Crónicas de la cooperación internacional para el desarrollo

AutorPatricia Déniz Alonso
CargoLicenciada en Ciencias Políticas y de la Administración por la UCM, y Magíster en Cooperación Internacional por el IUDC.doctoranda en Relaciones Internacionales e investigadora del Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación
Páginas163-173

Una vez más llegó el momento de hacer balance en torno a los compromisos internacionales de lucha contra la pobreza. Así es, en las altas esferas parece existir el consenso tácito de que el quinquenio es el período ideal en el campo del desarrollo para mirar hacia atrás, hacer repaso de los avances y/o retrocesos, y en función de los resultados determinar los pasos a seguir en el futuro. En esta ocasión ha sido el turno de los compromisos adoptados en la Cumbre del Milenio del año 2000, especialmente de los ocho Objetivos de Desarrollo del Mileno (ODM). Y como no, la Cumbre Mundial de 20051 vino a reiterar lo evidente y lo previamente advertido en los informes de los expertos: de seguir como hasta ahora, no se logrará alcanzar los objetivos propuestos para el 2015.

Junto a temas como la paz y la seguridad, los derechos humanos y la arquitectura constitucional de Naciones Unidas, los protagonistas del evento –precisamente por ser los más controvertidos fueron los desafíos del desarrollo. Como era de prever, el debate sobre la necesidad urgente de incrementar la ayuda oficial al desarrollo no estuvo libre de objeciones. Finalmente, los más de 150 jefes de Estado y de Gobierno asistentes acordaron “procurar” alcanzar la meta del 0,7% del PNB para el año 2015. No obstante, si al carácter voluntario de esta medida y la falta de garantía alguna de que se produzca realmente –actualmente el conjunto de los donantes destina tan sólo una media del 0,24% sumamos la falta de referencia a medidas específicas para mejorar la calidad de la ayuda, no es de extrañar que dentro de otros cinco años la eficacia y el impacto sigan siendo las tareas pendientes de la lucha contra la pobreza.

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Otro de los grandes temas de la agenda era la deuda externa. En este caso, se asumió la propuesta lanzada por el G8 en la Cumbre celebrada el verano pasado en Gleneagles de condonar la deuda multilateral a 18 países pobres2. A partir de ahí, se afirma que se tendrá en cuenta al resto de los países pobres altamente endeudados para condonarles la deuda tanto multilateral como bilateral, eso sí, siempre y cuando cumplan las condiciones establecidas.

También se abordaron cuestiones como la protección del medioambiente, la necesidad de atender de manera decidida las necesidades especiales del continente africano, y el establecimiento de impuestos globales que redistribuyan la riqueza mundial y permitan disponer de nuevos mecanismos de financiación de la lucha contra la pobreza. Como contrapartida a estos compromisos de los donantes, se acordó que los países en desarrollo deberán adoptar estrategias nacionales de desarrollo capaces de alcanzar los ODM y apostar de manera decidida por la gobernabilidad y la transparencia.

De esta manera, la Cumbre se centró en reiterar los compromisos ya adoptados con anterioridad y fue clausurada con la adopción de una declaración final llena de propuestas comedidas que muchos miran con escepticismo. No obstante, el éxito o fracaso de la Cumbre y el cumplimiento de las metas del 2015 siguen a la espera de unos resultados que sólo se podrán valorar en los próximos años.

De momento, las recomendaciones del Informe del Milenio dirigido por el economista Jeffrey Sachs3, y las contenidas en el Informe de Kofi Annan titulado “Un concepto más amplio de la libertad: desarrollo, seguridad y derechos humanos para todos”4, parecen no haber caído en saco roto y están animando a parte de la comunidad internacional a adoptar nuevas estrategias de lucha contra la pobreza.

Tal es el caso de la propuesta de la Comisión Europea de crear una “Estrategia europea para África”, considerada por muchos “El Plan Marshall” para el desarrollo del continente. Esta estrategia pretende promover un pacto euroafricano que rompa con la política fragmentada llevada a cabo hasta ahora hacia la región y contribuir así a que los países africanos alcancen los ODM. Además de los objetivos específicos perseguidos por el Acuerdo de Cotonou Page 166 (diálogo UE-ACP), la Asociación Euromediterránea y la Política Europea de Vecindad, la estrategia apuesta por apoyar aspectos considerados prerrequisitos para alcanzar los ODM, como la prevención de conflictos, el buen gobierno, la seguridad y la paz, la promoción del comercio Sur-Sur y Norte-Sur, de las infraestructuras y la cohesión social.

La Comisión señala en su propuesta la necesidad de establecer un diálogo birregional de amplia base que promocione los hermanamientos entre sociedades civiles, parlamentos, escuelas, ciudades y pueblos, municipalidades, empresas y sindicatos. Asimismo, establece como principales interlocutores a la Unión Africana y las diversas organizaciones regionales africanas, a los que considera actores muy sólidos que “tienen ya definidas las prioridades del continente”. Esta afirmación, podría cuanto menos despertar susceptibilidades, sobre todo porque parece dejar relegado a un segundo plano el también propuesto diálogo de amplia base. De la conjugación de ambas líneas de actuación dependerá que la propuesta estratégica de la Comisión se convierta en un verdadero marco de cooperación para el desarrollo sostenible de todo África.

El continente africano también fue uno de los puntos clave en la agenda de la Cumbre del G8. En esta ocasión, el grupo propuso una ayuda de 50 mil millones de dólares y ofreció apoyo al sector privado africano a través del Banco Africano de Desarrollo. Frente a las múltiples trabas que a su vez anteponen al desarrollo de los propios países africanos, estas medidas son cuanto menos, irrisorias; en palabras de Kumi Naidoo, presidente del Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza, no son más que “susurros” frente al enorme rugir de la gente.

Pero el año 2005 no sólo ha sido el año de las promesas incumplidas. Precisamente por los escasos avances logrados hasta ahora en la lucha contra la pobreza y la consecución de los ODM, están apareciendo en escena nuevas formas de actuar, iniciativas...

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