Constitución

AutorEmilo Latorre Martínez de Baroja
Cargo del AutorNotario

ARTICULO 114(*)

  1. Para ordenar la sucesión de la casa a favor de descendiente o consanguíneo hasta el cuarto grado podrá encomendarse la fiducia a dos o más parientes. El cónyuge sobreviviente, mientras permanezca viudo, no podrá ser excluido de esta fiducia cuando no quedaran más hijos que los habidos con él.

  2. Los fiduciarios han de ser mayores de edad al tiempo de ejercer su cometido (a) (b) (c).

  1. LA CASA ARAGONESA Y SU INCIDENCIA EN LA INSTITUCIÓN

    En este capítulo, segundo de los dedicados a la fiducia sucesoria aragonesa, se plasma una institución consuetudinaria, cuya importancia ha sido y es básica en determinadas regiones de esta tierra para entender su economía y desarrollo cultural.

    De una parte, para entender la institución y, de otra, para rendir homenaje a aquellos juristas aragoneses que con ciencia y entusiasmo han querido llevar al conocimiento del mundo la necesidad sociopolítica de Aragón, quiero comenzar este pequeño comentario con su estudio de la casa aragonesa, de donde surgieron las instituciones que han hecho posible la existencia del Derecho foral en Aragón.

    Dice Martín Ballestero: «Es la familia aragonesa una institución monárquica. Su paralelismo con la organización jurídica y política de los pueblos aragoneses es exacta. Constituye cada familia una verdadera asociación regida por un jefe.» Y añade: «La transmisión del patrimonio se verifica a una sola mano para que el patrimonio no perezca al disgregarse y con él se rompan los lazos de familia y la familia misma»(1).

    Para entender estas ideas, tan bellamente expresadas, hay que entender la pobreza del agro aragonés, los patrimonios se han ido adecuando durante siglos a las necesidades de una familia determinada, pueden ser grandes en extensión si la tierra es muy pobre o intermedios en aquellos lugares en los que el agua fluye por efecto de un regacho o manantial. Las circunstancias imponen la necesidad de conservar indivisos, bajo una sola mano y como propiedad de una sola familia, estos pequeños patrimonios rurales. La división tendría como consecuencia inmediata la dispersión de la familia y el abandono de la explotación agrícola, forestal o pecuaria(2).

    Esta finalidad individual y social del agro aragonés se conjuga en un punto: conservar la casa; con ello se logra la perdurabilidad de la familia más allá del tiempo, limitada al espacio circunscrito por los ascendientes o ampliado por las necesidades actuales; la casa, pues, no puede mantenerse más que a través del heredero único que gobierna a la familia a través de este medio de vida que tiene a su disposición, buscando porvenir a los demás elementos de la familia, pero todo ello sin desmembrar la unidad familiar; sólo entendiendo lo expuesto es posible entender y comprender las instituciones aragonesas que, como la libertad de testar, legítima global o esta de fiducia sucesoria, están dirigidas a la conservación de la unidad de la casa. En Aragón, como señala Sainz de Baranda(3), la sucesión intestada es temida y soslayada por todos los medios. Es preciso buscar un solo heredero, bien a través de la sucesión contractual, bien por medio de la libertad de testar, bien usando de la fiducia mortis causa. Esta importancia de instituir heredero a la persona que mejor esté preparada para cumplir la labor de mantenimiento de la casa, le obliga a veces, por falta de las suficientes garantías para valorar las eventuales características de sus posibles herederos, a acudir a esta institución.

  2. LIBERTAD DE ELECCIÓN DE LOS FIDUCIARIOS

    La facultad de delegación de las facultades para instituir heredero de la «casa» la tiene el titular de la misma que, mediante cualquiera de las fórmulas recogidas en el artículo 111, designará a las personas que cumplan el encargo; habla la Compilación de dos o más parientes, no de uno; ello procede del arraigo que tiene en esta tierra la Junta de Parientes como institución encargada de dirimir los conflictos en la familia; si se nombrara un solo fiduciario, aparte que nos podríamos encontrar en el caso desarrollado en el capítulo anterior, sería dejar toda la responsabilidad a una sola persona, que podría errar; para ello se exige pluralidad, pero dejando la identidad y el número al arbitrio del causante; será él quien determinará la formación de la fiducia y el grado de parentesco de los integrantes y, más aún, nada impide a un comitente nombrar figuras ajenas a la familia para que ordene su sucesión; para ello, este artículo no establece limitación de grado de parentesco, luego siempre se cumplirá tal requisito si se trata de pequeños núcleos de población, generales en...

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