¿Está su banco preparado para los cambios que se avecinan?

El análisis de KPMG revela que, durante el año 2001, los bancos de inversión vieron cómo el valor de las inversiones en Bolsa se redujo en un 58% con respecto al año anterior, el valor total de las transacciones de fusiones y adquisiciones cayó un 45%, y el peligroso descenso del valor de las acciones mermó significativamente los ingresos por comisiones de intermediación y por gestión de carteras. No obstante, aunque algunos indicadores apuntan ya hacia una cierta mejora, 2002 promete ser otro año lleno de retos.

’Fronteras de las Finanzas’ recoge algunas de las claves estratégicas que afrontarán las entidades financieras en todo el mundo a partir del año 2002:

- Concentración: se mantiene la tendencia de creación de grupos más especializados y poderosos, especialmente en Alemania y EE.UU. En el Reino Unido y, en menor medida, Francia, las transacciones de carácter nacional han llegado hasta el límite permitido por la legislación, pero todavía quedan algunas áreas por tantear fuera de la “primera división”.

- Bancaseguros : los expertos de KPMG apuntan que veremos más alianzas entre bancos y aseguradoras, uniendo la producción con la distribución de productos y servicios financieros.

- Regulación: las entidades financieras deben prepararse para los importantes cambios regulatorios en camino, y especialmente, para la adaptación a las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC), International Accounting Standards, el Acuerdo de Basilea sobre coeficiente de recursos propios, y la normativa sobre la prevención del blanqueo de capitales. Aunque las Normas Internacionales de Contabilidad y el Acuerdo de Basilea no serán obligatorias hasta el 2005, la experiencia de KPMG indica que, si las entidades financieras no han empezado a prepararse para estos cambios, se verán en serios apuros para lograr su adaptación en plazo, y podrían sufrir las consecuencias.

Esta primera edición de ‘Fronteras de las Finanzas’ se abre con un análisis de los principales retos que afronta hoy la dirección de las entidades financieras, dedicando especial atención a la gestión de riesgos y a las normas IAS -los últimos acontecimientos y las nuevas normativas a nivel local e internacional obligan a un replanteamiento de los modelos usados hasta ahora-, que resumimos a continuación.

Modelos de riesgo de crédito

A la vista de las propuestas de Basilea y de otros desarrollos anteriores, los miembros de los consejos de Administración de instituciones financieras necesitan comprender que el riesgo de crédito es un componente básico tanto de su marco de gestión actual como del desarrollo de su estrategia de futuro. No obstante, muchos de los modelos usados actualmente están proporcionando una imagen distorsionada de la realidad. Hace poco, una empresa de leasing consultó a KPMG preocupada por el modelo de riesgo de crédito que había adquirido en un paquete listo para usar. Aproximadamente un año después de la compra, la dirección se había dado cuenta que sus pérdidas reales eran mucho más altas que las que el modelo predecía. Este hecho tuvo consecuencias directas en sus resultados, dado que no se habían considerado las pérdidas no esperadas en la política de precios. Situación bastante incómoda, a la vez que innecesaria. Además, una vez que entren en vigor los acuerdos de Basilea, podría resultar también desastrosa tanto desde un punto de vista de cumplimiento de la normativa como desde un enfoque de negocio.

La mejor forma de comprender los modelos de riesgo de crédito es entender sus objetivos y orígenes. Cuanto mejor conozca un banco la calidad de su cartera crediticia, mejor podrá utilizar este conocimiento en áreas como la política de precios y los mecanismos de valor añadido para el accionista. Esto quiere decir que si la calidad es elevada, se requerirá menos capital económico para soportar los riesgos que se están asumiendo. Las propuestas actuales de Basilea suponen un avance sobre las de 1988 en el reconocimiento de que no todos los riesgos de la cartera crediticia exigen el mismo consumo de capital. Estas propuestas suponen admitir, de hecho, que la visión tradicional del riesgo de crédito como un todo homogéneo ya no es válida.

Pero Basilea no es el único factor que está impulsando los modelos sobre riesgo de crédito, también les afectan los cambios anteriores en las prácticas financieras. Un aspecto clave es que los bancos solían mantener las operaciones crediticias hasta su vencimiento. En la actualidad, y cada vez más, estos activos son objeto de negociación una vez contratados. No obstante, es necesario que exista mayor liquidez en estos mercados secundarios para apoyar esta actividad y, por esa razón, los bancos han desarrollado mecanismos nuevos tales como los derivados del riesgo de crédito para deshacerse del riesgo asociado. Los bancos toman estas acciones porque piensan en términos de capital económico en vez de en términos de capital regulatorio, como lo hace Basilea. Después de todo, los recursos propios o capital son un recurso escaso, por lo que tiene sentido exprimirlos tanto como sea posible. ¿Por...

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