Comentario a Artículo 620 del Código Penal

AutorConsuelo Romero Sieira
Cargo del AutorDoctora en Derecho Juez sustituto
Páginas712-718

§ 1 Amenazas con armas o instrumentos

El hecho debe subsumirse en la falta del art. 620 del CP si se trata de una mera reacción espontánea de exhibición del instrumento que se estaba utilizando para otro fin, lo que carece de las notas de seriedad, inmediatez y credibilidad en la efectiva realización de un mal grave, que configuran la gravedad determinante de la sanción de la amenaza como delictiva (STS 13/12/1999).422

§ 2 Amenazas

La jurisprudencia (SSTS 09/10/1984; 18/09/1986; 23/05/1989 y 28/01/1990) ha considerado el delito de amenazas como de mera actividad, que se consuma con la llegada del anuncio a su destinatario, y su ejecución consiste en la conminación de un mal con apariencia de seriedad y firmeza, sin que sea necesario la producción de la perturbación anímica que el autor persigue, de manera que basta con que las expresiones utilizadas sean aptas para amedrentar a la víctima. El delito de amenazas no condicionales figura en el título de los delitos contra la libertad, lo que supone necesariamente que el hecho generador de la amenaza, sea verbal o se materialice en actos inequívocos, tenga tal entidad que sea susceptible de causar en el otro un temor fundado a sufrir una mal grave en su integridad corporal o moral, en su intimidad u honor o en su patrimonio. Amenazar, según el DRAE es "dar a entender con actos o palabras que se quiere hacer algún mal a alguien". La STS 22/12/2000, entendió que el núcleo esencial de las amenazas es "el anuncio, mediante hechos o palabras, de la causación a otro de un mal", en definitiva, la intimidación efectuada sobre otro mediante la conminación consistente en la causación de un mal (STS 17/05/2002).

En definitiva, son elementos constitutivos de este delito, según los precedentes jurisprudenciales: 1) Una conducta por parte del Page 713 sujeto activo integrada por hechos o expresiones susceptibles de causar una intimidación en el ánimo del sujeto pasivo, dando a entender la realización futura, más o menos inmediata, de un mal; 2) Que en el agente no sólo se dé el elemento subjetivo general de la conciencia y voluntariedad del acto, en el que pueda asentarse el reproche de culpabilidad, sino también que, la expresión del propósito sea, persistente y creíble, que es lo que integra el delito distinguiéndolo de las contravenciones afines; y 3) Que concurran circunstancias concomitantes y circundantes a los hechos que permitan valorar la emisión y recepción del anuncio de un mal como de entidad suficiente para merecer la repulsa social y servir de soporte al juicio de antijuridicidad (SSTS 04/11/1978; 13/05/1980; 02/02/1981; 25/06/1981; 27/11/1981; 07/12/1981; 13/12/1982; 30/10/1985 y 18/09/1986).

No podemos subjetivizar la amenaza en función del impacto que pueda producir en el amenazado ya que la variabilidad de reacciones es inabarcable para el derecho penal sino que debemos situarnos en el plano de la acción delictiva que es la que nos va a proporcionar la debida valoración de los hechos (STS 24/02/2006).

