Introducción: Algunas notas que caracterizan el reconocimiento de los pueblos indígenas latinoamericanos y sus derechos en la actualidad

AutorMarco Aparicio Wilhelmi
Páginas1-8

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A) Estado-nación y realidades sociales indígenas

En términos generales, y pese a los intentos liquidacionistas, de asimilación o de moderna integración, en todos los países latinoamericanos se da una cierta (en ocasiones muy marcada) pluralidad cultural. Actualmente, aún es posible identificar la presencia de numerosos grupos humanos articulados alrededor de una identidad cultural común de raíz indígena. Una identidad cultural que no es estática ni uniforme, sino todo lo contrario, dinámica y diversa que parte de la conservación de una latente memoria histórica pero no busca una vuelta al pasado, sino que se construye y actualiza en función de las condiciones que enfrenta.

Se corresponde con esta pluralidad cultural, como una de sus manifestaciones más relevantes, la pluralidad jurídica, esto es, la coexistencia de múltiples sistemas de regulación de la vida social y de mecanismos de resolución de conflictos. Si bien el Derecho indígena puede contener elementos cuyo origen se traza desde la época precolonial, también contendrá otros de origen colonial y otros más que hayan surgido en la época contemporánea; los elementos del Derecho indígena conforman un complejo interrelacionado que, como expresión de afirmación y recreación cultural permanente, refleja la cambiante situación histórica existente, las transformaciones de su entorno y de su relación con otros pueblos y en especial su situación frente al Estado. La existencia de sistemas jurídicos indígenas no se entendería al margen de la interacción con el resto de la sociedad nacional y el Derecho estatal, entre otras cosas porque no sólo es forma de expresión cultural, sino que se erige como resistencia ante los diversos mecanismos de opresión, como factor de cohesión y control social que trata de evitar en lo posible la intervención del Derecho del Estado.

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Una de las estrategias del Estado nacional de corte liberal en América Latina para unificar bajo un mismo proyecto cultural, económico y político (el "proyecto nacional") el conjunto de la sociedad de cada uno de los países, ha sido la imposición de un régimen jurídico común basado en el principio de igualdad jurídica de toda la ciudadanía y el Estado de Derecho de base legalista. Desde su nacimiento, los sistemas jurídicos nacionales, por lo general han pretendido regular la vida social de modo homogéneo, desconociendo el contexto multicultural y de pluralismo jurídico, mediante la atribución a los órganos estatales, conforme al principio de división de poderes, de la capacidad creadora de normas, de ejecución de las mismas y de administración de justicia.

Al lado de esta dinámica, los pueblos indígenas han venido planteando como demanda el reconocimiento de la vigencia de un Derecho propio y una oposición al ordenamiento nacional que en las últimas décadas se viene formulando en términos de çcuestionamiento de la propia legitimidad del Estado y del Derecho estatal para organizar la vida de los pueblos indígenas según una estructura y unos planteamientos que parten de una concepción monista (el Estado tiene el monopolio de la producción jurídica y del uso legítimo de la violencia) y etnocentrista (el único referente es la cultura de origen "occidental").

Ese Derecho propio, en contra de lo que expresan la mayoría de legislaciones que empiezan a reconocerlo así como buena parte de la doctrina, no es meramente consuetudinario. Incluso los textos constitucionales más avanzados en la materia, que son aquellos que realizan un reconocimiento explícito del Derecho indígena, hacen referencia al mismo en términos de "tradiciones", "costumbres" o "derecho consuetudinario". Si lo que se pretende es reconocer un derecho a regirse conforme al Derecho propio, el Derecho indígena no es mera costumbre jurídica producto del uso y de la repetición de prácticas de conductas concebidas como obligatorias. Las fuentes del Derecho indígena son diversas y junto a la costumbre, entendida al modo romano-civil, existen formas de integración normativa no consuetudinaria y no necesariamente de transmisión oral. Lo contrario sería limitar el reconocimiento al derecho a mantener unas cuantas peculiaridades jurídicas en un esquema de administración de los propios asuntos y resolución de conflictos internos que deberá contar con los códigos y las leyes nacionales como mecanismo de integración de lagunas, quedando muy debilitada la capacidad de desarrollo y modificación indígena del propio Derecho; se trataría de la antesala de su...

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