La desheredación en la sucesión abintestato

AutorJulia Ruiz-Rico Ruiz-Morón
Cargo del AutorCatedrática de Derecho Civil
Páginas1571-1595

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1. Planteamiento de la cuestión

Puede causar cierta extrañeza la rúbrica elegida para el título del presente estudio. La desheredación, como señala el art. 849, "sólo podrá hacerse en testamento, expresando en él la causa legal en que se funde". Presupone, por tanto, otorgamiento de testamento, y el testamento, una vez que existe, constituye la primera ley de la sucesión, haciendo innecesaria la apertura de la sucesión abintestato y el llamamiento a los herederos legales. Desheredación y sucesión abintestato parecen así incompatibles. Sin embargo, pueden no serlo. Todo depende básicamente del significado que se dispense al término "desheredación" y, sobre todo, del contenido y la eficacia que tenga el testamento en el que se deshereda.

En sentido estricto, desheredar es privar de la legítima a quien en principio tiene derecho a ella. Éste es el significado que está presente en el CC1. A excep-

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ción del art. 929 CC2, que menciona la desheredación al contemplar el derecho de representación en la sucesión intestada, los preceptos propiamente reguladores de la figura están directa y estrechamente relacionados con la legítima, no sólo por su contenido, sino también por la ubicación sistemática de los mismos. La desheredación constituye por esta vía una excepción al deber de legítima. Guando concurre alguna de las causas previstas legalmente, el causante queda facultado para privar al legitimario del derecho que éste tienen reconocido por ley, bastando a estos efectos que lo manifieste en testamento y concurran los demás requisitos que el CC establece.

En un significado más amplio, y desde luego en la consideración social, el término desheredación, equivale a privar de todo posible derecho a la herencia3. No sólo el derecho de legítima, sino también el derecho a suceder abintestato, que en nuestro ordenamiento se reconoce, además de a los legitimarios, a los parientes colaterales hasta el cuarto grado, en su orden correspondiente4. En todo caso, la voluntad de desheredar se ha de manifestar en testamento, que es la única forma admitida de ordenar la sucesión por el propio causante en el ámbito del CC.

Precisamente porque nuestro Código identifica desheredación y privación de la legítima, en el marco de la doctrina se ha optado por utilizar el término "exclusión" para expresar la privación de derechos que alcanza, por voluntad del causante, a herederos legales, calificándose al testamento que así lo dispone, en determinadas circunstancias, como testamento negativo5. Con dicho término se enlaza también con el origen germánico de la figura. En el Derecho alemán la

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llamada Enterbung, que es objeto de regulación legal expresa6, puede realizarse, como apunta PUIG PEÑA, de modo tácito, cuando el causante instituye a herederos distintos de los legítimos, o de modo expreso, cuando el testador no instituye heredero a nadie, sino simplemente excluye de su herencia a alguno o algunos de sus herederos abintestato7.

El CC no contempla la figura de la exclusión voluntaria de herederos legales lo que justifica, en cierta medida, la escasa atención que se le ha prestado, así como la formulación de opiniones discrepantes en orden a su validez y a los efectos que se le hayan de atribuir. En Aragón, sin embargo, sí es objeto de regulación expresa a través de los arts. 513 y 514 del Código del Derecho Foral de Aragón, aprobado por Decreto Legislativo 1/2011, de 22 de marzo, que vinieron a sustituir los anteriores arts 198 y 199 de la Ley 1/1999, de 24 de febrero, de Sucesiones por causa de muerte. Igualmente, contempla la figura de la exclusión testamentaria de herederos legales el art. 423-10 del Código Civil de Cataluña. La Compilación del Derecho Civil de las Islas Baleares solamente alude a la exclusión en su art.178.

Por otro lado, también la desheredación propia - la que afecta a un legitimario- puede proyectar consecuencias en la sucesión legal cuya apertura proceda cuando en el testamento que la materializa no se dispone de toda la herencia, o resultan ineficaces los llamamientos efectuados por el testador. Si es una desheredación justa, la exclusión del desheredado de la sucesión abintestato ha sido considerada como un efecto natural de aquélla9. Si se trata de una desheredación injusta, el desheredado, si bien conserva su derecho de legítima que podrá hacer efectivo conforme al art. 851 CC, sin embargo su posible llamamiento a la sucesión intestada puede quedar afectado por la manifestación de voluntad de desheredar del causante, planteándose además el alcance cuantitativo del derecho de legítima que puede hacer valer en la sucesión legal.

