Internet revoluciona el concepto de las buenas prácticas en la gestión de tesorería: Richard Raeburn, de KPMG, aborda el nuevo enfoque organizativo que exigen los negocios en la red

Hoy en día, el enfoque de las buenas prácticas de tesorería se basa en la amplia experiencia práctica que se tiene de la gestión de esta actividad. Aunque los principales elementos son ya conocidos, es importante no perderlos de vista, pues proporcionan un punto de referencia que ayuda a la tesorería a responder a lo que está sucediendo actualmente: retos radicalmente nuevos que van a redefinir el concepto de las buenas prácticas en la gestión de la tesorería.

Tesorería: ¿centro de costes o de beneficios?

Los elementos más importantes de las buenas prácticas establecidas son los siguientes: la guía esencial para la organización de la tesorería debe ser la expresión aprobada por el consejo de sus objetivos, políticas, voluntad de riesgo y marco de control para la tesorería. Articulando estas expectativas y exigencias para la tesorería, el consejo dirige el siguiente nivel de decisiones prácticas, tales como la colocación de recursos (escasos) para gestionar y ejecutar las diferentes líneas de los procesos de tesorería.

Afrontando el tema de la voluntad de riesgo, el consejo habrá resuelto ampliamente el problema que ha sacado de quicio siempre a los directores financieros: ¿la tesorería debe ser un centro de costes o de beneficios? Hoy día muchos reconocen que probablemente esta pregunta no sea la adecuada. Hay pocas empresas que de verdad quieran que la tesorería sea un centro de beneficios (y menos aún cuando conocen a fondo el significado y los riesgos de esta propuesta), pero casi todas esperan que su tesorería actúe con inteligencia en la gestión del riesgo; es decir, que no elimine todos los riesgos automáticamente, sino que asuma posiciones de forma consciente y ponderada. Una vez que han centrado el dilema beneficio/coste, las buenas prácticas tienen que proporcionar a la tesorería el potencial para añadir valor mediante la gestión del riesgo.

Las empresas han comprendido que la gestión profesional de la tesorería se mejora dándole margen para tomar posiciones (por ejemplo, se pueden acumular cantidades negociables de divisas antes de las operaciones), siempre que se disponga de los controles pertinentes en todo el proceso (tales como límites y seguimiento de “pérdidas máximas probables”). Por tanto, la tesorería se organiza habitualmente como un centro de valor añadido al que se le asignan recursos especializados con la idea de que conseguirá un auténtico beneficio para la empresa.

¿O centro de valor añadido?

Por lo general, la...

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