Breve referencia al desarrollo constitucional en Portugal: desde 1822-1823 hasta la crisis de la monarquía constitucional

AutorJosé Luis Brey Blanco
Páginas83-126
III. BREVE REFERENCIA AL DESARROLLO
CONSTITUCIONAL EN PORTUGAL: DESDE 1822-
1823 HASTA LA CRISIS DE LA MONARQUÍA
CONSTITUCIONAL
1. CONTENIDO Y ALCANCE
Por razones de estricta brevedad y porque lo que nos interesa principal-
mente es el estudio de los modelos de transición desde la dictadura a la demo-
cracia en los dos países, queremos f‌i jar ahora, después de haber analizado la
parte correspondiente a los inicios del constitucionalismo, un cuadro general
de carácter muy básico sobre la evolución político-constitucional seguida en
Portugal desde entonces hasta el momento mismo en que comienza a gestarse
la caída de la Monarquía, en las décadas f‌i nales del siglo XIX (los años ochenta
y noventa).
2. LA ÉPOCA LIBERAL: DESDE 1822 HASTA LA CRISIS DE LA
MONARQUÍA CONSTITUCIONAL
A) Referencia histórica
a) Introducción
Como ya hemos señalado, la mayoría de las Constituciones se localizan
dentro de la fase de la etapa liberal (1820-1911): cuatro, de un total de seis.
Son las siguientes: 1822, 1826, 1838 y 1911, algunas de ellas (como ya se ha
visto) con diferentes periodos de vigencia debido a las tensiones políticas y a
la doble dialéctica que se estableció entre los partidarios del absolutismo y del
liberalismo y entre las tradiciones constitucionales que representan el cartismo
y el septembrismo. Dado que hemos explicado ya la Constitución de 1822, en
JOSÉ LUIS BREY BLANCO
84
este apartado nos ocuparemos sólo de la Carta Constitucional de 1826 y de la
Constitución de 1838, dejando para el siguiente tanto la referencia histórica
del periodo republicano como el análisis de la Constitución de 1911. En todo
caso, aunque nosotros lo expliquemos de esta manera, no debe olvidarse que
el periodo completo incluye todas las Constituciones que se crearon desde el
principio: 1822, hasta el f‌i nal: 1911, así como los acontecimientos históricos
que explican su nacimiento y evolución posterior. En resumidas cuentas,
como señala Miranda, durante esta larga etapa de la historia de Portugal se
produjeron “dos efímeras restauraciones del ancien régimen”, y el paso “de
la monarquía a la república”74.
b) La reacción absolutista
Empezando por el primer asunto, después de la aprobación de la Consti-
tución de 1822 se sucedieron varios intentos de restauración del absolutismo
encabezados por el Infante D. Miguel, uno de los cuales –el último– le llevó
a convertirse en Rey de Portugal, entre los años 1828 y 1834 y a establecer
un régimen político de este tipo. También condujo a una cruenta guerra civil
que duró algo más de dos años, dejando completamente desolado al país y
arruinada su “ya de por sí desastrosa economía nacional”75. Pero antes de esto
hubo otros dos ensayos involucionistas. El primero arrojó un resultado rela-
tivamente favorable a la causa absolutista, mientras que el segundo se saldó
con un rotundo fracaso del que, sin embargo, el Infante D. Miguel se repuso
muy pronto, gracias a las decisiones sobre la sucesión al trono que tomó su
hermano, el Rey Pedro IV. Lo cierto es que la actividad política de D. Miguel,
apoyada en todo momento por su propia madre, la Reina Carlota Joaquina (hija
74 MIRANDA, J., Manual de Direito Constitucional, op. cit., p. 211.
75 DE OLIVEIRA MARQUES, A. H., Breve História de Portugal, op. cit., p. 453. La economía
nacional cayó en manos de los acreedores extranjeros, especialmente ingleses y franceses, por
lo menos hasta la década de 1840. Cfr., Ibíd. La guerra civil duró, en realidad, más tiempo, ya
que la reacción del liberalismo contra el nuevo régimen absolutista comenzó el mismo año de su
establecimiento, en 1828. A este respecto, véase HERMANO SARAIVA, J., Historia de Portugal,
Alianza Editorial, Madrid, 1989, pp. 340 y ss. Dentro del capítulo dedicado a la guerra civil este
autor af‌i rma lo siguiente: “La situación de la guerra civil imperó en el país desde 1828 a 1834.
La primera reacción militar contra el nuevo absolutismo se dio ya en 1828 con una revuelta que,
centrada en Oporto, se extendió a casi todas las ciudades al norte del Mondego, con la adhesión
de of‌i ciales que sublevaron a sus guarniciones”, Ibíd., pp. 340-341.
85
Dos modelos de transición democrática: Portugal y España
del Rey de España, Carlos IV y hermana de Fernando VII)76, fue persistente en
el terreno de la conspiración contra el liberalismo. A ello le ayudaron mucho
algunas circunstancias, como la declaración de independencia de Brasil en
1822 y el desconcierto tanto político como económico que provocó este hecho
traumático. En efecto, la separación del Reino de Brasil hizo que aumentase
el malestar entre los partidarios del absolutismo, lo que se tradujo muy pronto
en los dos golpes de Estado a los que acabamos de referirnos. El primero de
ellos fue la Vilafrancada (mayo-junio de 1823), durante el primer periodo
de vigencia de la Constitución de 1822. Muy brevemente descritas, las cosas
sucedieron del siguiente modo (Thomson):
“Las fuerzas francesas intervinieron (abril-mayo 1823) para suprimir
la Constitución de Cádiz. Los liberales portugueses entretanto te-
mían ser los próximos y las Cortes intentaron organizar una defensa
militar. Sin embargo, en mayo de 1823, la indisciplina generalizada
del Ejército llevó a que en Vila Franca de Xira (a 30 kilómetros de
Lisboa, en la frontera del Tajo) ocurriese una rebelión llevada a cabo
por el 23º Regimiento de Infantería, que partió de la capital para
Beira. Comandado por D. Miguel y cerca de treinta de sus amigos,
izaron la bandera absolutista. Así comenzó lo que fue conocido como
“Vila-Francada”77.
El segundo intento de golpe de Estado ha pasado a la historia con el nombre
de Abrilada, por la fecha en que tuvo lugar: abril de 1824. Concretamente,
se produjo el día 30, aunque en esta ocasión las consecuencias fueron mucho
menos satisfactorias para el bando absolutista. En todo caso, los dos intentos,
tanto el del año 1823 como el siguiente del año 1824, se encuentran unidos
por una circunstancia que nos remite de nuevo a la conexión española o, me-
jor, franco-española. En efecto, tal y como acaba de recordarnos Thomson
(ver cita anterior), a principios de 1823 el Ejército de la Santa Alianza había
invadido España con el objetivo de reponer a Fernando VII en su condición
de rey absoluto. La operación se saldó con un rotundo éxito, lo que llevó a que
76 Sobre la forma de ser de la Reina y los principios ideológicos que defendía, véase
THOMSON, R. B., Miguelistas y Liberais. Évora Monte, O Fim da Guerra dos dois Irmâos e o
fracasso do liberalismo em Portugal, op. cit., pp. 76-78.
77 Ibíd., p. 79.

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba

VLEX utiliza cookies de inicio de sesión para aportarte una mejor experiencia de navegación. Si haces click en 'Aceptar' o continúas navegando por esta web consideramos que aceptas nuestra política de cookies. ACEPTAR