Prólogo

AutorXavier Bardaji Ramonet
Cargo del AutorPresidente del Colegio Oficial de Arquitectos Técnicos de Barcelona
Páginas15-18

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El sector de la construcción constituye uno de los más dinámicos de las economías de todos los países desarrollados.

Motor de la actividad económica, catalizador de grandes sinergias empresariales, el sector de la construcción lidera hoy día con solvencia la pujanza industrial de nuestro país.

Pese a contar con todos los ingredientes para ser un verdadero sector industrial, su muy particular y complejo proceso de producción, hacen que no pueda ser considerado como tal.

En el fondo, esta simple constatación está en la base de gran parte de las carencias estructurales que, todavía hoy, hacen del sector de la construcción, un sector de riesgo.

La presencia de riesgos en este sector es constante.Y en este contexto, dentro de un proceso tan poco tecnificado como es aún el de la construcción, no es de extrañar que se prefiera -en términos de seguridad- recurrir al mero cumplimiento formal de las normas antes que integrar de forma orgánica en dicho proceso los mecanismos de garantía y de protección de las actividades que en él se desarrollan.

Hablar hoy de construcción es hablar, también, de siniestralidad. El sector de la construcción representada uno de los sectores de la actividad productiva con mayor número de accidentes laborales. Y hablar de siniestro nos lleva al concepto de daño y de responsabilidad. Y en estos términos, a considerar la obligación legal de responder de los daños causados a terceros que tienen su fundamento en la culpa penal, pero también, la problemática -ciertamente compleja- de la imputabilidad de res-Page 16ponsabilidades en un entorno tan alambicado y cambiante como es el proceso constructivo.

La denominada Escuela Americana sostiene que el origen real de la secuencia causal de los accidentes estriba en la inexistencia o falta de adecuación de los programas de prevención en las obras y, de forma más concreta, en la falta de control de la efectividad de estos programas. Todo ello actúa sobre las causas básicas, agrupadas en factores del trabajo y factores personales, que son antecedentes de las causas inmediatas, como son las condiciones inseguras o los actos inseguros.

El desarrollo de programas de prevención de riesgos laborales obliga, a todos los actores del proceso y, principalmente, al empleador y eje del mismo, a comprometerse con la integración de la acción preventiva en todos los procesos y en todos los niveles jerárquicos.

En este sentido, la aprobación del REAL DECRETO 1627/1997 de 24 de octubre por...

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