Bioética y Psiquiatría

AutorManuel Valdés Miyar
Cargo del AutorProfesor Titular de Psiquiatría, Facultad de Medicina, Universidad de Barcelona
Páginas367-382

Page 367

1. Introducción

La ética médica se ocupa de los usos, costumbres y prácticas morales de la profesión médica y está guiada por los principios de preservar la vida, aliviar el sufrimiento, decir la verdad, hacer el bien, respetar la autonomía del paciente y distribuir equitativamente los recursos para el cuidado de la salud. Estos principios generales, que están descritos más explícitamente en el juramento hipocrático, han inspirado la práctica médica desde la antiguedad y han sobrevivido como código de honor gremial, al margen de su traducción en las leyes. Sin embargo, el ejercicio de la medicina no ha estado nunca libre de polémicas: inicialmente, porque tuvo que desgajarse del sacerdocio religioso, luego porque se autodefinió como una práctica híbrida (una ciencia y un arte) y, en la actualidad, porque sus progresos la han abocado al conflicto de tener que decidir entre lo posible, lo conveniente y lo deseable. La psiquiatría ha seguido este proceso con especial lentitud, porque su ejercicio ha estado más contaminado por el mundo de los valores y porque, al ocuparse de los fenómenos mentales, se enredó en especulaciones y en filosofías y tardó casi un siglo en recurrir al método científico, que se suponía reservado exclusivamente al estudio del mundo físico y tangible. Por eso no es extraño que la praxis psiquiátrica se haya basado hasta muy recientemente en el arte de la palabra y en los argumentos de autoridad, que es lo único que queda cuando se abandonan los credos religiosos y faltan los conocimientos objetivos. Por otra parte, la psiquiatría nació en el contexto de las necesidades y de los modelos de la medicina y no a partir de una psicología que le sirviera de antecedente, de ahí que en los ámbitos extramédicos hayan proliferado teorías filosóficoantropológicas, teorías psicológicas especulativas y escuelas de pensamiento que se han hecho notar en la cultura.

2. Escuela y teorías en la práctica psiquiátrica

Una teoría psicológica tiene que dar explicación del funcionamiento del psiquismo humano (que se manifiesta a través de las emociones, el pensamiento y la conducta), y si pretende ser de utilidad clínica, tiene que proporcionar tecnología terapéutica para normalizar lo patológico. Eso significa que en la clínica no basta con tener una ocurrencia o hacer una aguda observación sino que se necesita un conocimiento mínimo de lo que está ocurriendo y de lo que hay que hacer para que el sujeto pueda cambiar la naturaleza de sus experiencias. Hay muchas maneras de cambiar a la gente -de hecho, la gente no para de cambiar desde que nace- pero en la clínica se necesitan procedimientos eficaces para modificar Page 368 en el sentido deseado a las personas que sufren de trastornos psicopatológicos, y además esos procedimientos tienen que poder aplicarse en un tiempo razonable, para que el tratamiento psicológico no dure lo que la vida misma. Un tratamiento psicológico (o psicoterápico) tiene que ser algo así como un sabio extracto de la experiencia -de la misma manera que el fármaco es un sabio extracto de la botánica y de la química-, y ha de servir para que el sujeto ahorre tiempo y sufrimiento en su lucha desesperada por la salud mental. Además, ese tratamiento tiene que ser aplicable por cualquier profesional de la salud mental y sus resultados han de ser observables de alguna forma, para estar seguros de que su aplicación constituye una ventaja. Así pues, a cualquier tratamiento psicológico han de exigírsele como mínimo las siguientes condiciones:

  1. que esté basado en una teoría psicológica congruente e intelectualmente accesible, b) que se valga de tecnología terapéutica (es decir, que disponga de un instrumental concreto para ayudar al sujeto a cambiar, como resultado de la aplicación de los conocimientos que proporciona la teoría), c)que sea aplicable por cualquier profesional adiestrado, d) que consiga cambiar al sujeto en un plazo de tiempo razonable, e) que sus resultados sean cuantificables de alguna forma (o, como mínimo, observables), y que sea social (y sanitariamente) accesible.

2.1. El psicoanálisis

Como es sabido, el psicoanálisis es una teoría psicológica debida a S.Freud, que postula la organización de la vida psíquica en tres instancias -ello (instintos e impulsos), yo y super-yo (superestructura moral, de naturaleza social)- y entiende la dinámica psíquica de acuerdo con un modelo de conflicto: los deseos procedentes del inconsciente (ello) chocan con el yo que, al estar presionado por la conciencia moral (super-yo), recurre a los mecanismos psicológicos de defensa, de los que resultan los síntomas neuróticos. De acuerdo con ello, la terapia consistiría en hacer conscientes los deseos incoscientes de una manera aceptable por el yo, proceso que se hace a través de la transferencia con el terapeuta, que se inviste de distintas personalidades que sobre él proyecta el paciente. El acceso al inconsciente tiene lugar a través de las asociaciones libres, de la interpretación de los sueños y del estudio de los lapsus y equivocaciones, que proporcionan material para el descifrado a la luz de la lucha entre el principio del placer y el de realidad. El tratamiento concluye cuando el sujeto resuelve su "neurosis de transferencia" y zanja sus contenciosos inconscientes con el terapeuta que encarna a los personajes biográficamente significativos (por lo general, los padres), de manera Page 369 que deja de vivir con angustia los oscuros traumas de su niñez y consigue la paz interior.

El psicoanálisis es uno de los movimientos más sorprendentes de la civilización occidental. Su propagación en el mundo de la cultura no tiene precedentes en ninguna otra teoría psicológica ni en ningun otro sistema filosófico conocido: S.Freud propuso su cuerpo de doctrina sin los rigores habitualmente exigibles a la exposición de cualquier pensamiento teórico y, sencillamente, la intelligentzia cultural se lo creyó. No obstante, el psicoanálisis no ha tenido cabida en la medicina, aunque dispuso de oportunidades (fallidas) a propósito de explicar los síntomas psicosomáticos y las enfermedades mentales, y nunca ha sido aceptado en el marco de la ciencia, a la que trató de redefinir en función de sus necesidades. La antropología psicoanalítica es esencialmente pesimista -el hombre es víctima de sus fuerzas ocultas y de sus relaciones afectivas significativas, y el placer es fuente de conflicto y de contrición- y su gran mérito radica en proponer una tecnología terapéutica original, adquirible a partir de un rito iniciático (el psiconálisis didáctico). Por otra parte, los resultados del psicoanálisis sólo son evaluables en relación a su justificación teórica, de manera que los conceptos de "curación" y de "mejoría" no coinciden con los que puede utilizar el hombre de la calle o cualquier otro psicólogo no psicoanalítico. Por lo demás, las hipótesis más importantes del pensamiento psicoanalítico no han podido confirmarse o han sido refutadas desde el marco de la ciencia, y la duración del...

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