Comentario a Artículo 299 del Código Penal

AutorRaquel Lobo González; Mabel Álvarez Rodríguez
Cargo del AutorAbogados

El art. 299.1 castiga al «que con ánimo de lucro y con conocimiento142 de la comisión de hechos constitutivos de falta contra la propiedad, habitualmente se aprovechare143 o auxiliare a los culpables para que se beneficien de los efectos de la misma». Llama la atención la falta de cuidado del legislador en la redacción del precepto al mantener la referencia a «falta contra la propiedad», concepto que ya no existe en el nuevo Código Penal, pues el Título II del Libro III trata de las «faltas contra el patrimonio», con lo que técnicamente no podría ser aplicable el art. 299.1. Otros autores, nos dicen que las características son similares a la receptación de delitos, pero con dos diferencias fundamentales: a) Sólo es posible cuando los efectos proceden de una falta contra la propiedad, aunque es de suponer que el legislador ha querido referirse a las «faltas contra el patrimonio», que se regulan en el Título II del Libro III. b) Sólo es típica la receptación de faltas cuando ésta se realice de forma habitual144. Según el concepto tradicional, para que exista habitualidad es necesario que se hayan cometido tres o más actos de receptación aunque el sujeto no haya sido condenado anteriormente por ellos. En la misma línea, la jurisprudencia viene señalando que existe habitualidad cuando se producen, al menos, tres actos de receptación, siempre que se realicen en un período de tiempo suficientemente corto como para entender que no tuvieron una explicación como hechos aislados u ocasionales, sino que forman parte de una serie más o menos amplia que se conecta al modo de vivir o de comportarse del propio sujeto (SSTS 17/10/1992; 09/06/1993; 26/01/1996; 28/02/1997 y 09/05/1997, entre otras muchas). Como dice la STS 16/12/1998, en el Código Penal de 1995 la habitualidad subsiste como elemento del tipo en la modalidad receptora de efectos procedentes de faltas contra la propiedad, pero desaparece como subtipo agravado en las receptaciones de efectos procedentes de delito, sustituyéndose por el ánimo de «traficar» con ellos. Si falta habitualidad, la receptación de faltas no es punible, aunque, en cualquier caso, el receptador está obligado a restituir los efectos que haya adquirido145.

Exigiéndose para apreciar la existencia de la habitualidad, como ha declarado el Tribunal Supremo (S 20/05/1997), la repetición de actos de la misma especie como hábito o costumbre. Estamos pues ante un componente fáctico del tipo que no se puede confundir con la...

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