Evitando la nulidad

AutorPlanificación Jurídica

En la actualidad, es cierto que, especialmente después de la Sentencia del Tribunal Constitucional 92/2008 de 21 de julio, el despido de una mujer embarazada o en las situaciones de especial protección derivadas de la maternidad -como sería el caso- ha de considerarse, en principio nulo, salvo que se demuestre que concurre una causa disciplinaria que justifique su procedencia. Siendo ello así, hay que entender que desaparece la posibilidad de que se declare improcedente.

Por otra parte, lo cierto es que -aunque no sea una práctica habitual- existe la posibilidad de que un Juez declare la nulidad de un despido de oficio y pese a que ello no se haya peticionado en la demanda. En la práctica, tales supuestos son muy poco frecuentes, es decir, resulta muy difícil encontrar sentencias en las que se haya declarado un despido nulo sin que se haya peticionado por la parte actora. Ahora bien, también es cierto, que si existe un supuesto en el que podría llegar a ocurrir eso -que el Juez declare la nulidad de oficio aunque no se le haya solicitado- este es el caso del despido de la mujer embarazada o en las situaciones de especial protección derivadas de la maternidad.

Siendo ello así, entendemos que si lo que se pretende es evitar la declaración de nulidad, la mejor opción, o al menos la más segura, sería la de omitir el dato de la maternidad en la demanda. En principio no se asumiría riesgos en el sentido de que si la empresa no comparece al juicio nadie cuestionará la situación, y si comparece posiblemente tampoco, ya que a la empresa le resultaría más perjudicial que declarasen la nulidad que la improcedencia. Ahora bien, intentando buscar algún problema a esa solución, podría pensarse que el riesgo pudiera llegar a posteriori, es decir, pudiera resultar que el FOGASA denegara las prestaciones -en caso de que tenga que acabar pagando por insolvencia de la empresa- en base a que la trabajadora no alegó la situación de maternidad que hubiera justificado la nulidad y no la improcedencia. Esta última posibilidad o riesgo, no conocemos que se haya dado en la práctica, pero es cierto que el FOGASA tiene una actuación cada vez más exigente o meticulosa en el control de las situaciones determinantes del pago de sus prestaciones, denegándolas en los supuestos en los que considera que el trabajador no ha ejercido sus derechos.

Lo anterior contesta a la primera parte de la consulta. Ahora bien, pasando a la segunda parte de la consulta, y yendo a buscar la...

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