Hacia la Cumbre de Lima: antecedentes y elementos para contribuir a la conformación de posiciones comunes de la región

AutorSistema Económico Latinoamericano y del Caribe
Páginas239-267

Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe. Reunión Regional: “Las Relaciones América Latina y el Caribe-UE y la V Cumbre Birregional de Lima”, Caracas, Venezuela, 28 y 29 de febrero de 2008, SP/RR-RALC-UE-VCBL/DT N° 2, disponible en http://www.sela.org/DB/ricsela/EDOCS/SRed/2008/03/T023600002722-0-Hacia_la_cumbre_de_Lima_(Láminas).pdf

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Presentación

Este documento tiene como propósito fundamental promover el debate sobre las relaciones entre América Latina y el Caribe (ALC) y la UE y la necesidad de conformar posiciones comunes ante los planteamientos europeos. Ello se constituye en factor determinante para obtener resultados favorables de la próxima V Cumbre Birregional ALC-UE que tendrá lugar en Lima, Perú, en mayo de este año.

Las consideraciones esbozadas en este trabajo servirán de base a las discusiones que se desarrollarán en la Reunión Regional “Las relaciones América Latina y el Caribe-UE y la V Cumbre Birregional de Lima”, que ha convocado la Secretaría Permanente para fines de Febrero del año en curso en cumplimiento del Programa de Trabajo del organismo adoptado por sus Estados Miembros. Después de presentar el marco general de discusión, en el segundo epígrafe se aborda el concepto de cohesión social para destacar la importancia del mismo y su utilidad para el diseño de un plan de acción conjunto. El tercer epígrafe hace una descripción analítica de las modificaciones y las tendencias de la cooperación al desarrollo de la UE en los últimos tiempos; y posteriormente se procede a realizar una evaluación de losPage 241 cambios en la política de desarrollo de la UE. Al final, y a manera de conclusión, se presentan unas ideas respecto de lo que puede y debería esperar ALC de la próxima Cumbre Birregional.

La Secretaría Permanente agradece a los Dres. Christian Ghymers y Carlos Quenan por su labor como expertos para la elaboración de este documento.

I Introducción: el marco general

A pesar de las grandes diferencias entre los países de América Latina y Caribe y los de la UE, es un hecho reconocido que tienen importantes intereses estratégicos en común a partir de valores compartidas tales como los Derechos Humanos, los principios democráticos, el multilateralismo y una preocupación para que los resultados de la globalización sean positivos para ambas regiones. En el contexto de la aceleración de esta globalización, el valor agregado de fortalecer y profundizar las relaciones birregionales ha nutrido la voluntad de ambas regiones de construir una asociación estratégica.

La UE ampliada es un importante socio económico y político para América Latina y el Caribe, ya que encabeza los flujos de ayuda al desarrollo y de inversión extranjera que arriban a las economías de la región, y es el principal socio comercial y financiero de algunos países de América Latina. Además, en un plano más político, la UE emerge progresivamente como un polo alternativo a la superpotencia de EE.UU y de las otras potencias mundiales. Al contrario de otras potencias, el poder atractivo de la UE descansa básicamente sobre el papel de las normas y de las reglas (soft power) en un contexto multilateral y democrático.

En este contexto, las relaciones entre la UE y ALC se han desarrollado en una forma propia diferente de las relaciones con las otras potencias, especialmente por la existencia de un plano birregional (UE-ALC) en el que se han celebrado debates especializados entre la UE y subregiones específicas (MERCOSUR, Comunidad Andina, América Central, CARIFORUM) y entre la UE y países concretos (México y Chile). En la sección 4 se presentarán las características principales de la “atracción” del modelo europeo para la región ALC.

Se han concluido varios Acuerdos de Cooperación entre países y grupos de países de América Latina. Estos acuerdos se han basado en tres ejes:

• El diálogo político.

• El refuerzo de las relaciones comerciales.

• La cooperación para el desarrollo.

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Basados en estos amplios ejes, la dirección estratégica de las relaciones entre la UE y América Latina y el Caribe se lleva a cabo a través de un diálogo político institucional. El diálogo institucional se hace efectivo a través de dos foros principales (el segundo permitiendo la inclusión formal del Caribe completo en un mismo marco):

• Como diálogo entre la UE y el Grupo de Río a nivel de Ministerios de Relaciones Exteriores (Guyana representa al Caribe).

