La cooperación internacional a Bolivia: adaptación del escenario bilateral con España

AutorMauricio Dorfler
CargoDiplomático boliviano y Magister Universitario en Cooperación al Desarrollo por el IUDC-UCM.
Páginas147-168
1. Introducción

Bolivia cumple 18 años de vida democrática y 15 años de vigencia de un modelo de desarrollo económico de mercado. Durante este período se han superado los altos niveles de inestabilidad política y financiera, que caracterizaron el inicio de la década de los ochenta. Desde 1985 se puso en marcha un proceso permanente de reformas estructurales que modificaron sustancialmente las bases económicas e institucionales del país1. Se implantaron reformas de primera generación que, en el marco de un programa de estabilización y ajuste estructural, buscaron retomar inmediatamente la estabilidad como valor prioritario del sistema.

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Es así como, a partir de la segunda mitad de la década de los ochenta, se afianzó la estabilidad en base a la aplicación de un modelo asentado en la disciplina fiscal y monetaria; suprimiendo las subvenciones; liberalizando los mercados de bienes y servicios y las tasas de interés; adecuando las normas laborales, y adoptando una política cambiaria de respeto al libre mercado, teniendo todas estas medidas como trasfondo una amplia apertura y desregulación del comercio exterior, que luego se trasladaron al conjunto de la economía nacional.

Posteriormente al período de ajuste y estabilización, realizado durante el gobierno de D. Víctor Paz Estenssoro entre 1985 y 1989, los ciudadanos que habían sufrido la experiencia hiperinflacionaria con gran incertidumbre, recuperaron paulatinamente la confianza en las instituciones. El sistema financiero inició un difícil camino de reforma interna que buscaba generar nuevas pautas de conducta y confianza en sus actores. Con la participación de la cooperación internacional, organismos internacionales y el sector privado se dio inicio a una importante recuperación de las tasas de crecimiento, inversión, ahorro y empleo2.

Durante el período comprendido entre 1989 y 1993 la administración de
D. Jaime Paz Zamora, continuó aplicando la política de liberalización y desregulación económica, poniendo mayor énfasis en crear las condiciones para renovar la confianza de los inversores nacionales e internacionales.

En ese marco, a partir de 1993 en la administración de D. Gonzalo Sánchez de Lozada, se inició la segunda generación de reformas orientadas a modificar el rol del estado en la economía. Se privatizaron las empresas públicas menores y se capitalizaron3 las mayores, fomentando incrementos importantes de inversión extranjera directa en los sectores estratégicos de la economía.

En el ámbito político, Bolivia continuó realizando las reformas necesarias para consolidar definitivamente su sistema democrático. Principal atención tuvo la necesidad de mayor participación efectiva de la ciudadanía, nuevos canales de diálogo con el gobierno, la reforma del sistema judicial y la lucha contra el narcotráfico.

Durante los 18 años de vigencia del sistema democrático los actores políticos lograron importantes acuerdos que posibilitaron la modernización de las Page 149 principales instituciones del país. Como ya mencioné, se reformó la Constitución Política del Estado en 1994, se estableció una Corte Nacional Electoral independiente, se promulgó una Ley de Partidos Políticos, un nuevo Código Electoral, se aplicó el Sistema de Administración y Control Gubernamental para cubrir las responsabilidades de la función pública e independizar la Contraloría General de la República, además de recientemente haberse aprobado el Estatuto del Funcionario Público. También se decidió fortalecer la autonomía de las instituciones responsables de política monetaria y de control del sector financiero y privado, creándose un Sistema de Regulación Sectorial que, además de independiente, es altamente técnico. En otro ámbito, se inició un agresivo proceso de descentralización de la administración del estado, tanto a nivel municipal como departamental4, promoviendo una amplia participación social.

En todo este proceso de cambios, Bolivia contó con el decidido apoyo y participación de la cooperación internacional. El severo ajuste de la economía que fue necesario realizar para garantizar la estabilidad, minimizó las posibilidades del Estado para poner en práctica políticas de desarrollo social5.

Los vacíos en la presencia del aparato del Estado para atender las demandas sociales fueron cubiertas, en parte, por la captación de ahorro externo y los recursos de cooperación internacional que llegaron en forma de créditos concesionales y donaciones. Aproximadamente siete mil quinientos millones de dólares de financiamiento externo fueron desembolsados durante los últimos catorce años6.

