas que se lleven a cabo y del papel de los actores sociales.

    1.3. Revolución digital y empleo

    Las consecuencias de la digitalización sobre el empleo son un eje importante de este número monográfico que, como se verá en los diversos artículos, sigue la estela de muchas publicaciones recientes. Si miramos lo que ha pasado desde el año 2000 al 2019 -dejando de lado la situación de la pandemia Covid-19 por ser una situación excepcional, aunque no significa que no haya jugado un papel importante en el empleo, algo que también se ha tenido en cuenta- el empleo en España y en general en Europa ha crecido. Es decir, no se han cumplido las negras perspectivas que dibujaban ciertos expertos (Rifkin, 1996; Frey y Osborne, 2013 (3)) hace unos años, resumibles en la frase "los robots y la digitalización harán disminuir dramáticamente el empleo". Por el contrario, se han producido tres fenómenos a los que ya nos referíamos en publicaciones anteriores, junto con un grupo de expertos (Miguélez, 2018). Los tres fenómenos son: que se destruirá empleo, que se creará empleo y que se transformará el empleo existente. La robótica destruirá empleo, particularmente aquel empleo más 'rutinizable' en los países y/o sectores en los que dicho empleo sea más caro para las empresas que la innovación tecnológica. Pero algunos ámbitos de la actual revolución tecnológica, como la Inteligencia artificial, la...

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