Las ONG en la conquista del terreno periodístico

AutorJean-Paul Marthoz
CargoColumnista de relaciones exteriores para el diario <i>Le Soir</i> (Bruselas) - Profesor de periodismo en la Universidad Cat&oacute;lica de Lovaina, - Director de Instituto Europeo sobre Paz y Seguridad (GRIP)
Páginas38-48

Page 38

¿Quién ha revelado el uso de la tortura en las cárceles estadounidenses en Afganistán en 2003? Human Rights Watch. ¿Quién ha expuesto el robo de las riquezas mineras africanas por compañías multinacionales? Global Witness. ¿Quién ha documentado la explotación de migrantes birmanos en la industria pesquera tailandesa? El Solidarity Center de la confederación sindical estadounidense AFL-CIO.

El periodismo contemporáneo es la historia de una retirada. Hay cada vez más “medios de comunicación” y cada vez menos periodismo. Hay más y mejores tecnologías a disposición de la prensa y menos grandes preguntas y reportajes periodísticos.

La búsqueda de la información constituye el corazón del periodismo y de sus representaciones populares. Al Pacino, en la película The Insider, busca y pregunta. Robert Redford y Dustin Hoffman, en Los Hombres del Presidente, investigan y revelan. Mikael Blomkvist, el periodista héroe de la trilogía Milenio de Stieg Larsonn, se empecina en descubrir la verdad.

Sin embargo, ya en el informe 2004 sobre el estado de la prensa estadounidense1, el Proyecto para la Excelencia en el Periodismo constataba que los periodistas pasaban más tiempo procesando la información que buscándola. Y que corrían el riesgo de convertirse en simples estenógrafos de la información. “La nueva paradoja del periodismo es que hay cada vez más medios que cubren cada vez menos temas”2, concluía la versión 2005 del informe.

En muchos medios, los comentaristas han sustituido a los reporteros, pero la irreverencia ocasional de sus opiniones no podrá jamás reemplazar la insolencia dePage 39una información crítica. ¿Una información? Sí, esta cosa, como lo decía Lord Northcliffe, el famoso barón de la prensa británica, que alguien quiere esconder. El resto es publicidad.

El periodismo de investigación, el “florón” de la profesión cuando esta se define como “perro guardián” y contrapoder de las instituciones, está en crisis. Raros son los medios que tienen la capacidad o la voluntad del periodismo escudriñador. La investigación toma tiempo, cuesta cara y abre la puerta a muchos peligros: intimidación, asesinatos, juicios por difamación o daños e intereses, irritación del público y de las instituciones.

Sin embargo, no hay una verdadera libertad de prensa ni impera el verdadero periodismo si los periodistas no echan, como lo formula el famoso escritor argentino Horacio Verbitsky, “sal en la herida y guijarros en el zapato”3 de los poderosos, si no revelan, sobre temas de interés público, los dossiers que algunos quieren tapar.

El periodismo de investigación tiene poco que ver con el periodismo de filtración con el cual algunos a veces lo confunden. Encarna la autonomía de la prensa, su voluntad y su capacidad de poner la pluma en la herida, sin jugar el papel del sicario de poderes ocultos en un juego de influencias o de connivencia.

La libertad de prensa, proclama orgullosamente el semanario satírico francés, Le Canard Enchaîné, sólo se usa cuando no se utiliza. Ahora bien, la prensa no se sirve suficientemente de su poder de iniciativa, de anticipación y de revelación. Sale raras veces de los senderos balizados de la actualidad. Se precipita demasiadas veces en los callejones sin salida adonde los invitan los gabinetes de prensa y se dejan agarrar en los arrebatos mediáticos (media frenzies) que marginalizan o ahogan la información de interés público.

Los periodistas no son los únicos responsables de estas evoluciones. Otros han escogido lo que tenía que ser el periodismo. “La batalla en la cúpula de grupos de prensa entre los idealistas y los contadores está terminada –observa el Proyecto para la Excelencia en el Periodismo– y los idealistas han perdido”.

Los recursos financieros dedicados a la recolección y al tratamiento de la información han disminuido en muchos medios. Representan un 30% en un diario francés como Libération pero apenas un 10% en Métro. En los EstadosPage 40Unidos, las grandes cadenas de televisión han cerrado la mayoría de sus oficinas en el extranjero, los grandes diarios regionales sólo dedican una parte ínfima de su espacio redaccional –el 3%– a las noticias internacionales. Como lo lamentaba un periodista estadounidense, “el mundo invade nuestra vida diaria mientras desaparece de nuestros diarios”.

Nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías de la información han complicado todavía más la nueva ecuación periodística. Tienen un lado oscuro: la Web es un pozo de rumores, de semi-verdades y de contra verdades, de difamación y de desinformación. Pero tienen también su aspecto luminoso: la Web ha permitido avances significativos en materia de acceso a la información. Internet abre extraordinarias bibliotecas virtuales, permite encontrar fuentes insospechadas, averiguar informaciones en un mero “clic” y abrir el diafragma de la información.

Estas tecnologías han permitido también a organizaciones e individuos esquivar los obstáculos puestos por el sistema mediático dominante para difundir informaciones u opiniones que caminan a contrasentido. Hay sitios de gran calidad que permiten obtener informaciones diferentes y disonantes que responden a criterios periodísticos abandonados por ciertos medios tradicionales.

No obstante, este nuevo espacio mediático trastorna y fragiliza los otros medios. Participando en la fragmentación de la audiencia, amenaza la capacidad de los medios de obtener anuncios y socava la base económica de recolección y procesamiento de la información.

La proliferación de los medios no es necesariamente sinónimo de auge del periodismo. Puede incluso desembocar en una degradación de la oferta periodística. En ciertos países que tenían una gran tradición de radio de servicio público, los noticieros de muchas radios privadas sólo son una sucesión de trozos de cables mal ajustados y mal digeridos. Los periodistas de redacciones raquíticas reciclan las mismas noticias que han encontrado en las mismas fuentes.

Por otra parte...

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba

VLEX utiliza cookies de inicio de sesión para aportarte una mejor experiencia de navegación. Si haces click en 'Aceptar' o continúas navegando por esta web consideramos que aceptas nuestra política de cookies. ACEPTAR