Los "grandes" se apuntan a los eurobonos: Emisiones internacionales en euros

Desde su nacimiento el 1 de enero de 1999, el euro ha perdido más de un 17 por ciento de su valor frente al dólar. Hoy, un dólar vale 166 pesetas, una cifra que no se conocía en España desde 1985. Pero a pesar de esa drástica caída, el Banco Central Europeo (BCE) se resiste a subir los tipos de interés. Su presidente, Win Duisenberg, no considera preocupante el descenso de la cotización de la moneda única y prefiere centrar sus esfuerzos en la lucha contra la inflación. Bien es cierto que ya se empiezan a escuchar voces discordantes con la postura de Duisenberg, incluso entre los miembros del consejo del BCE.

Impacto sobre los mercados europeos de capital

La debilidad del euro está repercutiendo directamente en la inflación, aseguran, y para este año se espera que los precios continúen una escalada que ni la probable subida de medio punto en los tipos de interés podrá frenar. La cotización del euro frente a otras divisas, y especialmente frente al dólar, es uno de los pocos lunares de la Unión Económica y Monetaria. La integración de las once monedas nacionales está produciendo beneficios notables, aunque todavía quede mucho trabajo por hacer en los mercados de la eurozona.

El impacto que la moneda única ha tenido sobre los mercados europeos de capital ha sido considerable. El euro ha terminado con el riesgo del cambio y ha creado un enorme pool de recursos de capital en comparación con los anteriores mercados nacionales. Las medidas legislativas para conseguir el Mercado Unico y la liberalización del mundo de las finanzas han originado una impensable consolidación en los sectores financieros e industriales.

El potencial internacional del euro puede verse incrementando a medida que se vayan incorporando los países que se han quedado fuera. Grecia entrará en la UEM el 1 de enero de 2001 casi con toda seguridad; la reciente apreciación del dracma en un 3,5 por ciento es un dato altamente significativo. En cuanto a los países que optaron por permanecer fuera del euro aunque cumplían con sus exigencias, se observa un cambio de actitud tanto en Suecia como en Dinamarca, mientras que Reino Unido no sabe a qué carta quedarse, con Tony Blair intentando contentar a partidarios y enemigos de la Unión.

Con más preocupación se observa el resurgir de los nacionalismos, incluso en países que están firmemente comprometidos con los ideales de una Europa unida. El caso de Austria, tras el triunfo del ultraderechista Jörg Haider, ha sembrado la duda entre...

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