La reiteración criminal

AutorCarlos Vázquez Iruzubieta

Una de las perores lacras judiciales lo constituye la evaluación de las circunstancias que habrán de ser tenidas en cuenta para dictar auto de prisión provisional. Del artículo 503 LECrim podemos comentar lo que tenemos dicho en nuestra obra Comentario Ley de Enjuiciamiento Criminal, cuando sostenemos que se advierte en la Ley una ausencia de objetividad. En efecto, es realmente desalentador que la Ley no preceptúe ni una sola causa objetiva aplicable a un caso en el que corresponda imponer la medida cautelar de prisión provisional.

Todas las que contiene el art. 503 LECrim y alguna otra norma dispersa por el articulado de la misma Ley, otorgan a los Jueces una discrecionalidad inadmisible y repugnante que una ley pueda conceder a estos funcionarios. Ni una sola pauta legal que objetive su actuación. La Ley no los obliga a proceder conforme a sus normas, sino que son los Jueces quienes sitúan a la Ley bajo su arbitrario criterio. Es por ello que la sociedad advierte perpleja el contenido de algunas decisiones absurdas y a veces hasta jurídicamente inmorales porque no hay manera de controlar la subjetividad con la que actúan y deciden acerca de la libertad o la prisión de las personas. Son soberanos en esta clase de decisión jurisdiccional.

No se tienen en cuenta situaciones límites como ser la reincidencia que debiera trazar una línea infranqueable para la subjetividad de los Jueces y obligarlos bajo la amenaza de prevaricación si ponen en libertad a un reincidente. También se deja pasar por alto la reiteración y así, la sociedad se entera que los ladrones y delincuentes de delitos menores los cometen en la seguridad de que no permanecerán detenidos más de cuarenta y ocho horas. Atracadores de viviendas que han sido sorprendidos en más de cincuenta o sesenta veces, obtienen la libertad y siguen robando y vuelven a ser detenidos y a pocas horas retornan a la calle.

Es contrario a un espíritu de protección de los derechos fundamentales de una persona que en definitiva lo es de toda la sociedad, que la Ley no establezca causas objetivas para la imposición de la prisión provisional, y deje como ahora lo hace, la aplicación de la Ley al criterio subjetivo de quienes administran justicia. Este sistema es propio de las dictaduras y los totalitarismo, regímenes en los cuales los gobernados nunca saben cuál...

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