Movimiento asociativo de migrantes, transculturalidad y Comunicación para la Paz

AutorEduardo Andrés Sandoval Forero
Cargo del AutorUniversidad Autónoma del Estado de México (UAEM)
Páginas233-252

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Introducción

El desplazamiento de las personas de un país a otro y su establecimiento temporal o definitivo representa para los migrantes y sus familias afrontar consecuencias positivas y negativas en lo económico, político, social, cultural, educativo, laboral y jurídico. Es decir, que la movilidad humana como proceso inacabado en el tiempo, en el espacio y en el imaginario se acompaña de grandes pérdidas y de magnas ganancias, que determinan en buena medida las dinámicas de las constelaciones migratorias en sus flujos y reflujos, sus direcciones, intensidades, periodos y retornos.

A lo largo de la historia, contingentes de personas se han movilizado en la búsqueda de mejores condiciones para vivir, otros son desplazados por las guerras internas o externas de países, perseguidos políticos, desplazados por catástrofes ambientales, por interés educativo, por cultura migratoria, por el interés de conocer otras sociedades y culturas, y por la reunificación familiar entre otros múltiples factores. En muchos de los casos confluyen varios orí-genes que motivan u obligan a migrar, lo que permite afirmar que en su gene-ralidad, la movilidad humana es multifactorial, aunque la causa mayor esté determinada por las condiciones de pobreza y miseria de poblaciones vulnerables y vulneradas en los países no desarrollados.

Para los gobiernos de los países de tránsito y de destino de migrantes es todo un reto el pretender planificar y organizar la estancia de los inmigrantes en función de la fuerza de trabajo requerida, la situación económica del país, las leyes establecidas para la inmigración, las confrontaciones de los partidos políticos, la nacionalidad, la etnia, la cultura y la religión, entre otras variables.

Las fronteras geográficas establecidas y las políticas que regulan el tránsito entre países han intentado frenar la movilidad migratoria. Los países que con-

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centran actividad económica prominente en los sectores productivos y requieren mano de obra abundante y barata, atraen el interés de las personas que viven en lugares más pobres y que ven, en los países denominados «desarrollados», una posibilidad de trabajar para mejorar las condiciones de vida de los suyos, o por lo menos atender las urgentes necesidades para vivir. En el entorno globalizado en que estamos actualmente, las constelaciones migratorias no son un fenómeno nuevo ni aislado y su estudio requiere de un enfoque multidisciplinario que aborde desde sus causas el tránsito, la llegada, las distintas consecuencias, el retorno, las regiones expulsoras de población, los países receptores, la demografía de las migraciones, las políticas migratorias, los derechos de los migrantes y la feminización creciente de la movilidad humana entre otras.

En otro sentido, los avances tecnológicos determinan en gran medida el nivel de progreso de los individuos y sus sociedades, sobre todo los concernientes a la información y comunicación, ya que detonan la capacidad de los grupos para generar, promover e intercambiar bienes y servicios, así como para establecer relaciones de solidaridad, reciprocidad y de convivencia pacíficas. Desde este entender, en el presente escrito abordamos el proceso migratorio a partir de una perspectiva de los Estudios para la Paz, considerando la comunicación como un elemento primordial para la transformación pacífica de los conflictos y la consecución de condiciones de paz.

El intercambio de información mediante las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC) que realizan los inmigrantes, sus familias y sus comunidades de origen, potencian múltiples relaciones entre los lugares de destino y los de origen, incidiendo de manera importante en la mejora de las condiciones de vida personal, familiar y comunitaria. Para explicar estos planteamientos, se aborda en un primer momento la cuestión de la transnacionalidad de las comunidades de inmigrantes en el contexto actual, al tiempo que se analiza el aspecto transcultural y sus repercusiones en la dinámica de los migrantes y de las sociedades de origen, lo cual implica que la construcción y difusión de condiciones pacíficas obedecen también a la transculturalidad de la paz.

La importancia del uso y apropiación de las NTIC para el movimiento migratorio es otra de las vertientes que trata este artículo, desde la lógica de intercambio y acción colectiva se le considera una herramienta para la paz en dos vertientes: por un lado la oportunidad de ayudar a contrarrestar y revertir la violencia estructural originada por la pobreza en las comunidades de origen al contribuir a mejorar condiciones de vida, y por el otro, la reivindicación de los derechos humanos y laborales de los inmigrantes en las comunidades de destino. En ello, las asociaciones de inmigrantes alrededor del mundo fungen como mecanismo de participación transnacional y de lucha constante en los lugares de asentamiento para exigir ser tomados en cuenta en la vida pública a través del reconocimiento social y jurídico de sus derechos primordiales.

