Entidades corporativas personificadas a imagen de la res publica-estado, de Roma

AutorGuillermo Suárez Blázquez
Páginas9-56
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ENTIDADES CORPORATIVAS PERSONIFICADAS A
IMAGEN DE LA
RES PUBLICA
ESTADO, DE ROMA
GUILLERMO SUÁREZ BLÁZQUEZ
1. INTRODUCCIÓN
Tras una evolución histórica, larga y compleja, los ordenamientos jurídicos
modernos se basan en la existencia de dos posibles sujetos de derechos
subjetivos: la persona física, el individuo humano, la persona natural, capaz de
expresar una voluntad propia e individualizada, y las personas jurídicas, también
denominadas sociales, colectivas o ficticias1. En efecto, aunque no puede negarse
que el Derecho es una creación humana al servicio del ser humano, en último
término el único y verdadero sujeto, es también cierto que existen intereses
colectivos y fines humanos de carácter social que exigen una actividad que excede
de las posibilidades de un solo hombre. Esta necesidad de proteger la
colaboración entre personas, en orden a la consecución de fines generales, se
traduce en el mundo del Derecho en el reconocimiento de las personas jurídicas.
Por la conocida importancia jurídica de la materia, el presente estudio se dirige a
analizar el proceso histórico jurídico de la formación y la atribución de la
personalidad jurídica corporativa a los entes colectivos en la civilización romana
clásica. En esta última, los poderes públicos, con la decidida intervención de sus
juristas, sembraron lentamente un suelo fértil con las semillas creativas de la
personalidad jurídica corporativa pública del que brotó más tarde el tronco
jurídico cristiano y canonista medieval de la teorización dogmática de la persona
jurídica ficta. De este tallo fuerte y macizo surgieron después, las diferentes ramas
civiles que presentaron de diversa forma el fenómeno de la “persona –
personalidad jurídica” (sujeto de derechos). Maravilla que está vigente en todos
los ordenamientos de los sistemas abiertos y cerrados de nuestro mundo actual.
1 Dewey J. “The Historic Background of Corporate Legal Personality”, en The Yale Law Journal, vol.
35, nº 6 (Apr. 1926), pp. 655 - 673. Sobre la formación del concepto de persona jurídica, Blanch
Nougués JM. “Régimen Jurídico de las Fundaciones en Derecho Romano”, ed. Dykinson, Madrid, 200Ě.
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1.1. Concepto de persona. Persona jurídica privada
persona jurídica pública
El concepto persona en la vieja civilización romana comprendía diversas
acepciones. Su etimología deriva de la voz griega , del etrusco ersu y
de las voces latinas per-sono, ui, itum = to sound through and through, to resound2
y persona, ae = A mask (máscara del actor3). La máscara teatral tenía la facultad de
aumentar el sonido y era, además, el símbolo exterior del papel que cada actor
desempeñaba en una obra concreta.
Todos los hombres tienen uno rol, una función que interpretar, durante
su vida, en la sociedad (jóvenes, casados, viudos, profesionales, etc.), Y, tal vez,
por este hecho, en Mundo Antiguo romano, el concepto de persona, desde un
punto de vista filosófico y metafórico, se trasladó e identificó con todos los
hombres (“… nam figuram humana produxerunt persona4). Incluso, en este concepto,
se comprendió, por el ius civile, a los esclavos (Gayo, Inst., I, III, 9). Desde la óptica
del Derecho Romano, los juristas relacionaron el concepto de persona con todos
los hombres. Persona no es equivalente de personalidad jurídica. Esta fue
vinculada con la posición que cada ciudadano ostentaba en su comunidad
jurídicamente organizada. Concretamente para los ciudadanos romanos, con
status civitatis, status libertatis y status familiae. Las relaciones individuales de los
ciudadanos con status optimo iure (personalidad jurídica) fueron objeto del
Derecho Privado (ius civile). Sin embargo, la agrupación de varias personas
ciudadanos romanos - en un ente colectivo (corpora), y las relaciones de este último
con terceros, fueron objeto del Derecho Público.
