Otros negocios atributivos que se hacen en consideración a la muerte

AutorKlaus Jochen Albiez Dohrmann
Cargo del AutorProfesor Titular de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de Granada
Páginas128-152

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1. Donación con reserva de usufructo vitalicio

Se trata claramente de una donación «inter vivos», al perfeccionarse y consumarse en vida del donante. Esta donación y las que se analizarán después tienen unas hondas raíces históricas, con intepretaciones distintas según su procedencia -romana o germánica-, planteándose , en cuanto a la donación con reserva de usufructo, si era un único negocio o dos negocios claramente diferenciados. En cualquier caso, siempre se ha conside-Page 129rado a lo largo de la historia como una especie de donación común. La donación con reserva de usufructo tiene, además, su antecedente en el «constitum posseorium». Lo más característico de esta donación es que con el pacto expreso de reserva de usufructo la consolidación plena de la titularidad del bien o el derecho donado se pospone para un momento posterior175. Cuando el usufructo es vitalicio la consolidación plena tiene lugar, además de forma automática, con la muerte del que es donante y usufructuario a la vez. Por lo tanto, lo que caracteriza a esta donación es que con la muerte del donante el donatario se convierte en pleno propietario del bien donado (su validez viene reconocida por las SSTS de 19 de mayo de 1881, 4 de noviembre de 1926176 y 7 de junio de 1960 y también por las RRDGRN de 12 de marzo de 1892 y 26 de septiembre de 1901). Pero la adquisición, además definitiva para siempre, ha tenido lugar cuando se hizo la donación. Con lo cual, la donación ni siquiera está condicionada como la donación con efectos «post mortem» en la que la adquisición definitiva depende del cumplimiento de la condición. La donación con reserva de usufructo vitalicio sólo pospone para el momento de la muerte del donante y reservista la consolidación plena de la nuda propiedad: simplemente el donante utiliza una facultad. Al perfeccionarse y consumarse totalmente ya la donación en vida del donante se dan todas las características de cualquier donación «ínter vivos». En definitiva, el efectoPage 130 se ha producido antes de la muerte, no pudiendo impedirse ya el efecto traslativo que produce la donación desde el momento de la aceptación, siendo el donatario ya propietario del objeto donado, si bien la consolidación plena se producirá con la muerte del donante (STS 7.6.1960)177. Además, para diferenciar esta donación de la donación «mortis causa» se argumenta que es irrevocable (Resolución de 8 de octubre de 1901), lo que, en realidad, es un criterio distintivo para cualquier donación «ínter vivos», pero no el único ni el decisivo. Normalmente se trata de donaciones de bienes concretos que dona el donante. Pero el donante puede tener el «animus liberandi» de querer donar todos sus bienes, presentes y futuros, reservándose algunos bienes o el usufructo, lo suficiente para mantenerse por vida dignamente (cumpliendo, así, con lo dispuesto en el artículo 634 del Ce). Existe un evidente peligro de que mediante tal donación se burlen las normas sucesorias para evitar las formalidades sucesorias y rodar la prohibición de los pactos sucesorios. La viabilidad de esta donación sólo es posible cuando tiene por objeto bienes que existen en el momento de la atribución o que son ya determinables en ese momento, aunque la adjudicación definitiva se produzca en un momento posterior. Sólo así no se entra en conflicto con el artículo 635 del De (una nueva lectura de este precepto la ofrece Albaladejo, quien, interpretando este precepto conjuntamnte con los artículos 634 y 635, pero siguiendo claramente a Biondi, señala como límite la donación de todo el patrimonio presente y todo del futuro177 bis). Lo que no cabe es una donación de todos los bienes presentes y futuros, aun cuando donante se reserve algunos o el usufructo de parte de los bienes donados (por razones de sistema -la importancia de la forma en el Derecho sucesorio y la prohibición del contrato sucesorio- no cabe optar por la nulidad parcial, aun cuando para otro caso diferente el TS en S. de 12 de noviembre de 1964 consideró subsistente la validez de las donaciones en cuanto a los bienes propios del donante).

Es muy frecuente este tipo de donaciones en el ámbito de las relaciones familiares, sobre todo entre padres e hijos, con la finalidad, muchasPage 131 veces, de seguir permitiendo el uso y disfrute de bienes cuando para los donantes tienen un valor determinado y hasta personal; y, también, para su mantenimiento, a lo que faculta, además, expresamente el artículo 634 del Ce (p.e., cuando la donación tiene por objeto inmuebles de explotación agrícola e industrial; así, la Resolución de la DGRN de 12 de marzo de 1892, que tiene por objeto diversas donaciones con reserva de usufructo vitalicio, la donante manifiesta en la escritura que con esta reserva «tiene lo suficiente para atender a sus necesidades»).

