Realidades y limitaciones de los medios de comunicación africanos

AutorMaría José Pérez del Pozo
CargoProfesora de Relaciones Internacionales de la Facultad de CC. de la Información, UCM.
Páginas135-142

En Mayo de 1991, la UNESCO, junto con el Departamento de Información de Naciones Unidas, celebró un Seminario en Windhoek (Namibia) para la promoción de medios de comunicación independientes y pluralistas. En su Declaración Final se reconoce que “una prensa independiente, pluralista y libre es indispensable para el progreso y la preservación de la democracia en un país, así como para el desarrollo económico”1. A pesar de una cierta heterogeneidad en el desarrollo de los medios en los distintos países africanos y de los leves aires democratizadores que sacuden con un impulso exhausto los medios de algunos países2, hay que cuestionarse de entrada gran parte de las afirmaciones y pretensiones de la Declaración de Windhoek.

En primer lugar, los medios de comunicación africanos, especialmente la prensa, no tienen las funciones asimilables a los medios europeos ya que difícilmente son el reflejo de unas sociedades africanas poco dotadas de mecanismos de participación y de representación con los que hacerse presente en los medios de comunicación. Por tanto, no resulta fácil obtener resultados tan revolucionarios como los que Windhoek atribuye a la acción de la prensa porque parte de una descontextualización tanto en la propia definición de los medios africanos como en sus objetivos. Por otro lado, resulta también complicado contemplar la prensa africana —o todos los medios— como reflejo de la opinión pública y, por lo tanto, como marco de debate político o de control institucional porque no parece que estos conceptos estén dotados verdaderamente de contenido; incluso, a riesgo de caer en la generalización, podríamos preguntarnos cuál es la opinión pública en África, quiénes son los creadores de opinión, sobre qué temas y sobre qué grupos sociales tienen más impacto. El propio concepto de información y su utilidad social son diferentes a los cánones de la prensa occidental.

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Los medios africanos se pueden identificar de una forma más próxima con la propia naturaleza del poder político que con las sociedades a las que pretenden satisfacer en sus demandas informativas. Es el poder político el que ha gozado y goza de los privilegios que le ofrece la instrumentalización en su beneficio de los medios: sigue existiendo una fuerte dependencia gubernamental en los medios privados cuando no están prohibidos; hay una ausencia de regulación en el ejercicio de la libertad de prensa, lo que dificulta el establecimiento de pautas éticas y profesionales; los medios han actuado históricamente como agentes propagandistas de los regímenes políticos3.

El carácter instrumental de los medios de comunicación se ha puesto de manifiesto en el contexto africano en varias ocasiones, tanto en la extensión de conflictos armados como en la lucha contra el apartheid. En el primer caso, parece probado que los mensajes violentos y agitadores de la Radio Television Libre des Mille Collines en Ruanda en 1994 sirvieron para alentar el genocidio. Así lo ha entendido el Tribunal Penal Internacional para Ruanda al condenar a su director, Ferdinand Nahimana, a cadena perpetua4. En el contexto sudafricano, la aparición en los años 805 de medios alternativos a los circuitos oficiales para cubrir noticias ignoradas por la prensa comercial blanca fue un elemento importante en la lucha contra el régimen del apartheid6.

Los medios africanos y sus factores diferenciales

El nacimiento y la implantación de los distintos medios de comunicación han estado condicionados por las propias limitaciones y fragmentaciones del continente africano. Y, aunque es evidente que los problemas de los medios de comunicación están lejos de ser los más urgentes para África, son el reflejo de un población que vive en gran parte sometida a la precariedad de recursos en su existencia.

Los primeros periódicos que aparecen en África son los periódicos ingleses y franceses, y su contenido va dirigido a los europeos. La prensa para y de los africanos ha tenido un desarrollo más lento —hay que tener en cuenta el carácter eminentemente oral de la cultura africana y su transmisión— y una Page 138 demanda de lectores muy débil, por su propio nivel de exigencia económica y de formación, tanto de los periodistas como de los lectores. Por tanto, su impacto social es también marginal, dada su escasa extensión.

Por otro lado, la prensa ha sido un instrumento utilizado por los africanos en sus negociaciones con las metrópolis y en sus procesos de independencia7. Ese carácter elitista e intelectual de la prensa en sus orígenes explica su escasa penetración en las sociedades rurales y tradicionales. Aunque hay que tener en cuenta también otro factor que mantiene a la prensa dentro de los reductos urbanos: como señala Tudesq, la necesidad de...

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