Comentario al Artículo 22 del Código Penal

AutorSergio Amadeo Gadea
Cargo del AutorAbogado Criminólogo
Páginas196-215

Page 196

1. Párrafo 1 Alevosía

La alevosía como circunstancia que agrava la responsabilidad criminal supone la elección de medios de ejecución que tiendan a conseguir la muerte sin riesgo para el autor encontrándose la víctima incapaz para su defensa. Concurre cuando el culpable comete cualquiera de los delitos contra las personas empleando medios, modos y formas en la ejecución que tiendan directa y especialmente a asegurarla, sin riesgo para su persona que proceda de la defensa que pudiera hacer el ofendido. Lo que se busca por parte del sujeto activo es el aprovechamiento situaciones de indefensión absoluta para su garantía (STS 21/05/1960), y la jurisprudencia más reciente viene entendiendo la alevosía como de naturaleza mixta objetivo-subjetiva, referidos al binomio antijuridicidad-culpabilidad, lo que implica necesariamente una particular proyección en el dolo del sujeto, de manera que el autor ha de proponerse las finalidades aseguratorias para la ejecución y para el actuante, así como sobre la indefensión de la víctima, y ello con independencia de que la situación sea creada o Page 197 buscada de propósito o tan sólo aprovechada, requiriéndose no sólo la presencia del dolo en la acción del agente, sino el tendencial ánimo, dirigido hacia la indefensión del sujeto pasivo, y siendo tal agravante una circunstancia de tendencia, porque incluye un elemento subjetivo que decide el plus de antijuridicidad. (SSTS 18/10/1995, 28/12/2000, 11/04/1994, 21/02/1995 y 09/06/1998). Lo decisivo, en cualquier caso, es el aseguramiento de la ejecución del hecho y la ausencia de riesgo ante la defensa que pueda hacer el ofendido, de tal manera que se tiene siempre por alevosa la conducta del agresor a traición o por sorpresa, idea que está presente en términos de especial descalificación social y jurídica: alevosía, traición y muerte segura son expresiones de un mismo concepto (STS 03/12/1992). El núcleo del concepto de alevosía se halla en una conducta que tiene por finalidad eliminar las posibilidades de defensa por parte del sujeto pasivo (STS 09/07/1997). La doctrina de la Sala Segunda ha configurado la esencia de la alevosía en la orientación de la acción hacia la desaparición de las posibilidades de defensa. Se decía en la STS 26/05/2004, que "dispone el artículo 22.1 del Código Penal que es circunstancia agravante "ejecutar el hecho con alevosía" y que hay alevosía "cuando el culpable comete cualquiera de los delitos contra las personas empleando en la ejecución medios, modos o formas que tiendan directa o especialmente a asegurarla, sin el riesgo que para su persona pudiera proceder de la defensa por parte del ofendido". De acuerdo con esta definición legal, para apreciar la alevosía, es necesario, en primer lugar, un elemento normativo consistente en que se trate de un delito contra las personas. En segundo lugar, que el autor utilice en la ejecución, medios, modos o formas que han de ser objetivamente adecuados para asegurarla mediante la eliminación de las posibilidades de defensa, sin que sea suficiente el convencimiento del sujeto acerca de su idoneidad. En tercer lugar, que el dolo del autor se proyecte no sólo sobre la utilización de los medios, modos o formas empleados, sino también sobre su tendencia a asegurar la ejecución y su orientación a impedir la defensa del ofendido, eliminando así conscientemente el posible riesgo que pudiera suponer para su persona una eventual reacción defensiva de aquél. Y en cuarto lugar, que se aprecie una mayor antijuridicidad en la conducta derivada precisamente del modus operandi, conscientemente orientado a aquellas finalidades (STS 07/11/2002). De lo antes expuesto se entiende que la esencia de la alevosía se encuentra en la existencia de una conducta agresora que tienda objetivamente a la eliminación de la defensa, lo que debe ser apreciado objetivamente en los medios, modos o formas empleados en la ejecución de la agresión. Como señalaba el Supremo en la sentencia de 19/10/2001, el núcleo de la alevosía se encuentra en el aniquilamiento Page 198 de las posibilidades de defensa; o bien en el aprovechamiento de una situación de indefensión, cuyos orígenes son indiferentes (STS 13/02/2001). Una de las modalidades de ataque alevoso es el realizado por sorpresa, de modo súbito e inopinado, imprevisto, fulgurante y repentino (STS 13/03/2001 y las que se citan en ella). En estos casos es precisamente el carácter sorpresivo de la agresión lo que suprime la posibilidad de defensa, pues quien no espera el ataque difícilmente puede prepararse contra él, al menos en la medida de lo posible. Esta modalidad de la alevosía es apreciable en los casos en los que se ataca sin previo aviso y sin que haya ocurrido nada que indique la proximidad de la agresión de forma que quepa una posible defensa frente a la misma. Para apreciar la concurrencia de una ejecución del hecho que pueda calificarse como alevosa es preciso un examen cuidadoso de cada caso concreto. Generalmente se ha dicho que la existencia de una riña o de una pelea previa a la agresión excluyen la alevosía, pues cualquiera de los contendientes puede estar prevenido respecto a una agresión del contrario. Pero, en primer lugar, la existencia de saltos cualitativos en la agresión, que sean significativos respecto de las características de la riña previa, puede hacer que aquella sea considerada alevosa. Y, en segundo lugar, nada permite excluir que el inicio de la pelea previa, aunque no sea lo que materialmente causa la muerte, suponga ya la colocación de la víctima en una situación irreversible de ausencia total de posibilidades de defensa. Por lo tanto, ha de concluirse que la existencia de señales de pelea y defensa no supone siempre la imposibilidad de apreciar la alevosía (STS 07/12/2005). La alevosía se compone de un elemento objetivo, integrado por los medios, modos o formas utilizados para garantizar la ejecución; y otro subjetivo, constituido por la decisión de elegirlos, emplearlos y aprovecharlos para suprimir toda posibilidad de defensa proveniente de la víctima. Dentro de las tres modalidades, que distingue la jurisprudencia: a) "Proditoria" o "traicionera", si concurre trampa, asechanza, insidia, emboscada o celada. b) "Súbita" o "inopinada" en la que el ataque es sorpresivo, imprevisto, fulgurante y repentino. c) "Desvalimiento" cuando hay un aprovechamiento de una especial situación inicial de desamparo de la víctima (SAP MADRID, sección 4, 22/03/2004).