En los supuestos mencionados se plantea una cuestión añadida y especialmente debatida: La relevancia que haya de tener la exclusión del abintestato o la desheredación del legitimario en la sucesión intestada que proceda, respecto de los descendientes del excluido o del desheredado. En definitiva, la operatividad y el alcance del derecho de representación en tales hipótesis.

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2. El testamento negativo
2.1. Concepto y supuestos

El denominado testamento negativo aparece cuando el testador manifiesta su voluntad de excluir del abintestato a una o alguna de las personas, o categorías de personas, de las que son llamadas por ley a su herencia. Su resultado es pues, como apunta CASSO, la exclusión total o parcial10 y mediante acto de última voluntad de un heredero llamado a la herencia legítima11.

Dicha exclusión puede alcanzar, dependiendo de la voluntad del testador, a uno, o algunos en concreto de los potenciales herederos legales, o a los integrantes de un orden sucesorio en particular o de un determinado grado de parentesco, o incluso a todos los sucesores legítimos.

El testador puede limitarse a incorporar sin más la cláusula de exclusión de la herencia, o bien consignar al mismo tiempo los motivos o causa concreta que le llevan a ordenarla, o incluso la finalidad que persigue con la misma. Frecuentemente serán razones de enemistad, malas relaciones o similares, las que lleven al causante a manifestar su voluntad de exclusión en relación a ciertos familiares, pero no necesariamente ha de ser así. Siempre que los excluidos no sean legitimarios, las motivaciones y fines particulares quedan al arbitrio del disponente12.

Dentro de la figura del testamento negativo son varias las hipótesis que se pueden incluir:

  1. Por un lado, la del testamento puramente negativo, como lo califica CÁMARA LAPUENTE13, cuyo contenido lo integra únicamente la cláusula de exclusión, sin una coetánea disposiciones de bienes por vía de

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    institución de heredero o de legados14. Esta fórmula puede ser especialmente útil cuando el disponente, a la hora de otorgar testamento, tiene clara su voluntad acerca de qué pariente, eventual heredero legal, no quiere que reciba los bienes de su herencia, pero no le interesa por el momento designar herederos entre los restantes parientes por la razón que sea (no los conoce, no sabe si existen...), o simplemente le es una cuestión ésta indiferente dejando así su determinación a las normas que rigen la sucesión intestada. Puede servir de ejemplo el supuestote hecho objeto de debate en la STS de 8 de marzo de 1972 (RJ 1972/1091) en que la causante, sotera sin descendencia y declarada judicialmente incapaz, había otorgado testamento abierto cuya única disposición era del siguiente tenor: "que es su deseo que su hermano y tutor, don M.B. V., no perciba beneficio alguno de la testadora, ni que sea llamado, bajo ningún aspecto, a recibir bienes de su herencia, de la que lo aparta en absoluto. Y ello, por razón del abandono en que la tiene"15.

  2. Por otra lado, la cláusula de exclusión puede también incorporarse a un testamento junto a disposiciones patrimoniales positivas (institución de heredero, legados...) que no agoten la totalidad de los bienes del testador, o bien resulten ineficaces posteriormente por cualquier causa no prevista por éste, lo que provoque, al menos en parte, la apertura de la sucesión intestada16. Dentro de este segundo grupo, hay que incluir los supuestos en que el propio testador prevé la cláusula de exclusión precisamente para la hipótesis en que el sucesor o los sucesores voluntariamente instituidos herederos, no lleguen efectivamente a heredar17, así como aquellos otros testamentos en los cuales el causante manifiesta de manera explícita su voluntad de que le hereden aquellos a quienes corresponda serlo según la ley, pero con exclusión de alguno de ellos en particular. En este último caso, la remisión expresa que se efectúa a las normas de la sucesión abintestato implica, de suyo, un forma de de-

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    signación válida de los sucesores18 y, consiguientemente la existencia de institución de herederos; en definitiva, una disposición positiva aunque matizada por la cláusula de exclusión. No hay pues, en mi opinión, testamento puramente negativo19, sino más bien testamento mixto.

  3. A los anteriores supuestos se añade, como una tercera modalidad, la exclusión tácita o implícita de la herencia legal. En este caso, a diferencia de los precedentes, la exclusión no ha sido establecida a través de una declaración explícita en tal sentido del testador, sino deducida...

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