La caída de la dictadura y la instauración de la democracia

AutorJosé Luis Brey Blanco
Páginas201-258
VI. LA CAÍDA DE LA DICTADURA Y LA INSTAURACIÓN
DE LA DEMOCRACIA
1. LAS SINGULARIDADES DEL CASO PORTUGUÉS
A) El problema de las colonias y el malestar del Ejército
A diferencia de España, Portugal reabre su proceso político democratizador
con una Revolución. Sin embargo, es una Revolución que presenta algunas
características singulares, entre las que hay una que merece ser destacada,
porque fue la causa inmediata que provocó la caída de la dictadura. Nos refe-
rimos, como ya se habrá podido adivinar, al problema de la guerra colonial y al
malestar creciente mostrado por el Ejército ante esta situación. Constituye, sin
duda, una circunstancia particular que hace que la Revolución de Portugal sea
diferente y que, además, pueda ser reconocida como tal precisamente porque
se derivó de un problema estrictamente militar vinculado a una situación de
guerra que se estaba librando fuera del territorio peninsular. Ahora bien, la
constatación de este hecho no debe llevarnos a minusvalorar la importancia
de otros factores, como la actividad desarrollada por las fuerzas políticas de-
mocráticas de la oposición367, especialmente la que llevó a cabo, en el exilio y
367 Sobre este punto, remitimos al capítulo: “La larga marcha de las izquierdas portuguesas”
dentro del artículo, tantas veces citado, de Fernando Rosas, titulado: “Pensamiento y acción política
en el Portugal del siglo XIX (1890-1976). Ensayo interpretativo”, en GÓMEZ, B., PALACIOS,
D (eds.), Una historia política de Portugal. La difícil conquista de la democracia, op. cit. pp. 87-
102. Con respecto al papel de la oposición democrática y a las relaciones entre ésta y el Ejército,
pueden verse las refl exiones de Sánchez Cervelló, en SÁNCHEZ CERVELLÓ, J., La Revolución
de los Claveles en Portugal, Arco/Libros, Madrid, 1997, pp.13-14. Merece la pena consultar
también el libro de este mismo autor escrito con Hipólito de la Torre: DE LA TORRE GÓMEZ,
H., SÁNCHEZ CERVELLÓ, J., Portugal en el siglo XX, op. cit., p. 249. Finalmente, añadimos
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en la clandestinidad, el Partido Comunista portugués (PCP), o la que impul-
saron también otras instituciones y grupos sociales, particularmente dos: los
sectores más aperturistas de la Iglesia Católica368 y el movimiento estudiantil,
éste último, sobre todo, a partir de la década de los años sesenta369. Estas otras
circunstancias e infl uencias son experiencias mucho más habituales dentro de
los procesos revolucionarios de este tipo, especialmente entre los países de la
órbita europea y, particularmente, dentro del mundo latino. En todo caso, es
cierto que el detonante principal que explica, en primera instancia, el estallido
de la Revolución portuguesa de abril de 1974 fue un asunto de carácter espe-
cífi camente militar que afectaba al sistema interno de promoción dentro de
las fi las de la institución. Resumiéndolo mucho, el problema fue el siguiente:
para atender a las necesidades, cada vez más apremiantes, de la guerra en las
antiguas colonias, el Gobierno estableció un sistema de promoción que favo-
recía los intereses de los capitanes procedentes de las milicias universitarias
y que, como consecuencia de ello, perjudicaba claramente los derechos de los
ofi ciales de carrera, lo que acabó provocando la protesta airada de estos últi-
mos. Concretamente, como nos recuerda Medeiros Ferreira, los decretos leyes
número 353, del 13 de julio y 409, del 20 de agosto del año 1973, fi rmados
por el ministro de Defensa Sá Viana de Rebelo, establecían que “los capitanes
milicianos que pretendiesen entrar en el cuadro permanente podrían hacerlo
siempre que siguieran y aprobaran un curso intensivo para ofi ciales en la
otra referencia de interés: CERQUEIRA, A., Revoluçâo e contra-revoluçâo em Portugal (1974-
1975), op. cit., pp. 44 y ss.
