Sobre el aumento de capital por compensación de creditos. Conferencia pronunciada en la Academia Matritense del Notariado el día 28 de enero de 1993

AutorJuan Luis Iglesias Prada
Cargo del AutorCatedrático de Derecho Mercantil

SOBRE EL AUMENTO DE CAPITAL POR COMPENSACIÓN DE CRÉDITOS (*)

CONFERENCIA Pronunciada en la Academia Matritense del Notariado el día 28 de enero de 1993

por D. JUAN LUIS IGLESIAS PRADA

Catedrático de Derecho Mercantil

  1. INTRODUCCIÓN

    Debo admitir que, desde el primer momento, el expreso reconocimiento de la modalidad del aumento de capital por compensación de créditos ha sido una de las innovaciones legislativas de la reforma de 1989 que ha suscitado en mí cierta curiosidad. Tanto la indicación del artículo 151.2 de que el contravalor del aumento podrá consistir «en nuevas aportaciones dinerarias o no dinerarias al patrimonio social, incluida la compensación de créditos contra la sociedad», como, y sobre todo, la disciplina relativa a esta modalidad singular que se contiene en el artículo 156.1 del Texto Refundido de la Ley de Sociedades Anónimas, plantean algunas incógnitas capaces de estimular inmediatamente el interés del investigador. Y si a ello se añaden la circunstancia de haber tenido que reflexionar por razones de índole profesional sobre aspectos concretos de esta innovación legislativa y la incertidumbre reinante entre los comentaristas acerca de la interpretación que merece esta última disciplina, me parece que no será necesario un mayor detenimiento en la explicación de las razones que motivan la elección de este tema para mi primera comparecencia en esta ilustre Casa.

    Desde una perspectiva económica, el denominado «aumento de capital por compensación de créditos» no presenta, a mi juicio, especiales dificultades de identificación y de comprensión. El supuesto coincide, en efecto, con lo que en la práctica financiera suele denominarse «capitalización de deuda», y cuyo principal objetivo reside en aliviar o reestructurar el pasivo de la sociedad transformando ciertos recursos ajenos en recursos propios y, especialmente, en capital. Desde un punto de vista jurídico, en cambio, la figura presenta una notable complejidad y la disciplina reguladora de la misma, carente de precedentes directos en el Derecho comparado e introducida en nuestro ordenamiento sin excesivos reparos parlamentarios (1), comporta ciertos problemas de interpretación en cuyo análisis nos vamos a adentrar.

  2. NATURALEZA JURÍDICA DEL DENOMINADO «AUMENTO POR COMPENSACIÓN DE CRÉDITOS»

    1. Naturaleza jurídica de la aportación

      Muy probablemente, la primera dificultad que hemos de sortear es la relativa a la determinación de la naturaleza jurídica de la operación mediante la que se lleva a cabo la aportación, cuestión esta que puede considerarse controvertida entre nuestros autores.

      1. Entrega de las acciones emitidas y dación en pago

        Un sector de la doctrina, en efecto, estima que nos hallamos ante una dación en pago. El crédito del acreedor frente a la sociedad se extinguiría, desde este punto de vista, porque aquél acepta, en lugar de la prestación debida, una prestación distinta, que precisamente consiste en las acciones que se crean con el aumento para serle entregadas. El aliud de la datio in solutum vendría dado -como exponía De la Cámara con anterioridad a la Ley (2) y lo hacen con posterioridad a ella Alonso Espinosa (3) y en cierto modo Vicent Chuliá (4)- por la participación que se obtiene en la sociedad mediante la suscripción del aumento.

        Es ésta, sin embargo, una opinión que a mi juicio no está libre de algunos reparos. De un lado, si bien es cierto que la dación en pago puede llevarse a cabo mediante la entrega de acciones preexistentes, parece que, en cambio, no puede tener lugar mediante la entrega de acciones creadas para la circunstancia, pues lo contrario equivaldría a afirmar que la suscripción del aumento de capital no la efectúa quien aporta el crédito, sino la propia sociedad con el fin de transferir las acciones de inmediato y solvendi causa a su acreedor. Y este modo de proceder, además de colisionar directamente con la prohibición de suscripción de las propias acciones que establece el artículo 74 de la Ley, no refleja la realidad de las relaciones jurídicas que se sustancian en el aumento por compensación de créditos, en el que la integración del aportante en la sociedad o el incremento de su participación en la misma no son consecuencia de un negocio sinalagmático, como a fin de cuentas es la dación en pago, sino que son consecuencia de un negocio societario. De otro lado, los reparos a la tesis de la dación en pago se acrecientan si tenemos en cuenta que, trasladada a los aumentos ordinarios, conduciría a postular que la adquisición de las acciones tiene lugar en virtud de una compraventa de acciones y no en virtud del correspondiente negocio societario de suscripción, lo cual no parece correcto (5).

