Los limites de la apelación

AutorManuel Richard González

La segunda instancia no es un nuevo proceso en el que puedan las partes aducir nuevas peticiones, sino que se pretende que otro Juez [superior] emita un nuevo juicio sobre lo ya pedido y decidido en primera instancia, a la vista de los hechos alegados y de las pruebas practicadas en ella[151].

En la segunda instancia del proceso, al igual que en la primera, se establece como garantía de la partes el principio de preclusión, que impide que puedan introducirse en la alzada nuevos hechos o peticiones que modifiquen los términos en que quedó establecido el debate procesal, por vedarlo el principio de seguridad jurídica y el de la proscripción de la indefensión (arts. 9.3 y 24.1 CE)[152].

Naturalmente, sin perjuicio de las limitadas concesiones al «ius novorum» previstas por la ley[153].

Así, no pueden las partes en la segunda instancia del proceso solicitar la reforma de la sentencia de primera instancia invocando hechos, pruebas o excepciones nuevas, sino sólo por las mismas aducidas oportunamente en la primera instancia del proceso, en los límites de la pretensión impugnatoria[154].

Y, correlativamente, no puede el Tribunal «ad quem» conocer y resolver cuestiones o problemas distintos de los planteados en la primera instancia, o hechos nuevos introducidos extemporáneamente en el proceso[155], ya que al Tribunal de segunda instancia se le debe proponer la misma «res iudicanda» sobre la cual ha juzgado el Juez «a quo»[156].

  1. La prohibición de la «mutatio libelli» [157]

    En nuestro derecho la vía de recursos no es creadora, sino controladora, y no de la realidad material o fáctica, sino del proceso[158].

    La segunda instancia supone un segundo enjuiciamiento del asunto planteado en la instancia, por tanto el referente básico para poder considerar que se ventila una segunda instancia es la identificación del objeto del proceso, a salvo de las concesiones legales al ius novorum. En caso contrario, estariamos ante otra realidad fáctica y jurídica y, en definitiva, ante otro pleito. En consecuencia, no se admiten en la alzada nuevas demandas o acciones; o cuestiones nuevas fundadas en acciones distintas a las ejercitadas en la instancia y que se concretaron en los escritos rectores del proceso[159].

    Ni siquiera las que puedan traer causa, o ser consecuencia, del desarrollo de la relación jurídica que constituye la materia de la demanda[160].

    Así, el cambio de demanda en la segunda instancia del proceso opera una modificación de los términos del debate y supone una disminución o desparición de los derechos de contradicción y defensa de la contraparte[161].

    No podrá el Tribunal «ad quem» pronunciarse sobre la nueva acción planteada, so pena de incurrir en incongruencia, ya que se pronunciaría sobre algo no pedido en la primera instancia del proceso, actividad que no puede quedar amparada por el principio «iura novit curia» [162].

    Cuestión dudosa es la que se refiere al cambio de fundamentación jurídica de la posición procesal defendida en la instancia. Por una parte, en consonancia con el principio «iura novit curia», afectante al Tribunal de segundo grado, cabe conceder a las partes plena autonomía para variar la fundamentación jurídica de su posición procesal. Es decir, no estando el Tribunal «ad quem» afectado por la argumentación jurídica realizada por las partes, puede entenderse que es posible que éstas modifiquen sus fundamentos de derecho en el acto de la vista oral[163].

    No obstante, es preciso tener en cuenta la estrecha relación existente entre la «causa petendi» y el «petitum». En ocasiones, el cambio de fundamentación jurídica de la pretensión mantenida en la instancia no producirá modificación alguna de la demanda. Sin embargo, en ciertos supuestos de acciones típicas un cambio en la «causa petendi» conducirá inevitablemente a una modificación de la acción ejercitada, lo que debe llevar al Tribunal al rechazo de la alteración propuesta cuando suponga una «mutatio libelli» o cambio de demanda[164].

    Obsérvese que, por ejemplo, ejercitada acción reinvidicatoria fundada en la existencia de una compraventa no podrá el actor en segunda instancia fundar su acción en la existencia de una donación. Y no porque la causa de pedir deba identificarse necesariamente con la alegación del derecho de propiedad por adquisición de la cosa (teoría de la individualización), sino porque al modificar el actor el fundamento de su acción introduce nuevos hechos que no fueron debatidos en la instancia[165].

