La donación condicionada a la supervivencia del donatario

AutorKlaus Jochen Albiez Dohrmann
Cargo del AutorProfesor Titular de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de Granada
Páginas53-128

Page 53

1. Como donación con efectos «post mortem»: una primera aproximación

Con la donación con efectos «post mortem» aludimos a aquella donación en la que la muerte no es la causa, sino el término inicial o final de la adquisición del objeto donado, según sea la condición de supervivencia del donatario suspensiva o resolutoria, produciéndose, por tanto, la consumación definitiva con la muerte del donante y siempre que se cumpla la condición de supervivencia del donatario. Estos elementos característicos indican claramente que se trata de una donación «inter vivos», siempre y cuando, al mismo tiempo, se haya realizado en vida del donante algún acto de atribución patrimonial. Ni siquiera cuando la supervivencia del donatario es una condición suspensiva, la donación es «mortis causa», si se trata de una verdadera donación; es decir, un contrato que ya produce efectos en vida del donante, pero en el que la adquisición de lo donado sólo será definitiva si se cumple la condición.

El antecedente histórico de esta donación es la donación «post obi-Page 54tum», figura muy extendida en la Edad Media -también en España- que llegó a desplazar en importancia a los testamentos. Los destinatarios eran por excelencia la Iglesia e Instituciones piadosas que se aseguraban prácticamente la atribución patrimonial, aunque su consumación quedaba pospuesta a la muerte del donante, quien para salvar su alma normalmente no hacía uso de la facultad de revocar la donación. Estas características y el hecho de que las atribuciones eran por norma general cuotas de una parte del patimonio o la totalidad del mismo pueden explicar que se calificara a esta donación por muchos como un pacto sucesorio. La donación «post mortem» está despojada de cualquier elemento subjetivo de carácter religioso. Ni es característico de ella que el destinatario sea la Iglesia o Instituciones piadosas, ni están pensadas para salvar el alma. No cabe considerar, por tanto, que sea una disposición de naturaleza sucesoria.

Esta donación, que nosotros denominamos donación con efectos «post mortem», al producirse sus efectos definitivamente con la muerte del donante, no se caracteriza exclusivamente por la inserción de la condición de la supervivencia del donatario, lo que, en definitiva, se traduciría en una donación condicionada, como cualquier otra; con la única particularidad de que la muerte es el momento determinante para el cumplimiento de la condición. También tiene lugar siempre una atribución patrimonial en vida del donante. Precisamente porque la donación se presta en estos casos con vista a la muerte del donante, puede ser de interés del donante que la donación se ejecute o se consuma definitivamente sólo a partir de su óbito. Es en estos supuestos en los que claramente se puede cuestionar si entonces se trata de una donación «ínter vivos» o, por el contrario, estamos ante una donación «mortis causa», ya que, en principio, es esencia de cualquier donación entre vivos que la consumación se produzca en vida del donante.

La posibilidad de que la donación se pueda ejecutar incluso después de la muerte del donante, sin ser propiamente una donación «mortis causa», viene siendo admitida desde hace tiempo en el Derecho alemán. Interesa esta posibilidad de donar especialmente en el ámbito crediticio, preferentemente bancario, como lo evidencian multitud de supuestos que llegan a los tribunales alemanes. El sistema jurídico alemán propiciaPage 55 que donaciones no consumadas aún totalmente en vida del donante puedan consumarse después de su muerte. Este sistema no cuestiona por una parte que la donación sea un contrato; como tampoco que, dada su naturaleza claramente contractual, se puedan distinguir, como en otros contratos, dos momentos: la perfección y la consumación. Y aunque la perfección y la consumación normalmente tienen lugar en vida del donante, la consumación definitiva puede posponerse para después de la muerte del donante si la donación se hace con vista a la muerte, pero no por causa de ella. Dadas estas circunstancias, la donación no deja de ser un contrato «ínter vivos», puesto que no sólo se ha creado un vínculo jurídico entre el donante y el donatario, sino que cuando hay algún acto de consumación en vida del donante, hay también una atribución patrimonial. Esto es lo que caracteriza propiamente a cualquier contrato con efectos «post mortem».