      2. Aumento por compensación de créditos y novación

        Influenciado, tal vez, por la realidad económica de la operación, que pone de manifiesto una reestructuración o transformación de un vínculo obligatorio en un vínculo societario, un importante sector de nuestra doctrina viene estimando que la figura que mejor explica los efectos del denominado aumento de capital por compensación de créditos es la novación. Se advierte, en este sentido, que el crédito del acreedor contra la sociedad se extingue por novación conforme al artículo 1203.1.° del Código civil, y por la relación societaria que surge precisamente de la participación en el aumento. En otros términos, y como afirma Sánchez Andrés, la operación se traduciría en un acuerdo entre la sociedad y el acreedor para sustituir el crédito por una participación en la sociedad, de modo que, subsistiendo los sujetos de la relación obligatoria, se transforma la causa de la obligación (6).

        No obstante el número y autoridad de los autores que han llegado a esta conclusión (7), tampoco me parece que su punto de vista pueda ser compartido sin ciertas reservas. Desde una perspectiva estrictamente positiva, el reproche fundamental que merece, a mi juicio, consiste en su escasa congruencia con la disciplina contenida en el artículo 156 de la Ley. En efecto, si -como se afirma desde esta orientación doctrinal- el crédito aportado es objeto de novación, por fuerza ha de concluirse que se extingue totalmente con la aportación y que, por consiguiente, las acciones recibidas en contrapartida han sido íntegramente desembolsadas, lo cual no parece compatible con el requisito del 25 por 100 establecido en la letra a) del referido precepto que la doctrina unánimemente, y a mi juicio con razón, vincula al principio del desembolso mínimo del capital suscrito. Por otra parte, y sin perjuicio de que en otro momento de la exposición nos refiramos de modo más específico al significado de esta exigencia, es lo cierto que si, de modo congruente con la tesis de la novación extintiva, las acciones se liberasen en su totalidad aunque el crédito no esté vencido, habría que pensar que se emiten por un valor no equivalente al valor nominal del crédito, sino a su valor actual o real, para lo cual parece que, desde la óptica de la protección del capital, sería necesario someter el crédito a la valoración de un experto independiente. Ha de advertirse, sin embargo, que la letra b) del artículo 156.1 no impone ni contempla en estos casos la intervención de un experto en valoraciones, sino únicamente la de un auditor cuyo cometido se limita ex lege a la comprobación de la exactitud de los datos ofrecidos por los administradores sobre el crédito o, lo que es lo mismo, a la verificación de la existencia y características de éste. Y esta circunstancia puede ser, precisamente, un indicativo o un indicio racional de la inexistencia de novación (8).

        Pero no son sólo argumentos de índole positiva los que militan en favor de esa inexistencia. También hay razones de orden dogmático que invitan a dudar seriamente de la identificación de una novación en la modalidad de aumento de capital que es objeto de nuestra consideración. A mi modo de ver, en este caso los reparos se compendian en la idea de que la novación, como fenómeno extintivo, no se refiere al contrato, sino a la obligación. Si no me equivoco en la apreciación, esta es la idea que subyace en la crítica que Galán López ha formulado a la orientación doctrinal que nos ocupa, cuando recuerda que la novación, aunque sea mediata, «implica una identidad de las posiciones jurídicas asumidas por las partes en la relación que se extingue y en la que la sustituye», y cuando advierte que admitir el carácter novatorio de la figura comporta aceptar que «la condición de socio se deriva, sin más, de un pacto acreedor-sociedad, e identificar la relación que se genera entre el socio y la sociedad por la cuota de participación social con la de acreedor de la sociedad», lo cual es ciertamente discutible. De un lado, porque aun admitiendo que el accionista, por su cuota de participación en la sociedad, pueda considerarse acreedor de ésta, nunca podrá ser identificado en relación con dicha cuota como un tercero acreedor. De otro lado, y sobre todo, porque resulta muy difícil, por no decir inexacto, concluir que la condición de accionista se adquiere a consecuencia de un pacto entre el acreedor y la sociedad dirigido a la sustitución de la posición acreedora de aquél, cuando es lo cierto que la adquisición de esa condición ha de anudarse al cumplimiento por el acreedor de una obligación de aportación resultante de un pacto o negocio societario que la genera (9).

      3. La compensación de la deuda de aportación

        En realidad, la figura que mejor explica la naturaleza de esta modalidad de aumento de capital es la compensación. No ha de verse en esta afirmación, desde luego, un improcedente servilismo hacia la letra de la ley, pues aun cuando es cierto que su artículo 156 utiliza el término «compensación», no lo es menos que en sus opciones definitorias el legislador no vincula necesariamente al intérprete (10). Se trata, más bien, de un posicionamiento, por lo demás no exento de cierto amparo doctrinal (11), que se sustenta sobre la circunstancia de ser la compensación la...

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