Posibles previsiones del causante en su testamento para el pago de las deudas

AutorCarmen Mingorance Gosálvez
Cargo del AutorDoctora en Derecho. Profesora de Derecho Civil. Universidad de Córdoba
  1. POSIBLES PREVISIONES DEL CAUSANTE EN SU TESTAMENTO PARA EL PAGO DE LAS DEUDAS

El supuesto concreto que vamos a analizar sería el de adjudicaciones realizadas por el causante a una pluralidad de sucesores sobre una herencia gravada con deudas247.

No exige nuestro Derecho que las deudas se satisfagan antes de la partición hereditaria. Los acreedores pueden exigir el pago de sus créditos antes de la partición, pero esto no es una exigencia sino una facultad248; y para ello, los artículos 1082 C.C. y 742.4 L.E.C., les reconocen la posibilidad de oponerse a la partición, en tanto no sean pagados o afianzados el importe de sus créditos.

Por ello las deudas pendientes, que no se paguen antes de partirse y adjudicarse los bienes, pueden formar una “partida” de bienes destinada a tal fin. Y es evidente que, aunque esas deudas no se paguen antes de la partición, los herederos habrán de atenderlas en el proceso liquidatorio. Este conjunto de bienes o derechos que se destinan al pago de las deudas se detraen en operación previa a la determinación del saldo líquido de la herencia y resulta indispensable, además, para conocer la cuantía de la legítima tal como ordena el art. 818 C.C.249

Aquí es donde tiene lugar la adjudicación para pago de deudas hereditarias, cuando ante la necesidad de métalico en la herencia, se atribuye una partida a una o varias personas, las cuales se obligan a enajenar los bienes recibidos y aplicar el importe de los mismos al pago de las deudas de que se trate. A la adjudicación para pago se acude cuando entre todos ellos, es escogido alguno o algunos de los herederos o a un tercero250, para que enajenen elementos del activo hereditario y lo apliquen a la satisfacción de los créditos pendientes. Esta asignación en nada puede afectar a los principios básicos en que se sustenta la responsabilidad hereditaria. Podría igualmente optarse por una adjudicación en pago de la asunción interna de la deuda a alguno de los herederos, o bien, con el consentimiento del acreedor, podría adjudicársele bienes en pago de su crédito. El momento idóneo para acordar tales adjudicaciones será el de la partición, aunque nada impide que se realice en un tiempo anterior a ésta251.

Discute la doctrina acerca de cúal sea la eficacia de la adjudicación frente a los coherederos y a los acreedores, interrogante que se ha de contestar de modo diverso según las modalidades de la operación, que pueden reducirse, por lo demás, a los dos tipos siguientes:

1. Adjudicación para pago de deudas

Cuando en la liquidación y distribución de un patrimonio existen deudas a favor de quienes no intervienen en las operaciones correspondientes, es frecuente que se hagan a algunos de los liquidadores o copartícipes en el patrimonio adjudicaciones del mismo para que paguen deudas con su importe o con cargo a su importe.

En ella, el adjudicatario de los bienes queda obligado a extinguir dichas deudas, bien vendiendo los bienes para con su importe solventar las deudas de que se trate, o bien adjudicándolos a tal fin a los respectivos acreedores, siempre, claro está, que éstos se avengan a ello.

Es significativo que ROCA SASTRE, uno de los autores que más atención ha dedicado al tema, dijera que la solución de la controvertida naturaleza de la adjudicación exigía una previa discriminación de tipos jurídicos252. Ciertamente pueden distinguirse:

— Por un lado, la adjudicación para pago presentada inicialmente, es decir, aquélla en la que se atribuyen al adjudicatario los bienes exclusivamente para venderlos y pagar las deudas con el precio obtenido por ellos.

— Y por otro, aquélla en la que se transfieren bienes al adjudicatario, incorporándolos definitivamente a su patrimonio, pudiendo pagar con esos bienes o con otros de su peculio, ya que la adjudicación se produce en este caso a cambio de la asunción interna de deudas, es decir, como contraprestación onerosa de obligarse a pagarlas íntegramente, sin reclamar ni devolver nada.

En la primera se paga con el resultado de la venta. Pudiera admitirse también la posibilidad de que se pagase con los bienes mismos. Pero en ningún caso podría el adjudicatario incorporar a su patrimonio los bienes adjudicados y pagar con otros propios. Suele conocerse este negocio con la expresión “adjudicación en comisión o encargo para pago”253. A la segunda se le conoce comúnmente con la expresión “adjudicación en pago de la asunción de deuda”, reveladora de su auténtica naturaleza254.

Lo más corriente, e incluso lo que ha de suponerse en caso de duda, es que se atribuyan al adjudicatario los bienes exclusivamente para venderlos...

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