Modificaciones del contrato antes del inicio del viaje

AutorDiego Cruz Rivero
Páginas163-192
CAPÍTULO VII
MODIFICACIONES DEL CONTRATO
ANTES DEL INICIO DEL VIAJE
1. CESIÓN DEL CONTRATO DE VIAJE COMBINADO
El Capítulo II del Título II del Libro IV de la LGDCU se ref‌iere a la posibi-
lidad de que el contrato de viaje combinado sea modif‌icado antes del inicio del
viaje. Con ello se establece un régimen particular respecto de la novación con-
tractual prevista en los arts.1203 CC y ss.
El primero de los supuestos regulados, en el art.157, es la cesión del con-
trato de viaje combinado por parte del viajero. Esta modif‌icación se encontraba
prevista en términos muy similares a los actuales en el art.155 LGDCU anterior
a la reforma de 2018. No obstante, la sistemática de la norma ha mejorado sus-
tancialmente al reconocerse esta institución como una modif‌icación contractual y
no como un derecho del viajero, sin perjuicio de que también hoy día se trata de
una facultad imperativamente reconocida a esta parte del contrato1. Al mismo
tiempo, el régimen actual identif‌ica plenamente el supuesto con una novación
1 Nótese que no se recoge en la LGDCU la novación subjetiva del lado de los empresarios, lo cual
no signif‌ica que no sea posible, tan solo que se regirá por la normativa general del Código Civil. A este
respecto, debe recordarse que la estructura subjetiva del contrato es muy compleja por cuanto que el
viaje combinado puede integrar servicios prestados por empresarios con los que el viajero no ha celebra-
do ningún contrato. La sustitución de estos prestadores de servicios no será novación subjetiva, si bien
puede implicar una alteración del viaje objeto del contrato, en cuyo caso se aplicaría el art.159 LGDCU.
Piénsese, por ejemplo, en la sustitución del establecimiento hotelero que iba a prestar inicialmente el
servicio de hospedaje de modo que asuma la prestación del servicio un empresario diferente. Cuestión
distinta sería, a su vez, que alguno de los prestadores de servicios cumpliera su obligación a través de
otro empresario, sin alterar propiamente el contenido de la prestación. En tal caso, si esta situación ha
sido sobrevenida parece que debería aplicarse el art.159.1 LGDCU. Ello es extremadamente frecuente
en ciertos ámbitos, como es el caso del transporte aéreo de pasajeros, donde, a través de los acuerdos de
código compartido, los vuelos contratados por una compañía son operados por otra. En tales supuestos,
el transportista contractual no pierde la condición de tal, tan solo cumplirá la obligación de transportar
a través de un transportista efectivo. Esta posibilidad está expresamente prevista en los arts.39 y ss. del
Convenio de Montreal, haciendo responsables de las incidencias del transporte a ambos transportistas.
No obstante, la identidad del operador puede llegar a ser muy relevante, pues será esta la que determi-
nará, en ciertos supuestos, la aplicación del Reglamento núm.261/2004 y, por tanto, los derechos de
los pasajeros ante determinadas contingencias.
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subjetiva del contrato —cesión del contrato—, mientras que antes se aludía a la
cesión de la reserva.
Por otro lado, hasta la entrada en vigor del Real Decreto-ley 23/2018, el
art. 155.1 atribuía expresamente este derecho tanto al contratante principal
como al benef‌iciario. Hoy día el art.157.1 se ref‌iere al viajero, término que,
conforme a lo dispuesto en el art.151.1.f), puede aludir a quien celebra el con-
trato —quien tiene intención de celebrarlo, de hecho— y a quien tiene derecho
a viajar en virtud del contrato —a exigir cualesquiera prestaciones integradas en
el viaje—. En consecuencia, una interpretación literal del art.155.1 permitiría
seguir reconociendo esta facultad a ambos sujetos.
En nuestra opinión, ambos sujetos podrán efectivamente ceder su posición
jurídica. Sin embargo, da la sensación de que el precepto parte del presupuesto
de que el viajero cedente es simultáneamente contratante y benef‌iciario del con-
trato. Así, se habla propiamente de cesión del contrato, a la vez que, sin ninguna
duda, el régimen previsto en la norma va encaminado a cambiar la identidad de
la persona que va a recibir los servicios integrados en el viaje.
Tal como se vio en el momento de analizar los elementos personales del con-
trato, pese a que la redacción actual de la LGDCU utiliza una misma palabra
—viajero— para referirse al contratante y al benef‌iciario del viaje, no puede ob-
viarse que se trata de dos posiciones jurídicas distintas que pueden concurrir o
no en una misma persona. Si se trata de dos personas distintas, y descartada la
actuación en nombre del benef‌iciario, el viajero-contratante es quien celebra en
nombre propio el contrato de viaje combinado obligándose al pago del precio.
El viajero-benef‌iciario es la persona designada por aquel para exigir el cumpli-
miento de las prestaciones pero, no habiendo otorgado su consentimiento, dicho
benef‌iciario no asume ninguna obligación derivada del contrato. Este último po-
día considerarse bien un tercero benef‌iciario de una estipulación a su favor en el
contrato de viaje combinado, o bien un autorizado a adherirse posteriormente al
contrato de modo que, prestado su consentimiento, adquiera junto a los derechos
las obligaciones inherentes a su condición de viajero.
Esta distinción debe tenerse en cuenta a la hora de analizar la cesión del viaje
combinado, teniendo además en consideración que la cesión se efectúa antes
de la salida del viaje, cuando muy posiblemente la identidad del benef‌iciario no
es más que una mención del contrato, sin que el destinatario haya prestado su
consentimiento.
De este modo, el viajero-contratante puede modif‌icar el contrato de viaje
combinado de dos formas distintas. Podrá efectivamente ceder el contrato a un
tercero, quien asumirá todos los derechos y obligaciones propios del viajero-con-
tratante. En tal caso, y en virtud del art.157.3 LGDCU, el cedente no quedará li-
berado, lo que se corresponde, por otro lado, con la ausencia del consentimiento
del organizador, pues solo se exige la notif‌icación al empresario. Normalmente,
tal cesión solo tendrá sentido si el viajero-contratante es al mismo tiempo viajero-
benef‌iciario, de modo que se cedan ambas posiciones jurídicas2.
2 Sin embargo, puede no ser así. Imagínese, por ejemplo, que un empresario contrate un viaje

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