368 Costa Pinto destaca la “doble infl uencia del Vaticano II y de la presión de sus polos más
abiertos sobre la sociedad civil, como la Juventud Escolar Católica (JEC) y la Juventud Universitaria
Católica (JUC)” como las principales razones que provocaron el inicio del cuestionamiento de la
Guerra Colonial por parte de la Iglesia Católica. Cfr., COSTA PINTO, A., “A busca da Democracia,
1960-2000”, en COSTA PINTO, A., GONÇALO MONTEIRO, N., (Organizaçâo), História Política
Contemporânea, Portugal 1808-2000, op. cit., p. 272. Desde una perspectiva distinta, Rui Ramos
considera que “el llamado catolicismo progresista, “alimentado por la ‘crisis de autoridad’ derivada
del Concilio Vaticano II (1962-1965) y sobre todo por la tensión entre el Vaticano y el Gobierno
en relación con la polí tica colonial, sirvió de canal para que jóvenes de clase media se alejasen
del régimen, de la jerarquía eclesiástica y de cualquier conservadurismo”, RAMOS, R., “Idade
Contemporânea (siglos XIX-XXI)”, en RAMOS, R (coordinador), VASCONCELOS E SOUSA,
B., GONÇALO MONTEIRO, N., História de Portugal, op. cit., pp. 702-703.
369 Cfr., los escritos de Medeiros Ferreira recogidos bajo el título: “O Movimiento Estudiantil
e a Luta contra a Dictadura”, en MEDEIROS FERREIRA, J., Obras escolhidas de José Medeiros
Ferreira, Vol. I, Portugal Contemporâneo, História Política e Institucional, (Organizaçâo de María
Inácia Rezola), Ediçôes 70, Lisboa, 2018, pp. 207-248.
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Dos modelos de transición democrática: Portugal y España
academia militar, con una duración de dos semestres, en tanto que los cadetes
necesitaban de cuatro años para ser promovidos al grado de alférez”370. Esta
disposición, junto con otras medidas complementarias tendentes a mejorar las
condiciones profesionales de los mandos procedentes de las milicias, fueron las
circunstancias que alteraron la situación dentro de la ofi cialidad y dieron pie
a la reacción de los capitanes de carrera. No hace falta decir que el problema
tenía raíces más antiguas, debido a la larga duración de la guerra, así como que
no era un asunto independiente, sino que se encontraba vinculado a otros mu-
chos problemas, la mayoría de los cuales tenían que ver también con la actitud
manifestada por el Ejército frente a la guerra y con el complejo proceso de la
descolonización de las provincias de ultramar: Angola, Guinea-Bisau y Mo-
zambique. Deben tenerse en cuenta también algunas circunstancias peculiares
de la guerra. En efecto, como apunta Costa Pinto, el confl icto con las colonias,
que adoptó, mayoritariamente, el modelo de la guerra de guerrillas generó una
importante movilización de contingentes jóvenes destinados al combate y,
junto con esto, un descenso notable del número de candidatos que ingresaban
en el Ejército a través de los estudios reglados de las Academias. La combina-
ción de estos dos factores obligó al Gobierno a buscar todo tipo de soluciones
para tratar de resolver los problemas que se crearon como consecuencia de
esta clase de desajustes, entre las que se encontraba la de promover al cuadro
regular de mando, otorgándoles más facilidades, a los ofi ciales procedentes de
las milicias371. Por otro lado, la guerra de guerrillas contribuyó también a crear
una profunda división dentro de la cadena de mando entre la alta ofi cialidad
del Ejército y los cuadros intermedios, al tiempo que facilitaba la creciente
politización de estos últimos, ya fuesen milicianos u ofi ciales de carrera372. En
concreto, la observación que hace Sánchez Cervelló es que el distanciamiento
entre el alto mando y los capitanes, además de por otros motivos, se debió,
básicamente, a que fueron los ofi ciales de rango intermedio quienes asumieron
la parte más desagradable y peligrosa del confl icto:
370 MEDEIROS FERREIRA, J., Portugal en transición, Fondo de Cultura Económica, op.
cit., p. 25.
371 Cfr., COSTA PINTO, A., “A busca da democracia, 1960-2000”, en COSTA PINTO, A.,
GONÇALO MONTEIRO, N., (Organizaçâo), História Política contemporânea. Portugal 1808-
2000, op. cit., pp. 274-275.
372 Cfr., SÁNCHEZ CERVELLÓ, J., La Revolución de los Claveles en Portugal, op. cit., p. 17.

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