Desarrollo del sector financiero en Europa central, oriental y sudoriental

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En el presente artículo se examinan los principales factores determinantes del desarrollo financiero de la región, incluidos el proceso de transición de una economía de planificación central a un sistema de mercado, las políticas macroeconómicas y del sector financiero y la evolución cíclica de las diferentes economías. A continuación, se resumen las principales características de los respectivos sectores financieros, se exami-nan los patrones de crecimiento del crédito bancario interno más recientes y se analizan las repercusiones para la estabilidad macroeconómica y financiera.

Estas últimas podrían revestir considerable importancia, dado el nivel creciente de integración financiera entre la zona del euro y los países de Europa central, oriental y sudoriental. El desarrollo financiero y el crecimiento del crédito en la región exigen mantener un atento seguimiento. Al mismo tiempo, es de esperar que el desarrollo de los sistemas financieros fomente inversiones más productivas y crecimiento económico en la región.

1. Introducción

El desarrollo financiero en Europa central, oriental y sudoriental ha avanzado a un ritmo rápido en los últimos años, impulsado por los profundos cambios registrados en la estructura de la propiedad y en las operaciones de préstamo del sector bancario, por las políticas macroeconómicas y del sector financiero y por factores cíclicos. Como resultado de este desarrollo las empresas y los consumidores han podido acceder, cada vez más, a una amplia gama de productos, especialmente en el ámbito de los créditos para consumo e hipotecarios. Los bancos extranjeros continúan aumentando su presencia en la región, y se están instalando por primera vez instituciones financieras no bancarias como fondos de inversión y fondos de pensiones.

En gran medida, todos estos cambios son el resultado de los avances logrados en la transición de unas economías de planificación centralizada a unos sistemas de mercado en la región. En el caso de Turquía, el único país de la región que no pertenece al grupo de economías en transición, el sector financiero ha experimentado también una enorme transformación tras la crisis de los años 2000-2001 y las consiguientes medidas adoptadas para reestructurar dicho sector.

Como se analizará más adelante, desde la década de los noventa y en paralelo con los progresos generales logrados en la transformación de sus estructuras económicas, en los países de esta región se han producido cambios sustanciales en la estructura de sus mercados financieros y en las instituciones responsables de la regulación y la supervisión.

2. Principales factores determinantes del desarrollo financiero de la región

Los sectores financieros de la región se han visto influenciados por una combinación de factores estructurales, relacionados principalmente con la transición de una economía de planificación centralizada a un sistema de mercado, por las políticas macroeconómicas y del sector financiero y por la evolución cíclica. En la medida en que el impacto de todos estos factores se ha solapado en parte, es necesario considerarlos conjuntamente al evaluar el desarrollo financiero de la región.

Con la excepción de Turquía, el desarrollo financiero de la región ha atravesado varias etapas en los últimos años. En la primera fase de la transición, fue necesario reestructurar por completo el sector financiero, ya que había que reestructurar los bancos de propiedad estatal y poner fin al sistema de crédito dirigido. A estas primeras medidas siguió, en algunos casos, la rápida privatización del sector bancario y la expansión de los mercados financieros, creados a menudo de la nada.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, el entorno institucional y jurídico era inadecuado, lo que dioPage 5lugar a créditos entre empresas relacionadas y a la creación de los llamados "bancos de bolsillo" que, con frecuencia, actuaban como agentes de una sola empresa o conglomerado de empresas. Un sistema bancario tan inmaduro adolecía, a menudo, de una reglamentación inadecuada, de malas prácticas y de la falta de experiencia de los agentes participantes. Como resultado de todos estos factores, en los primeros años de la transición se produjeron varios episodios de auge del crédito. Debido a la baja calidad de esos créditos, a los períodos de expansión siguieron, con frecuencia, períodos de contracción crediticia. Como consecuencia, varios países de la región sufrieron crisis bancarias sin paliativos en la década de los años noventa.

Más recientemente, la entrada de bancos extranjeros, principalmente de la UE, ha sido el factor estructural más destacado en cuanto a la configuración del desarrollo del sector financiero en la región y ha dado lugar a un notable incremento de la oferta de crédito y de la gama de productos financieros disponibles en estas economías, como consecuencia de la importación de capital, reputación, conocimiento y experiencia. Si bien la internacionalización del sector financiero de la región, es decir, su integración con los mercados financieros de la UE, ha facilitado el acceso a la financiación exterior, principalmente de los bancos matrices, el aumento de la confianza en el sector bancario interno se ha traducido en una mayor movilización de depósitos a nivel nacional.

Además, las favorables perspectivas respecto al ingreso también han incrementado la demanda de crédito, por parte tanto de las empresas como de los hogares. Por último, se ha intensificado la competencia en el sector bancario en la medida en que los bancos extranjeros han tratado de participar en mercados que ofrecen un rendimiento más alto por los valores de renta variable que sus países de origen. Como consecuencia, se han consolidado los sectores bancarios en varios países de la región. La mejora del sistema jurídico ha sido otro factor estructural importante para estimular el desarrollo financiero. Al respecto, ha sido esencial la adopción de normas y reglamentos en consonancia con el marco de supervisión de la UE.

Además de los factores que afectan a la oferta y la demanda de crédito antes descritos, varios factores relacionados con las políticas económicas han configurado la dinámica del crédito en la región. Se trata, básicamente, de factores relacionados con las políticas del sector financiero, es decir, el enfoque adoptado por las autoridades respecto a la desregulación, privatización y liberalización de dicho sector. Asimismo, las políticas macroeconómicas también han jugado un papel relevante. Tanto la política monetaria, que tiene un impacto directo en el desarrollo financiero al modificar el coste del endeudamiento a través de las variaciones de los tipos de interés oficiales o de las exigencias de reservas, como la política cambiaria podrían haber tenido sus efectos. Por ejemplo, se ha observado que los países que mantienen regímenes de tipo de cambio menos flexibles han experimentado, en general, un crecimiento más rápido del crédito.

Como este fenómeno se ha asociado, a menudo, a una mayor proporción de créditos en moneda extranjera, la percepción de que el riesgo cambiario es menor en países con un régimen de tipo de cam-bio fijo, o incluso con sistemas de currency board, podría haber sido un factor de estímulo. En varios países de la región, la política fiscal también ha influido en...

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