Consideraciones finales

AutorAlexandre Peñalver i Cabré
Páginas241-245

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Primera. Los residuos constituyen uno de los problemas y retos ambientales más importantes que el derecho ha de afrontar para hacer compatible la actividad humana y el respeto al medio ambiente, mediante instrumentos jurídicos efectivos como la potestad normativa municipal.

Segunda. La noción de residuo no tiene un contorno plenamente delimitado, quizás por pertenecer al concepto de medio ambiente, reciente y en plena formación. Los residuos son uno de los agentes que pueden afectar a determinados elementos del medio ambiente. Es importante destacar que el posible valor económico de los residuos (entendidos como subproductos) no es un factor de exclusión de éstos de la noción de residuo.

La legislación contempla un amplio abanico de tipos de residuos (RSU, RP, RM, RI, residuos domésticos peligrosos, etc.), cuyo ámbito material no está suficientemente definido. Esto ocasiona solapamientos y regímenes jurídicos diferentes que no responden a los efectos o a la naturaleza de los residuos. Un primer paso para superar estas disfuncionalidades es establecer una ordenación global de los residuos, tal como ha hecho la legislación más reciente (Directiva 91/156 y LRR). Pero cuando se contemplen residuos específicos hay que ser muy preciso en su delimitación material, lo que no sucede con la nueva categoría de RM prevista tanto por la legislación reciente de la CEE como por la de Catalunya. Este aspecto tiene mucha importancia para las competencias municipales, ya que éstas se centran, básicamente, en esta categoría.

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Tercera. La legislación de residuos está sufriendo unas transformaciones muy profundas que, evidentemente, tienen sus consecuencias en las competencias municipales. Así, sus objetivos han pasado de basarse exclusivamente en el control y la gestión tradicional de los residuos mediante plantas de vertido e incineración, a priorizar otros criterios como la reducción, la reutilización o el reciclaje. Esta nueva dirección comporta un cambio normativo de primera magnitud, pero también un cambio cultural que cuestiona nuestro actual nivel de consumo y, por tanto, tiene una incidencia en otros ámbitos previos a la gestión de los residuos como la producción y el consumo. En este nuevo marco, la legislación de residuos no se dirige a regular sólo las actividades que gestionan los residuos una vez ya se han producido (lo que podemos denominar gestión de residuos) sino también otras previas, como las actividades productoras de...

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