La acción de las grandes ciudades y los gobiernos locales frente a los más graves problemas mundiales de desarrollo

AutorMiguel Ángel Martín López
CargoDoctor en Derecho y Licenciado en Ciencias Políticas. Jefe de Cooperación Internacional al Desarrollo de la Diputación de Córdoba, Profesor Asociado de Derecho Internacional Público de la Universidad Hispalense de Sevilla.
Páginas213-225

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La necesaria mayor atención a las respuestas locales en la actual grave crisis global

El proceso globalizador, con su considerable fuerza expansiva, estaba logrando acercar y establecer conexiones entre todas las partes del planeta. Ello había sido considerado generalmente como una virtud, pero también entrañaba un riesgo, definido como sistémico y que significaba que una crisis podía extenderse con facilidad, teniendo un alcance global.

Las previsiones más pesimistas, como es sabido, se han cumplido y nos encontramos ahora en una crisis de estas dimensiones, con varias vertientes y con graves problemas mundiales. Ella está afectando además con mayor intensidad y gravedad a las partes del sistema más débiles, en este caso los países en vías de desarrollo.

La declaración de la cumbre sobre los efectos de la crisis en el desarrollo, del mes de junio de 2009, así lo ha manifestado, indicando expresamente que esta crisis está vinculada a múltiples crisis y problemas globales interrelacionados, como el aumento de la inseguridad alimentaria, la volatilidad de los precios de la energía y los productos básicos y el cambio climático1.

La comunidad internacional, naturalmente, ha estado obligada a tomar medidas para combatir estos problemas y la crisis. Como es conocido, en junio de 2008, la FAO convocó, en Roma, la conferencia de alto nivel sobre la

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seguridad alimentaria mundial: los desafíos del cambio climático y la bioenergía. Las Naciones Unidas también establecieron un grupo de tareas para hacer frente a la crisis alimentaria que todavía continua se trabajo. Ya hemos señalado además la reciente conferencia sobre los efectos de la crisis en el desarrollo y recordemos también la decisión de la cumbre del G8 de primeros de julio de 2009 en L’Aquila en pos de la seguridad alimentaria mundial y la cumbre sobre la seguridad alimentaria mundial de 2009, también auspiciada por la FAO.

Por lo que respecta al cambio climático, también se están intensificando las negociaciones e iniciativas por la mayor urgencia sentida del problema. El secretario general Ban Ki Moon ya convocó una reunión de alto nivel en la sede de Naciones Unidas para ello y ahora se está llevando, hasta el 9 de diciembre, la conferencia negociadora en Durban para consensuar y avanzar en medidas contra los efectos negativos de este cambio climático.

Como regla general, todas estas iniciativas están basadas en un enfoque desde arriba, uniforme y pensado en exclusiva para los Estados, sin otorgarle un espacio a la respuesta que puede darse a estos problemas desde lo local, con sus propios actores.

El reconocimiento e impulso que se dio a este espacio en la Cumbre de Río sobre el medioambiente, sobre la base de la bien argumentada máxima "pensar globalmente y actuar localmente" no ha estado hasta ahora presente. Además, como es conocido, las ciudades y poderes locales ya vienen desarrollando, desde hace algunos años, una acción internacional considerable y estimable2. Sin embargo, la misma no ha sido suficientemente reconocida y menos en esta crisis.

No obstante, la acción surgida desde abajo, desde el propio plano local en respuesta a los problemas globales más importantes aludidos, como vamos a ver a continuación, ya se está produciendo y ha de ser potenciada como acciones revulsivas y transformadoras.

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La acción de las ciudades y los gobiernos locales ante las amenazas del cambio climático

El primer ámbito donde ello aparece es el cambio climático3, donde empieza a verse una considerable acción de los gobiernos locales. En este sentido, es interesante resaltar la conferencia internacional sobre el liderazgo de los gobiernos locales en el cambio climático que tuvo lugar en la ciudad de Copenhague entre los días 2 a 4 de junio del presente año 2009 con la participación de representantes de más de cien países y de la organización mundial de ciudades, Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU). En ella, los poderes locales quisieron poner de manifiesto la importancia que tiene la búsqueda de soluciones locales para combatir el cambio climático, así como reivindicar el papel que estos poderes pueden desempeñar en ello.