    En conclusión, planteados unos hechos en la demanda en razón a los cuales el actor solicita una determinada tutela, y fijada así la causa de pedir no existiráproblema alguno en que el recurrente amplie o matice la fundamentación jurídica que realizó en la instancia sobre la que deberá pronunciarse el Tribunal «ad quem»[166].

    O que, en su caso, solicite aspectos complementarios de la pretensión o peticiones implícitas[167].

    Sin embargo, ejercitada la acción en solicitud de una tutela jurídica determinada por unos hechos típicos a los que la ley anuda una consecuencia, parece claro que el cambio de fundamentación jurídica de la acción será

    inviable por alterar completamente los términos en que quedo fijado el debate[168].

  2. La prohibición de aportar hechos nuevos a la alzada

    La apelación no autoriza a plantear cuestiones distintas de las que se alegaron en la primera instancia del proceso («pendente apellatione nihil innovetur»)[169].

    De otra forma, ante el planteamiento sorpresivo de las cuestiones nuevas, la contraparte no tendría oportunidad de oponerse a las nuevas alegaciones, formulando o contrarrestando en tiempo oportuno los posibles motivos de defensa[170];alterándose, de este modo, los términos de la litis con la consiguiente quiebra del derecho de defensa para la adversa[171].

    Tampoco es admisible variar la fundamentación de las acciones ejercitadas en la instancia[172].

    Los escritos hábiles para sustentar una tésis fáctica o jurídica son en esencia, los de demanda, contestación, réplica y dúplica, que en el período expositivo definen las cuestiones a discutir y resolver[173].

    No obstante, no pueden reputarse cuestiones nuevas las alegaciones que en cualquier momento procesal apto efectuen las partes con relación a los hechos oportunamente alegados, aunque se planteen o aduzcan formas más o menos especiales de aplicación o interpretación de los fundamentos jurídicos contenidos en los escritos rectores del proceso[174].

    La prohibición de introducir nuevos hechos tiene plena aplicabilidad tanto en los recursos que se fundamentan en vista oral, como en los que se interponen por escrito motivado. En ambos casos la alegación extemporánea de nuevas alegaciones en el acto de la vista oral o en el escrito de interposición del recurso, introduciendo nuevos hechos que modifiquen la estructura de la defensa de su tesis, produce en el apelado indefensión ante la novedad de unas cuestiones no conocidas[175].

    En todo caso, si conociese el Tribunal «ad quem» del hecho nuevo introducido extemporáneamente incurriría en vulneración del principio de congruencia procesal, por excederse de los límites del recurso de apelación que han de respetar las sentencias dictadas por los órganos jurisdiccionales[176].

    Excepción a la regla general la constituye el conocimiento de cuestiones de orden público[177] (V. § 20.b).

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    [151] M.A.FERNANDEZ, DE LA OLIVA, Dª Procesal Civil, ob.cit. V. II , pág. 466. Señala al respecto ROCCO, Tratado... V. II, ob. cit. pág 352, que : "... cualquier mutación de los elementos subjetivos u objetivos de la relación jurídica de que ésta se compone, lleva necesariamente como consecuencia una diversidad de esa misma relación, y constituye, por tanto, demanda nueva en apelación...", que en nuestro derecho está proscrita.

    [152] Son cuestiones nuevas todas aquellas no consignadas en los escritos rectores del proceso que por vulnerar el principio de contradicción resultarán inatendibles en la alzada. En este sentido, véase la STS 9 julio 1994 (RAJ 6420) : "... En la demanda se interesó..., en la vista del recurso de apelación se produjo variación de lo suplicado, al interesarse ..., lo que generó clara situación de indefensión para la contraparte que la Sala de instancia correctamente tuvo en cuenta, para decretar su rechazo...". Muy ilustrativa la SAP de Sevilla y marzo 1994 (Rev.Ar.Civ. 554) : "...sin que puedan tomarse en consideración, como cuestiones nuevas planteadas fuera de dicha fase, los fundamentos en pro de dicha responsabilidad aducidos por la entidad actora ...puesto que en otro caso, se conculcarían los principios de igualdad de partes y de contradicción o audiencia bilateral, dejando en la más absoluta indefensión a la contraria, que se vería así imposibilitada de verificar, en tiempo y forma, las correspondientes alegaciones, en aportación de hechos y...

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