Conclusiones

AutorRafel Audivert i Arau
Cargo del AutorAbogado y Profesor Asociado de Derecho Administrativo de la Universidad Autónoma de Barcelona
Páginas203-212

Page 203

Primera

Las etiquetas ecológicas son instrumentos económicos al servicio del medio ambiente. Dentro de ellos localizamos figuras que van desde los tributos ecológicos, auditorías ambientales, depósitos reembolsables o los sistemas de transmisión de derechos de contaminación, por poner algunos ejemplos. Las etiquetas comparten con ellos el hecho de que actúan e inciden en el comportamiento del mercado, aunque en ellas destaca sobremanera el elemento de voluntariedad tanto respecto del solicitante como del consumidor.

Segunda

La etiqueta ecológica debe concebirse en nuestro ordenamiento jurídico como un instrumento administrativo de otorgamiento reglado, cuyo estudio y reflexión debe ubicarse en el marco de un novedoso Derecho Administrativo de la Economía y del Medio Ambiente. Se inserta cómodamente en lo que se denomina actividad de fomento en materia ambiental, en tanto desde la Administración Pública se estimula al sector empresarial público y privado a crear productos menos nocivos hacia el entorno y sus recursos. Al mismo tiempo, se prevéPage 204 que este mecanismo actúe persuasivamente incentivando a un consumidor cada vez más proclive a su adquisición.

Tercera

Cualquier análisis de la figura y del comportamiento de las etiquetas ecológicas no puede desconocer cuál es su evolución hasta la fecha en el mercado europeo. De él observamos cómo la etiqueta ecológica se encuadra en el seno de los instrumentos económicos al servicio del medio ambiente, de los cuales es claro exponente. En este sentido, el panorama europeo se muestra en las últimas décadas favorable a la utilización de este instrumento, del que localizamos multiplicidad de los mismos. Quizás ello responda al hecho de que este mecanismo mejora e incentiva la competitividad empresarial, a la vez que en su instauración se ha detectado ya la consecución -fuera de las rigideces de los esquemas clásicos de «command and control»— de objetivos públicos encaminados a la protección, mejora y conservación del medio ambiente.

Cuarta

Si resulta trascendente el estudio del marco jurídico que en los diversos ordenamientos de Europa regula los sistemas de etiquetado ecológico -incluido el nuestro- y también el que rige desde la Unión Europea para la obtención y uso de la etiqueta ecológica comunitaria, ofrecerá datos de indudable interés acudir a modelos comparados, siendo el estadounidense un buen exponente. Ello no tanto con el objeto de intentar extrapolar las enseñanzas que de allí se deriven, sino con el fin de ayudarnos a la reflexión que late bajo toda esta investigación sobre cuál es el mejor modo de intervención pública sobre el tema que nos ocupa.

Quinta

El sistema estadounidense de etiquetado ambiental no muestra un esquema unívoco de concesión de etiquetas, sino que proliferan di-Page 205versos modelos de éstas que son obtenibles de la mano de diferentes entidades, normalmente de carácter privado. La multiplicidad de sistemas que operan en este ámbito encuentra su raíz en la anómala coordinación interadministrativa -Comisión Federal de Comercio/Agencia de Protección Medioambiental-, que a nivel federal ha imposibilitado hasta la fecha un acuerdo que cristalice en un único sistema de etiquetado ecológico aplicable en todo el territorio. Qué duda cabe que a esta situación también ha ayudado el hecho de que múltiples competencias en materia ambiental residan en los Estados, varios de los cuales han diseñado su propio sistema de etiquetaje. Nótese, sin embargo, que la amalgama de sistemas -con diversas definiciones sobre los términos ambientales, con requisitos objetivos de obtención diferentes, alcance de un radio mayor o menor de consumidores...- no es valorado positivamente por los mismos Estados, siendo incluso resaltable que sean precisamente éstos los que han efectuado la propuesta más coherente -a través de los documentos «Green I y II»- con el fin de que definitivamente se llegue a un único sistema nacional.

Sexta

Debemos mencionar en referencia al sistema americano, las pautas a las que creemos debe sujetarse un programa de etiquetado en aquel ordenamiento:

  1. Deben eliminarse prácticas restrictivas de la competencia. En determinados casos, por el carácter monopolístico de los programas, se ha excluido a aquellas empresas que no han podido acceder a los criterios establecidos para otorgar la etiqueta, por ser estos demasiado exigentes, o bien por ser los costes muy elevados.

  2. La garantía hacia el consumidor sobre la veracidad de lo anunciado en la etiqueta debe derivarse del carácter público de su otorgamiento.

  3. Es obligatoria la implicación de los Estados en este ámbito, ya que han sido pioneros en dictar normativa al efecto. Además, es...

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