La conferencia4 ha puesto de manifiesto muchos ámbitos en los que esta actuación puede ser de interés y de impacto, como en el secuestro de carbono, la mitigación, las estrategias de desarrollo con bajo nivel de carbono, la movilidad sostenible, los sistemas de financiación, el comercio de carbono o las maneras de involucrar a los sectores privados. También se ha puesto de manifiesto las cone-xiones locales con las otras graves crisis mundiales y la necesidad de atender a la justicia climática, haciendo esfuerzos para prestar atención a los sectores que se vean más perjudicados por el referido cambio climático. Asimismo, en esta conferencia se ha presentado una el proyecto de web ClimateActionMap.org concebido para recoger y ofrecer información de las soluciones más innovadoras de los gobiernos locales y las ciudades contra el cambio climático y enten-dido como un instrumento de primera utilidad para el trabajo de aquéllas5.

Previamente a esta conferencia, ya podían encontrarse también acciones dirigidas a articular este movimiento de las ciudades y poderes locales frente al cambio climático. En este sentido, es de gran relieve el compromiso para la protección del clima que lanzaron alcaldes y gobiernos locales en una reunión paralela a la conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático que tuvo lugar en la ciudad indonesia de Bali en diciembre de 20076. En este compromiso se

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abogaba por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, por ahorrar energía y por reducir la dependencia de los combustibles derivados del petróleo y de la energía nuclear.

En esta labor la voz de los poderes locales está siendo llevada por la organización de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) y por ICLEI, una organización de poderes locales especializada en la sostenibilidad medioambiental. Primordialmente, el propósito de ellas es influir en las negociaciones intergubernamentales para que se les reconozca su papel y se recojan sus aportaciones. Ya ante la cumbre de diciembre de 2009 en Copenhague pretendió este acogimiento. Las referidas organizaciones han estado muy activas en las rondas negociadoras que se están desarrollando, particularmente en la de Bonn, de primeros de junio de 2009, donde han conseguido que el texto recoja el papel de los gobiernos locales en todos los capítulos del texto acción de cooperación a largo plazo, adaptación y mitigación, acción de financiación, tecnología y construcción de capacidades.

Los frutos de este trabajo ya están llegando y un reconocimiento explícito y contundente a esta labor ha sido dado en la cumbre de Estados de Cancún sobre el cambio climático del pasado año 2010. Previa a ella fue la cumbre mundial de alcaldes sobre el clima (noviembre de 2010) que avanzó considerablemente en crear un marco de acción eficaz de los gobiernos locales antes el cambio climático, quedando ello plasmado en el llamado Pacto de la Ciudad de México. Este es un pacto voluntario abierto a la firma y adhesión de los gobiernos locales para comprometerse en adoptar medidas y normativas para favorecer reducción de gases y demás que generan calentamiento global. También se incluye en este pacto el registro de carbono, una de las iniciativas más interesantes y elaboradas y que pretende crear una herramienta precisa con criterios de medición y evaluación del impacto de cada ciudad en el cambio climático7.

Aparte de este esfuerzo por entrar en la agenda de los Estados y de las negociaciones mundiales no puede olvidarse que los entes locales también están adaptando y poniendo en práctica ya iniciativas para aminorar los efectos adversos del cambio climático8.

Una de las más conocidas en este sentido es la promovida por la Unión Europea, referida al Pacto de los Alcaldes contra los efectos del cambio climático9.

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Por él, los ayuntamientos y gobiernos locales firman un compromiso público para reducir las emisiones de carbono así como para hacer un plan de acción para asumir la energía sostenible. El texto del Pacto también incluye la realización por los...

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