La legislación estadounidense sobre despidos ofrece una gran flexibilidad a las empresas: La regla es el último en entrar, el primero en salir

En total, son 468 000 personas las que han solicitado una primera inscripción al seguro de paro la semana del 6 de octubre, frente a los 535 000 de la semana precedente. Lo nunca visto desde julio de 1992, que marcó el fin de la última recesión en Estados Unidos.

‘Layoffs’ involuntarios

Anunciados en cascada, estos despidos afectan al conjunto de los sectores. En primera fila están las compañías aéreas, cuyas dificultades ya aparecieron antes del 11 de septiembre (- 83.000 empleos), la industria aeronáutica y turística (- 30.000 empleos en Boeing), sin olvidar las firmas de la Nueva Economía (- 14.000 empleos), los bancos de negocios, etc. En Nueva York, se estima que 100.000 personas van a perder su empleo tras el cierre de empresas provocado por los ataques terroristas.

Según las estadísticas de la consultora Challenger, Gray & Christmas, cerca de ocho anuncios de despidos de cada diez (81 %) han sido hechos entre el 11 de septiembre y finales de octubre. Este aceleración del movimiento y la fuerte reactividad a los acontecimientos han provocado una polémica nacional en la prensa estadounidense. “¿Es contrario al patriotismo despedir a empleados cuando el país está en crisis?”, se preguntaba en portada el’ Wall Street Journal’ el pasado 2 de octubre.

El mercado del empleo en Estados Unidos reposa en una regla muy ligera: “Last in, first out” (el último en llegar, el primero en irse), que se aplica a las víctimas de estos ‘layoffs’ (despidos). Estos últimos son definidos por el Secretario de Estado americano del trabajo “como una pérdida involuntaria de empleo para un periodo temporal o indefinido”. Los ‘layoffs’ siguen a un descenso de la actividad de una empresa, a una fusión o a una reorganización.

De forma temporal

En este sistema, alrededor de una tercera parte de las personas despedidas lo son de manera temporal. La estabilidad del mecanismo y su aceptación por la opinión pública reposa en el principio de que el empleado despedido es vuelto a llamar -”recalled”- prioritariamente, desde que la situación de la empresa mejora. Las firmas americanas disponen, de esta manera, de un volante de empleos muy flexibles y pueden casi ajustar, en tiempo real...

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