El Código Penal de 1995, tras tipificarse el delito de amenazas de un mal integrante de delito, y de un mal no constitutivo de delito, si son condicionales, en el apartado 2º del art. 620 se sanciona como falta la provocación de una amenaza de carácter leve, con lo que la contravención tiene un carácter residual, refiriéndose a las conminaciones de males no constitutivos de delito, sin imposición de condición. El criterio de la jurisprudencia manifestado, entre otras, en las SSTS 11/02/1977; 23/04/1977; 04/12/1981; 12/02/1985; 06/03/1985; 23/05/1985; 03/07/1989; 11/09/1989 y 25/01/1995, es que la diferencia entre los delitos y las faltas de amenazas, es puramente cuantitativa, radicando en la menor gravedad a los males anunciados, y la menor seriedad y credibilidad de las expresiones conminatorias, aunque en ambos, delitos y faltas, tendrá que concurrir el elemento dinámico de la comunicación de gestos o expresiones susceptibles de causar una cierta intimidación en el ánimo del sujeto pasivo, dando a entender la realización futura, más o menos inmediata, de un mal. En definitiva, la diferencia entre el delito y la falta es siempre circunstancial. La falta de amenazas del art. 620.2 CP protege, al igual que su correlativo delito, el derecho que todos tienen al sosiego y a la tranquilidad personal en el desarrollo normal y ordenado de su vida, y tiene idéntica denominación y estructura jurídica, diferenciándose tan sólo por la gravedad de la amenaza, que ha de valorarse en función de la ocasión en que se profiere, personas intervinientes, actos anteriores, simultáneos y posteriores. La diferencia es, por tanto, circunstancial, radica en la mayor o menor intensidad del mal con que se amenaza para el bien jurídico protegido, justificándose la condena por falta en casos, en que existe la clara inexistencia de intención de causar el mal con el que se amenazaba, y el no haber persistido en su idea de amenazar (STS 31/10/2005). Por ello, deben calificarse como falta si no hay reiteración de la amenaza, ni actos de violencia ni se utilizan armas en la acción (STS 21/02/2007).

El sujeto pasivo ha de ser determinado e individualizado de forma concreta. En el caso de que se amenace a dos personas dirigiéndose el sujeto activo a cada una de ellas conjuntamente a consecuencia de una sola acción, el TS entiende que existe una acción única. "La conciencia del sujeto activo, y el dolo intencional que guía su conducta, constituye, el elemento diferenciador, y definidor a la vez, de su acción. El acusado quiso amedrentar a dos personas, en el mismo momento. Dos fueron las que sufrieron los efectos que aquél pretendía. Es así una única valoración sobre dos sujetos pasivos. Se trata de distinguir la actividad, única, de los efectos, diversos, que la misma origina" (STS 12/03/1993).

Conforme al principio de consunción recogido en el art. 8.3 CP 1995, las amenazas quedan absorbidas por el delito amenazado si éste llegara a realizarse, siempre y cuando exista inmediatividad de la amenaza a la agresión (STS 25/05/2001).

La STS 20/12/1993 considera que los hechos deben reputarse una falta contra la propiedad y una falta contra las personas Page 714 consistentes en una amenaza, realizaba verbalmente de causar un mal que no constituye delito, cuando la intimidación es sin armas y posterior a la sustracción.

Para distinguir esta figura de una expresión intimidatoria o amenaza que puede condicionar el comportamiento futuro del denunciante en el juicio futuro (modalidad delictiva prevenida en el párrafo primero del art. 464 del Código Penal) habría que valorar si concurre o no el requisito subjetivo de intentar influir en la conducta procesal del denunciante o se trata de una mera "bravata" carente de la entidad suficiente y de la intencionalidad necesaria para ser calificada como delictiva (STS 23/07/2001).

§ 3 Injurias

El honor es uno de los bienes jurídicos más sutiles y difíciles de apreciar desde el punto de vista penal. Ello se debe a su relativización, de forma que las circunstancias en que se profieren las injurias juegan un papel tan decisivamente trascendente. Por ello, debe llevarse a cabo una apreciación de conjunto, serena y equilibrada. Nuestra Constitución garantiza el derecho al honor, y el honor es patrimonio de todas las personas por el hecho de serlo. El problema surge cuando se trata de decidir cómo ha de defenderse de los ataques que se producen contra el mismo: por la vía del Derecho privado, o del Derecho Penal y, dentro de éste, cómo ha de ser la protección. Ello constituye un evidente problema de política legislativa (STS 07/07/1992).

Tal y como señala la STS 19/02/1992, "el nacimiento a la vida jurídica del tipo de injurias, en su doble modalidad de delito y falta cuyo bien jurídico protegido lo constituye el honor inherente a la dignidad humana (artículo 10.1 CE y STS 20/07/1988)-, viene condicionado a la concurrencia de dos requisitos o elementos, uno objetivo u ontológico, "expresión proferida o acción ejecutada en deshonra, descrito o menosprecio de otra...

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