1.2. Persona - personalidad jurídica
Qué es la personalidad jurídica de los entes ficticios y cómo se desarrolla
son dos preguntas que hoy encuentran respuestas en las leyes públicas y los
ordenamientos codificados. Respecto a la primera cuestión, los juristas la
consideran un poder que otorga la ley a un ser colectivo: este es titular, y, en su
caso, puede crear modificar y extinguir algunos derechos. Facultad que, en
principio, sólo podría pertenecer al hombre, (este, considerado como sujeto de
derechos). Las organizaciones, que ostentan esta potestad, son denominadas
2 Voz per-sono, ui, itum, en A Latin Dictionary Lewis and Short (1989), p. 1356.
3 Voz: persona, ae, en A Latin Dictionary Lewis and Short (1989), p.1355. Voz: Persona, en RAE.
Edición del Tricentenario (2017).
4 Rutulius Lupus, 2.6, ed. Halm p. 15.
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personas jurídicas. Respecto a la segunda cuestión, es evidente que estas
agrupaciones no pueden actuar por sí mismas. No son seres humanos, de carne
y hueso. Tampoco son entes inteligentes. Es por ello que el Derecho siempre
crea uno o varios órganos directivos que dan vida autónoma y administran su
organización interna y las relaciones externas. Generalmente, estas corporaciones
y asociaciones pretenden conseguir fines colectivos, lícitos y permanentes.
Objetivos que un hombre, por limitaciones biológicas, o bien de forma
individual, no podría alcanzar5. Tal vez, esta es la verdadera razón histórica que
explica su origen y existencia, y la razón de su adopción por el Derecho.
Esta creación jurídica romana imita el modelo corporativo de la Res publica
(el Estado6). Este molde ha permitido, por el conducto del Derecho Público, que
los cuerpos colectivos, abstractos y artificiales (corpora = “corporate body”, “body
of persons”7) gocen de poderes y derechos, de forma similar a las personas
físicas. Posteriormente, ya en el Medievo, la mayor preocupación de los juristas
civilistas fue definir y, en cierto sentido, precisar y dogmatizar el fenómeno
jurídico corporativo. Los Glosadores, mitad del siglo XII d.C. y siglo XIII d.C.,
aportan sus teorías, de vieja raigambre romanista, sobre los conceptos de
corporación y universitas. Así, Pillio8 sostuvo: “Collegium est personarum plurium in
corpus unum quasi coniunctio vel collectio: quoque generali sermone universitas appellatur,
corpus quoque, vulgariter apud nos consortiun vel schola9”.
El alumno de Placentino definió colegio como una pluralidad de personas,
unidas en un cuerpo (“collegium est personarum plurium in corpusquasi coniunctio vel
collectio”. Para este civilista medieval, la naturaleza de la corporación y de
universidad, “… llamadas vulgarmente consorcio o escuela”, consistía en la
creación de una nueva unidad, o ser (corpus). Este ente nacía por la unión y la
pluralidad de sus miembros (plurium in unum). En la misma dirección, el glosador
Ugollino también creía que la pluralidad corporativa en la unidad originaba un
nuevo ente jurídico, o universitas: Universitas est plurium corporum collectio inter se
distantium uno nomine specialiter eis deputato10”.
5 Deiser G.F. “The Juristic Person”, en University of Pennsylvania Law Review and American Law Register,
vol. 57, nº3 (Dec. 1908), p.133.
6 D.3.4.1, Gaius, libro tertio ad edictum provinciale.
7 Long G. Voz: collegium, en A Dictionary of Greek and Roman Antiquities, Londres, 1875, pp. 310 -
311.
8 Según A. Classen “Handbook of Medieval Culture”, vol. 2, (Berlín – Boston, 2015): “Pillio (d. post
1207), a student of Placentinus, had written a Summa in the late twelfth century”.
9 Summa in Codicem, 11.1Ě. n. I, citado por Gierke O. V. “Das Deutsche Genossenschaftsrecht” (Berlín,
ed. 1881), p. 193.
10 Summa in Digestum, 3.4.1, n. I. citado por Gierke O. V. cit. p. 193.

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