A lo largo del texto se enlazan los términos de migración, comunidades transnacionales, acción transcultural, Estudios para la Paz, derechos huma-

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nos, derechos laborales, Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC), y redes de solidaridad. El análisis se fundamenta en la relación de la transculturalidad de la paz, la migración, y la comunicación para vivir en paz. El estudio incluye la observación de espacios virtuales para ejemplificar el uso y apropiación de las NTIC, principalmente de Internet, mediante la revisión de páginas web diseñadas para intercambiar información entre las comunidades de inmigrantes (reales y virtuales). Se explica la conformación de estas comunidades transnacionales y su importancia para el desarrollo y la defensa de los derechos de los inmigrantes, utilizando las NTIC para la construcción de relaciones transculturales pacíficas.

Transnacionalidad y transculturalidad en la movilidad humana

En el actual contexto de globalidad y globalización, la circulación de personas que van de un país a otro en busca de mejores oportunidades de vida ha provocado infinidad de cambios en las sociedades emisoras y receptoras. El carácter internacional que define los movimientos migratorios del nuevo siglo redimensiona el modo de concebir a la comunidad, su cultura, la nacionalidad, así como los factores identitarios ligados al tiempo y el espacio que tradicionalmente delimitan a los grupos sociales. El conjunto de transformaciones que esto acarrea se materializa en las prácticas culturales, las conductas, los modos de comunicarse, la participación política, el desarrollo económico, así como en la reconstrucción de identidades en el país de origen y en el de destino.

El desplazamiento de hombres y mujeres a sitios con mejores condiciones para sus proyectos de vida u objetivos ha sido una constante a lo largo de la historia de las civilizaciones. Esta movilidad humana a espacios geográficos distintos al de su cotidianeidad se denomina migración. Esos cambios espaciales pueden ser dentro del marco geográfico del mismo país, o median-te el cruce de fronteras internacionales. Por ello se habla de migraciones internas, interiores o nacionales, y de migraciones internacionales

El fenómeno migratorio implica dos conceptos básicos: emigración e inmigración. Los flujos migratorios que salen de un país reciben el nombre de emigración, y cuando estos llegan a su lugar de destino se denomina inmigración. Emigrar significa entonces, alteraciones en el ritmo de vida, en los lazos familiares y de amistad, pero sobre todo en la interacción y convivencia con lo propio: el ambiente, la tierra, la cultura, el hogar, el trabajo, las relaciones sociales, los afectos personales y familiares, e incluso las relaciones políticas y religiosas.

Sin embargo, las consecuencias de la migración pueden aminorarse en la medida en que el intercambio cotidiano y permanente de la comunidad de origen y de destino aliente la estancia del inmigrante, tenga o no contemplado

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en su proyecto migratorio regresar al lugar donde nació y creció. Esto es posible por las NTIC, así como por el establecimiento de redes que vinculan lo propio y lo nuevo en los lugares de llegada. Se trata de la conformación y consolidación de redes sociales que hacen del proceso migratorio un fenómeno social y cultural de profundas raíces (Massey y otros, 1987; citado en Canales y Zlolniski, 2000). El establecimiento de redes de intercambio de información y bienes, así como el tránsito de personas y dinero en el circuito migratorio, permite la conformación de grandes comunidades vinculadas a los países de origen y de destino de los migrantes. Aquellas regiones o comunidades con mayor recorrido histórico en este sentido, conforman sistemas de redes tan amplios que los lazos en los lugares de residencia, se fortalecen a pesar de la localización geográfica dispersa en que se ubican.

Este panorama muestra que el tránsito de migrantes de un país a otro y la conformación de comunidades en el lugar de destino no puede estudiarse solo desde la perspectiva tradicional basada en los componentes espaciales y territoriales. El migrante es un portador de costumbres, prácticas, cosmovisiones, creencias religiosas, valores, conductas y subjetividad, que lleva consigo a cualquier lugar o sitio al que se desplace. Es por ello que la carga simbólica trasciende el territorio como espacio geográfico originando así la desterritorialización de las comunidades en el lugar de origen y de destino para reterritorializarlas en constante sincretismo cultural, en dimensiones ciberespaciales y comunitarias.

Las dinámicas que guardan las redes migratorias, se manifiestan en las prácticas que se reproducen en...

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