Pacto sobre costas

AutorLuis Muñoz Sabaté
Cargo del AutorProfesor titular de Derecho Procesal de la Universidad de Barcelona
Páginas75-79

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El pacto sobre costas goza, asimismo, de una notable tradición. Carente durante un largo siglo ouestra Ley de Enjuiciamiento civil de una regulación sistemática de la condena de costas, tuvieron que ser las particulares quienes se ingeniaron a través del susodicho pacto una regulación convencional,

La eficacia del pacto sobre costas puede decirse que fue una constante jurisprudencial desde la sentencia del Tribunal Supremo de 9 marzo 1892 hasta la de 7 diciembre 1942, con la que se cerró una etapa permisiva que había contraído sus argumentos para ello del concepto de cláusula penal. Con posterioridad a entonces, las sentencias de 3 enero 1952, 5 enero 1954 y 31 marzo 1958 sentaron con base en el concepto de orden público procesal los fundamentos de la actual prohibición,73 La misma línea prohibitiva mantuvo la Dirección General de los Registros en la resolución de 27 junio 1977 a propósito de una cláusula estatutaria que' imponía las costas del proceso de impugnación de acuerdos de la sociedad anónima a los administradores. Estas prohibiciones, por las razones que venimos difundiendo a lo largo de este trabajo y en tanto no sean abusivas, debieran desaparecer y hacer posible la vuelta a los orígenes.

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La tesis permisiva, defendida por casi la totalidad de la doctrina procesalista, carece sin embargo ahora, a partir de la Novela de 6 agosto 1984 que reformó la LEC, de su principal punto de apoyo, ya que justificada dicha regulación convencional por el hecho de carecerse de toda normativa legal, las circunstancias en gran parte han cambiado, al determinar el actual art. 523 LEC, que las costas de la primera instancia, en tos juicios declarativos, se impondrán a la parte cuyas pretensiones hubieren sido totalmente rechazadas. Una situación así, en la cual impera el principio del vencimiento, ofrece, como ya en su tiempo dijera Gutiérrez Alviz (S.), muchas dificultades para el mantenimiento de la validez de una regulación convencional de las costas.74

En realidad, más que dificultades, yo le veo una patente y relativa inutilidad, partiendo naturalmente de aquellos redactados más correctos y equilibrados, En efecto, si lo que se conviene es que quien por su culpa obliga a la otra parte a acudir al pleito a fin de exigirle coactivamente el cumplimiento, es quien debe satisfacer las costas, no será mucho aventurarse el suponer que casi siempre coincidirá esta obligación con la persona del perdedor del pleito. Es decir, estaremos...

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