Sección décima de las mandas y legados

AutorManuel Albaladejo García
Cargo del AutorCatedrático de Derecho Civil

SECCIÓN DÉCIMA DE LAS MANDAS Y LEGADOS (*)

  1. DÓNDE SON REGULADOS LOS LEGADOS Y RÚBRICA DE ESTA SECCIÓN

    Dedica el Código los treinta y cuatro artículos de la presente Sección a la regulación de los legados. «De las mandas y legados», dice su rúbrica. Pero con inútil repetición, porque no es que la «manda» sea una disposición mortis causa distinta del «legado», y el Código se ocupe aquí de los dos, sino que «manda» es otra palabra, si se quiere más castiza, para significar lo mismo que legado, es decir, son sinónimos; luego, huelga la repetición, y, a lo más, si se quiere, se debió decir «De las mandas o legados».

    Además de en los artículos de esta Sección, se ocupa el Código en otros lugares de ciertas particularidades de tal o cual legado, o dicta fuera de aquí algunas normas para legados, o dice en determinadas ocasiones que lo dispuesto para la institución de heredero, vale lo mismo para el legado, o, en efecto, vale, aunque a veces no se diga. Todo eso es cierto, y significa que hay regulación relativa a los legados fuera de esta Sección. Pero la verdad es que casi toda la específica suya, y, por supuesto, la más importante sí está aquí, siendo distinguible en dos partes, una relativa al legado en general, otra dedicada a diversas clases concretas de legados.

    Por lo demás, la distribución de la materia en la Sección es bastante inorgánica; no se expone la misma siguiendo un orden racional, sino entremezclando temas. Aparte de que lo mismo hay artículos en donde son tocadas cosas diferentes entre sí, que puntos cuyo tratamiento se hace no en un artículo, sino en varios, sin ni siquiera razón de extensión que lo justifique. Incluso en ocasiones, después de regulado un extremo en un sitio, al cabo de varios artículos se inserta una nueva norma aislada relativa a aquél, o bien, lo que es aún peor, ocurre que, pura y simplemente, como es el caso de los artículos 866.1.° y 878.1.°, uno repite lo dicho antes por otro.

  2. IDEAS INICIALES EN TEMA DE LEGADOS

    Pero basta del asunto de dónde y cómo son regulados los legados, y más conviene comenzar con ellos recordando cómo ya Séneca (1) subrayó el escrupuloso cuidado que los testadores ponen en determinar los que ordenan.

    Qué sea un legado, ni lo dice aquí la ley ni es cosa que corresponda tratar con detenimiento en una obra como ésta hecha para comentar las normas legales de la figura, no para construir y analizar la propia figura. Por otro lado, los lectores a quien va dirigida la presente publicación ya saben qué es un legado, y de lo que se trata aquí es de aclarar posibles dudas sobre qué preceptos corresponda aplicar al que sea, y sobre el sentido de esos preceptos.

    El Código, en otro lugar (arts. 657 y ss., y, por tanto, es al comentarlos (2) donde se estudia el asunto), se ha limitado a decir que: «El testador puede disponer de sus bienes a título de herencia o de legado» (art. 668.1.°), y que: «Llámase... legatario al que sucede a título particular» (art. 660).

    En cuanto ahora importa, basta partir de la idea de que el legado es una disposición mortis causa por la que el testador deja en concreto alguno (o algunos) de sus bienes o derechos a una persona, que lo recibe a título singular, es decir, sucediendo al difunto en el particular, y no tomándolo, como el heredero, porque ocupe en general el puesto del causante (lo que no ocurre al legatario), y así le corresponda tal bien o derecho como componente de la masa global de la herencia, que le pertenece toda ella, y, por tanto, por formar parte de la misma, cada uno de sus componentes (2 bis).

    Sin embargo, también puede ocurrir que el testador disponga, no que cierta cosa o derecho suyo pase al legatario, sino que con cargo a los bienes relictos se proporcione algo a determinada persona. Entonces este legatario no sucede jurídicamente al causante en lo que le legó, sino que obtiene un bien, derecho o prestación a costa de los medios que la sucesión proporciona, así que sólo en un sentido económico se puede afirmar que lo toma del...

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