Resolución de 7 de septiembre de 2002 (B.O.E. de 11 de octubre de 2002)

AutorAlvaro F. Piera
Páginas191-196

COMENTARIO

Trata de nuevo el tema de si la licencia de segregación de una finca puede entenderse obtenida por silencio administrativo.

Esta cuestión ha sido ya comentada en anteriores números de esta Revista, a los que me remito.

No obstante, debe tenerse en cuenta que el problema básico de la admisión o no de que a través del silencio administrativo pueda entenderse obtenida determinada licencia de segregación de una finca, simplemente lo es a efectos de prueba.

En el supuesto de hecho no hay duda, pues consta en el duplicado de la solicitud de la licencia aportada el sello de entrada en el Ayuntamiento, lo que acredita la fecha a partir de la que debe empezar el plazo para resolver, y aunque con posterioridad al transcurso de los tres meses (plazo requerido para que se dé el supuesto de silencio administrativo positivo), recaiga cualquier tipo de resolución que desestime lo anterior, al estar fuera de plazo, no hace más que confirmar incuestionablemente la estimación por silencio positivo de la solicitud, por muy contradictorio que parezca.

La cuestión del silencio administrativo positivo no es más que un derecho concedido al «administrado»; es decir, un derecho que debe ostentar, no sólo para que no se paralicen las actuaciones en la Administración, sino para que ésta funcione, y dentro de los plazos legales, conceda o deniegue lo que ha sido solicitado por el particular.

Como decía González Palomino, todo funcionario tiene obligación de funcionar. Si la Ley contempla este supuesto, como realmente lo hace, en el ámbito estatal y en el autonómico cada Comunidad...

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