Cuando se dona todo el patrimonio mediante donaciones individualizadas, reservándose el usufructo vitalicio en algunas de ellas, la doctrina registral ha calificado esta situación creada y querida por el disponente como una partición «inter vivos» o anticipada, viable en nuestro Derecho según señala la Resolución de la DGRN de 12 de marzo de 1892178.

2. Donación del derecho real de usufructo hasta la muerte del donante o incluso hasta la muerte del usufructuario

Quien esté en propiedad de un bien puede ceder el usufructo (o cualquier otro derecho de uso) con carácter vitalicio. Cuando la cesión es gra-Page 132tuita estaremos ante una donación sin más cuyo término final puede coincidir con la muerte del cedente o con la muerte del usufructuario, consolidándose la plena propiedad a partir este momento, debiendo ser entregado el bien a los herederos del cedente.

Un caso semejante fue analizado por la SAP de Teruel de 9 de octubre de 1993 (Actualidad civil, 1994, n° 545). En concreto, el donatario reservó a favor de un tercero un derecho real de uso y disfrute, en este caso el derecho de habitación sobre una casa. Ante la pretensión reivindicatoria de los herederos del donante y las acciones declarativa y negataria de los derechos -se pidió que se declarase que la casa estaba libre de cargas y gravámenes y que el ocupante no era titular de derecho real alguno-, el demandado invocó a su favor el derecho de habitación vitalicio como consecuencia de la donación que había efectuado el causante en vida. Según prueba testifical, el tío del demandado cedió a éste la casa «para que viviese en ella mientras viviera». También se acreditó, por la misma prueba, que el demandado se encargó también del mantenimiento y atención de su tío durante varios años por la enfermedad que padecía. A juicio de la Audiencia, que confirma la sentencia de instancia -desestimadora de las pretensiones declarativa y denegatoria-, hubo un verdadero acuerdo de voluntades que implicó una cesión gratuita, actual e «ínter vivos» del derecho real de habitación sobre la totalidad de la casa, con aplazamiento de la entrega de la posesión de la misma hasta la muerte del donante; especie que, doctrinalmente y de forma casi unánime, se califica como donación «ínter vivos prima facie». Por tanto, aunque procede la reivindicación de la casa, el demandado había sido titular de un derecho real limitado. Se puede discrepar de la afirmación del Tribunal cuando manifiesta que con esta donación se aplaza la toma de posesión de la casa. No se trata de un simple aplazamiento, como sucede cuando se retiene la posesión hasta la muerte del donante, sino que hasta ese momento el donatario había sido titular de un verdadero derecho real, cuya extinción dio lugar, en tal momento, a la consolidación de la plena propiedad a favor de los herederos del donante una vez aceptada la herencia.

Esta misma sentencia resuelve otra cuestión, también de interés, referente a la necesidad de cumplir con el artículo 633 del Ce, llegando a laPage 133 conclusión -que nosostros compartimos plenamente- de que no se precisa la escritura pública para la existencia, perfección y consumación de la donación cuando tiene por objeto un derecho real limitado, al menos cuando se trata de los derechos de usufructo, uso y habitación (para el Tribunal, extensible incluso a la cesión gratuita de una servidumbre). Dado que la desposesión -razona el Tribunal- es siempre limitada y temporal; y siendo los derechos de usufructo, uso y habitación derechos personalísimos e intransferibles es un contrasentido exigir en esto casos para la donación la forma pública y solemne. Incluso desde el punto de vista valorativo, ya que la donación puede ser manual cuando tiene por objeto joyas y obras de arte. Por último, después de rastrear la doctrina jurisprudencial, el Tribunal se apoya en su decisión en que todas las resoluciones judiciales hacen referencia a la transmisión del dominio de bienes inmuebles, pero no a los derechos reales constituidos sobre los mismos. Por todos estos argumentos entiende que no es de aplicación el artículo 633, debiendo regir, en cuanto a la forma que debe adoptar la donación del derecho real de habitación vitalicio, lo establecido en el artículo 632.

Puesto que el usufructo tiene su vigencia máxima hasta la muerte del usufructuario es perfectamente viable que su duración máxima coincida con este momento. En aquel caso judicial, se pactó expresamente que la donación duraría mientras...

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