La experiencia alemana es aprovechable para el Derecho español, a pesar de las diferencias entre los dos sistemas, sobre todo para comprobar si es posible ampliar los actos de disposición cuando se hacen con vista a la muerte, pero sin ser propiamente disposiciones «mortis causa». De igual modo que en el Derecho alemán, no hay en nuestro sistema jurídico obstáculo alguno para que la donación «ínter vivos» pueda estar condicionada a la supervivencia del donatario, sea como condición resolutoria, sea como condición suspensiva. Como en el Derecho alemán, la consumación de la donación debe producirse en vida del donante para que la donación sea «ínter vivos». Sin embargo, puede cuestionarse si es viable la consumación de la donación con la amplitud que permite la doctrina y la jurisprudencia dominante de aquel país.

Cualquiera que sea el enfoque, la consumación es inherente a la donación «inter vivos». No obstante, cabe plantearse si dentro del sistema puede acordarse una donación que posponga la consumación para después de la muerte, en el caso de que sea ésta la voluntad del donante y que, además, sea aceptada por el donatario. Esta voluntad puede estar presente sobre todo cuando, con efectos «post mortem», se donan créditos. Es frecuente, cuando se dona un crédito para después de muerte, que la consumación plena se deje para después del óbito del donante con el fin de que el donatario sólo pueda disponer a partir de este momento delPage 56 crédito. Para que esta donación pueda surtir efectos jurídicos es necesario que el donante haya realizado algún acto que evidencie que ha querido consumar la donación en vida para que la atribución sea «ínter vivos».

Sentadas estas primeras consideraciones, analizaremos ahora esta donación en la que la muerte no es la causa sino el momento para adquirir definitivamente el objeto donado, pero con la particularidad de que su consumación quede pospuesta para después de la muerte del donante. De admitirse en nuestro sistema jurídico esta posiblidad, la donación podría asumir una nueva función, al tiempo que ayudaría a comprender toda una serie de instrumentos jurídicos que se utilizan con efectos «post mortem», especialmente cuando interviene un tercero para consumar o ejecutar la atribución patrimonial después de la muerte del estipulante33.

Dado el especial desarrollo que ha tenido esta figura en el Derecho alemán merece que prestemos una mínima atención al parágrafo 2301 del BGB, que, en su párrafo segundo, contempla expresamente la donación con efectos «post mortem».

2. La donación con efectos «post mortem» en el Derecho alemán: el parágrafo 2301 del BGB

El Derecho alemán es de los pocos sistemas jurídicos en los que hay una expresa referencia a atribuciones para después de la muerte pero hechas en vida del disponente. Se refiere a ellas el BGB en el parágrafo 23O1, en particular el párrafo segundo, así como el parágrafo 331 que tiene por objeto la estipulación a favor de tercero a causa de muerte.

El parágrafo 2301 distingue, por una parte, lo que el legislador alemán denomina expresamente promesa de donación otorgada bajo la condición de supervivencia del donatario y, por otra, la donación ya eje-Page 57cutada pero sujeta igualmente a la misma condición34. A la primera donación se aplican las normas de las disposiciones sucesorias, y a la segunda, las normas de las donaciones «ínter vivos». Se trata de un precepto un tanto singular que establece una línea divisoria según que la donación condicionada a la supervivencia del donatario esté consumada o no. En el Derecho continental no encontramos una norma similar, ocupado como estaba en la época de la codificación por borrar cualquier vestigio de la donación «mortis causa». El origen del precepto hay que buscarlo en el Código civil de Sajonia y en el proyecto del Derecho sucesorio de Mommsen, del año 187635. Como dice Skibbe, es una regulación legal aparentemente clara y sencilla. Y, sin embargo, no carente de dificultades cuando se...

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba

VLEX utiliza cookies de inicio de sesión para aportarte una mejor experiencia de navegación. Si haces click en 'Aceptar' o continúas navegando por esta web consideramos que aceptas nuestra política de cookies. ACEPTAR