Introducción

AutorEva R. Jordà Capitán
Páginas9-10

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En el Código Civil Catalán el derecho de retención se encuentra catalogado, junto a la hipoteca, la prenda y la anticresis como un derecho real de garantía. Situación muy distinta encontramos en el Código Civil estatal en el que se recoge lo que algunos autores denominan como derecho de retención, pero que no pasa de ser, sin embargo, una mera facultad, la retención posesoria. La diferencia en la práctica encierra todo su interés: la posibilidad de poder promover la realización económica del bien retenido ante la falta de pago o la única posibilidad de presentarse como un instrumento de compulsión al pago, a través de la posibilidad de seguir poseyendo, reteniéndolo, si el propietario del bien quisiera recuperarlo, pero sin posibilidad de disponer del mismo ni, por la tando, de poder recuperar las cantidades adeudadas y no satisfechas.

En ambos casos se habla de una pretendida finalidad garantista de la retención de modo global, pero en la práctica dicha finalidad únicamente podría adjudicársele al derecho real de retención reconocido en cuanto tal en el ordenamiento jurídico catalán. Supuesto en el que la garantía se canaliza a través de un derecho real. De ahí la distinción entre retención posesoria y derecho de retención. Quizás podría decirse que la retención posesoria sería el antecedente del derecho real de retención, elevado ya a derecho subjetivo. Pero es al legislador a quien corresponde configurarlo como tal, no a la doctrina ni a la jurisprudencia. Ha sido la doctrina la que desde principios del siglo XX ha venido construyendo su régimen jurídico ya que el Código Civil de 1889 tan sólo se limita en general y sin más precisiones, a conceder, en determinados supuestos, la facultad de prolongar la posesión de una cosa que debe ser devuelta hasta en tanto le sean abonados al poseedor los gastos que hubiese invertido en la misma. Y ha sido la doctrina también la que ha venido tratando de justificar a lo largo de todos estos años su eventual naturaleza real o personal. Pero en la práctica, que es en definitiva lo relevante, el resultado es una muy escasa virtualidad en tanto que garantía en el cumplimiento de las obligaciones de esa facultad de retención posesoria. Quizás podrían gozar de un mayor alcance o radio de incidencia las retenciones en prenda a las que en determinados supuestos -como en el contrato de mandato, en el de depósito o en el contrato de obra- se refiere expresamente el Código Civil, dado que el derecho...

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