Estos recursos se destinaron, en términos generales al financiamiento de programas y proyectos de desarrollo, a cubrir déficit de balanza de pagos, alivio del servicio de la deuda externa y proporcionar asistencia técnica necesaria para la implantación de las diferentes reformas. Todo este esquema motivó una modificación sustancial del Programa de Inversión Pública7. Sin el concurso de Page 150 la cooperación multilateral y bilateral, seguramente, Bolivia habría tenido muchas dificultades en mantener la estabilidad alcanzada y emprender el agresivo proceso de reformas que vengo describiendo brevemente8.

A pesar de estos importantes avances en el ámbito económico, todavía los niveles de crecimiento son insuficientes para resolver los elevados índices de pobreza que afectan al setenta por ciento del total de la población boliviana y al noventa por ciento en las áreas rurales donde se concentra la población indígena. Las tasas de crecimiento no pueden incrementarse debido a las sucesivas crisis financieras internacionales que generaron bajos niveles de inversión, pérdida de competitividad, contracción de la actividad productiva, que a la vez son reflejo de la escasa capacidad de ahorro interno. El efecto inmediato se percibe en el déficit de empleo y el crecimiento del subempleo (denominado economía informal), que constituye uno de los elementos más críticos que Bolivia no pudo resolver en estos años de ajuste.

Debe recordarse que Bolivia es un país joven. Más del cincuenta por ciento de su población tiene menos de dieciocho años. Esto, sin duda, es una ventaja y una esperanza, pero tiene una pesada contrapartida, ya que los jóvenes son los que demandan más atención e inversiones de un estado, sobre todo en educación, salud e infraestructuras. Como consecuencia de este problema estructural, Bolivia se ubica en el puesto 113 en términos de desarrollo humano, de un conjunto de 174 países evaluados por las Naciones Unidas en 1998. Esta delicada situación de bajo crecimiento económico, se ve además afectada con la presencia nociva del narcotráfico, cuya influencia económica contamina las estructuras sociales, económicas y políticas del país.

2. Bolivia hoy

El resultado de las elecciones de junio de 1997, derivó en la formación de una coalición de alta representatividad, denominada “Compromiso por Bolivia”, permitiendo la elección de D. Hugo Bánzer Suárez como Presidente de la República. Hombre de larga trayectoria política, y uno de los actores de la democracia boliviana, el Presidente Bánzer inicia su administración con la esperanza de permitir al país insertarse en mejores condiciones al nuevo escenario internacional, una vez superado el problema principal que es la pobreza.

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La coalición de gobierno, en la que inicialmente participaron Acción Democrática Nacionalista, Movimiento de la Izquierda Revolucionaria, Unidad Cívica Solidaridad, Conciencia de Patria, Falange Socialista Boliviana, Frente Revolucionario de Izquierda, Democracia Cristiana, Katarismo Nacionalista Democrático y Alternativa Socialista Democrática, se formó sobre una serie de objetivos programáticos9. Éstos se centraron principalmente en la necesidad de encarar una efectiva lucha contra la pobreza, desarrollar una práctica de convivencia y diálogo nacional, incentivar la capacidad productiva y exportadora, combatir la corrupción y el narcotráfico, garantizar una justicia transparente y retomar una política exterior sólida y coherente.

En base a estos principios, y considerando la situación económica, social y política de Bolivia, se convocó a un Diálogo Nacional10 en octubre de 1997, obteniéndose como resultado la definición de los cuatro Pilares que sustentan el Plan Operativo de Acción 1997-2002, que en la práctica se convirtió en el Programa de Gobierno y base del trabajo de éste con la cooperación internacional.

Dichos pilares son:

• Oportunidad: para garantizar la estabilidad económica, acelerar el crecimiento con una mejor distribución de los ingresos y promover un desarrollo sostenible, brindando mayores oportunidades a la población para resolver sus problemas de empleo e ingresos, combatiendo más efectivamente la pobreza.

• Equidad: promoviendo un agresivo programa de lucha contra la pobreza, ejecutando proyectos sectoriales de salud, educación, vivienda y servicios básicos que enfaticen la atención al área rural, donde se concentran los mayores déficit de servicios y oportunidades de desarrollo.

• Institucionalidad: fortaleciendo la democracia mediante la modernización de sus instituciones y su sistema jurídico. Las reformas del Poder Ejecutivo.

• Legislativo y el sistema judicial, además de la lucha contra la corrupción, son las bases para alcanzar este objetivo.

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• Dignidad: cuyo objetivo es sacar a Bolivia del circuito coca-cocaína en los cinco años de gobierno. Para ello, es necesario asumir que el problema del narcotráfico tiene una incidencia multilateral, lo que hace imposible que Bolivia sola se enfrente al desafío. En ese contexto, la defensa...

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