• Como Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE y ALC.

Estos dos foros desempeñan un papel importante en el proceso de fortalecimiento de las relaciones entre la UE y ALC.

Figura 1. PM: BOX Grupos regionales y los procesos con la UE:

[VEA LA FIGURA EN EL PDF ADJUNTO]

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La asociación estratégica UE-ALC se define básicamente a partir del proceso de las Cumbres de Jefes de Estados y de Gobiernos, que permite dar las grandes orientaciones a los otros procesos de cooperación y a sus instrumentos, en particular en materia de cooperación al desarrollo. El método de estas “Cumbres UE-ALC” lanzadas en 1999 en Río, ha logrado definir los grandes ejes de la asociación estratégica birregional que progresivamente se concentraron en dos prioridades. Así el objetivo de la próxima Cumbre de Lima es lograr medidas concretas en torno a dos temas centrales: “Pobreza, desigualdad e inclusión” y “Desarrollo Sostenible: medio ambiente, cambio climático y energía”; para lo cual se tratará —esta vez— de generar dos planes de acción muy precisos en torno a ambos aspectos. El fortalecimiento de la asociación estratégica de ALC con la UE apunta a permitir sobre esos dos pilares que se compartan los beneficios de la globalización, sin perder ni identidad propia, ni soberanía.

Como se desarrolla en el Capítulo II, el primer tema se puede explicitar de la manera siguiente: la “cohesión social” es una prioridad compartida en la agenda del diálogo político y de la cooperación entre la UE y los países de América Latina y Caribe, toda vez que es entendida como la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión social.

En ese sentido, el método de la Cumbre logra brindar un espacio para que los principales actores en el campo de las políticas sociales intercambien ideas y experiencias sobre las políticas sociales y de protección social, dada la preponderancia que tienen tales políticas en el contexto del reforzamiento de la gobernabilidad democrática, el crecimiento sustentable y el desarrollo humano. Asimismo, se puede apreciar que las naciones de América Latina y el Caribe comparten problemas comunes que afectan la cohesión de sus respectivas sociedades, existiendo, al mismo tiempo, coincidencia en que la actual fase de bonanza económica que atraviesan muchos países de la región genera las condiciones propicias para que el Estado, en diálogo y alianza con el sector privado y la sociedad civil, establezca y aplique políticas sociales que permitan superar sus déficits históricos en materia de nutrición, salud, educación de calidad, empleo digno, acceso igualitario a las oportunidades, distribución equitativa del ingreso y democracia participativa.

El segundo tema, a iniciativa de la parte europea, corresponde a la creciente y oportuna preocupación internacional frente a los riesgos suscitados por los cambios climáticos. Se trata, en este ámbito crucial para el desarrollo armonioso y sostenible, de que ambas regiones aborden de manera conjunta cuestiones como, principalmente, la gestión del planeta para combatir la desertificación y la degradación de la tierra, el acceso a servicios energéticos sostenibles y la conservación y el uso de la biodiversidad.

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II La “cohesión social”: del enfoque común a un plan de acción conjunto
1. Antecedentes

Desde la III Cumbre UE/ALC celebrada en Guadalajara (México) en mayo de 2004, y con la adopción y consiguiente aplicación del Programa EUROsociAL, la cohesión social ha pasado a ser una dimensión esencial de la cooperación dentro de la asociación UE-ALC.

Este resultado es el fruto de un largo proceso que hunde sus raíces en los años 90. Cuando, en octubre de 1995, la Comisión anunció una serie de pasos para el fortalecimiento de la asociación UE-ALC durante el periodo 1996-20001, se señaló que, entre ellos, la cooperación al desarrollo respecto de América Latina y el Caribe tenía un rango prioritario y, en particular, la necesidad de luchar contra la pobreza y la exclusión social.

Tras la primera cumbre UE-ALC de Río de Janeiro, de junio de 1999, la Comisión volvió a poner de relieve la persistencia de desequilibrios sociales y la necesidad de actuar en esta región “donde la distribución de la renta es más desigual que en el resto del mundo”2. Como es sabido, a partir de esta primera cumbre los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados Miembros de ambas regiones decidieron comenzar a crear las bases de una...

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