A la banca americana también le interesan los emigrantes ilegales

Los inmigrantes ilegales mexicanos nunca imaginaron que el gobierno estadounidense les ayudaría a hacer realidad su sueño de comprar una casa. Sin embargo, muchos de ellos consiguen un préstamo hipotecario gracias a que el Servicio Nacional de Impuestos de EE.UU. (IRS) les otorga un número de identificación que les permite solicitar este tipo de créditos a los bancos locales.

La competencia por captar nuevos clientes está conduciendo a los bancos en EEUU a ofrecer préstamos hipotecarios y otros servicios financieros a inmigrantes ilegales con la ayuda de agencias del gobierno,Page 15 como el IRS y el Federal Deposit Insurance Corp. (FDIC), una agencia que fomenta los préstamos y la inversión en mercados donde hay poca oferta, sin importar la situación migratoria de los clientes.

Debate controvertido

Esta ayuda oficial llega al mismo tiempo que otros sectores del gobierno estadounidense aumentan su rigidez con respecto a los inmigrantes ilegales. En mayo, legisladores de Arizona aprobaron un proyecto de ley que prohíbe que los inmigrantes ilegales reciban clases de inglés y usen jardines infantiles u otros servicios subvencionados por el Estado. La iniciativa fue vetada por el gobernador. En ese mismo mes, el Congreso aprobó una disposición que imposibilita que un inmigrante obtenga un permiso de conducir. "Aquí hay una contradicción fundamental", comenta James Smith, economista de Rand Corporation, California. "Tenemos una política de decir que nadie puede estar ilegalmente. En la práctica, otra política está diciendo que si está aquí, vamos a ofrecerle servicios".

Por su parte, la decisión del estado de Wisconsin de ayudar a los bancos a otorgar préstamos a los inmigrantes ilegales ha suscitado un feroz debate. También ha alentado a otros estados a emular el programa. James Maloney, presidente del Mitchell Bank, vio a estos inmigrantes como la solución a las dificultades financieras del banco. Sus activos habían caído a 60 millones de dólares en 1999, frente a los 95 millones de dólares de principios de los 90. Una tarde de 1999 entró al banco y no vio a nadie en la espaciosa recepción, mientras que afuera las calles estaban repletas de latinos. "Si toda esa gente estaba trabajando aquí y viviendo aquí, teníamos que cambiar la forma de hacer las cosas", explica.

La estrategia del Mitchell Bank

Maloney ascendió a Frank Villa, un cajero y el único...

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