2. Párrafo 2: Disfraz: Concepto

Por disfraz como agravante ha de entenderse toda alteración del rostro o hábito exterior del delincuente en el momento de la ejecución del hecho punible, Page 199 que logre desfigurar el aspecto externo habitual del sujeto para impedir o dificultar su identidad y posterior reconocimiento (SSTS 25/03/1982, 03/03/1983, 10/12/1983, 20/03/1984, 06/04/1984, 09/07/1984, 29/09/1984, 17/01/1985, 07/02/1985, 04/10/1985, 07/02/1986, 25/03/1986, 12/06/1986 y 22/01/1987), resultando indiferente para su apreciación el medio empleado por el culpable para evitar ser reconocido (máscara, media, antifaz, caperuza o incluso tinción de cara), siempre que sea objetivamente eficaz (STS 08/03/1982). El disfraz puede definirse como cualquier medio, artificio o procedimiento que, recayendo sobre las facciones, apariencia externa o indumentaria del sujeto activo, consiga desfigurar el normal y auténtico aspecto de éste, evitando con ello despertar recelos, sospechas o desconfianza que pudieran obstar la perpetración del hecho punible y, en todo caso, imposibilitando su identificación para lograr ulterior impunidad respecto a la infracción cometida (SSTS 28/02/1984, 07/10/1989, 02/07/1991 y 15/09/1999), pero la aptitud del medio utilizado por el agente para cubrir o desfigurar su apariencia o su fisonomía no ha de entenderse en el sentido de que sea necesaria plena eficacia a tal fin, pues si se exigiera que el autor hubiera tenido éxito en su propósito de evitar el reconocimiento de su identidad, esta circunstancia nunca se aplicaría, al no poder ser juzgado y condenado quien así se comportara. Por ello, para apreciar esta circunstancia no es preciso que el medio de...

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