Adoptar el euro en el periodo transitorio tiene ventajas legales y económicas: El período transitorio y las sociedades mercantiles: redenominación de valores.

Desde el pasado día 1 de enero la moneda del sistema monetario español es el euro, que sucede sin solución de continuidad de modo íntegro a la peseta como unidad monetaria Para la introducción del euro, el Derecho Comunitario ha previsto un período transitorio que comprende desde el 1 de enero de 1999 al 31 de diciembre del 2002, durante el cual la peseta constituye una subdivisión no decimal del euro con pleno valor a todos los efectos. En este artículo estudiamos los efectos que producirá sobre las sociedades mercantiles la introducción de la nueva unidad monetaria.

Calendario del euro y las sociedades mercantiles

Las Leyes de Sociedades Anónimas y de Sociedades de Responsabilidad Limitada, por citar las sociedades que más frecuentemente operan en el tráfico, continúan exigiendo que el capital social conste en pesetas “y se expresará precisamente en esta moneda”. En los próximos años podemos encontrar las siguientes situaciones:

  1. Desde el 1 de enero de 1999 hasta el 31 de diciembre del 2001.

    En las sociedades ya constituidas, el capital social puede continuar expresado en pesetas o bien puede convertirse en euros conforme a las reglas que a continuación señalamos.

    En las sociedades de nueva constitución, el capital social podrá denominarse tanto en euros como en pesetas, pero si se opta por pesetas, no se gozará de los beneficios que más adelante comentaremos.

  2. A partir del 1 de enero del 2002.

    El capital de las sociedades ya constituidas que no haya sido denominado en euros quedará automáticamente convertido a esta moneda, sin que ello suponga la obligación material de las sociedades de proceder a la conversión, todo ello conforme a normas reglamentarias actualmente pendientes de aprobación.

    Las sociedades de nueva constitución deberán denominar su capital obligatoria y directamente en euros.

    Las normas comunitarias no regulan explícitamente esta materia, a la que se dedican los artículos 21 y 28 de la Ley 46/1998. El proceso se estructura en dos fases: redenominación y renominalización.

    Aunque los citados artículos se refieran únicamente a sociedades mercantiles, entendemos que la operación de redenominación del capital y posterior renominalización se aplica por analogía a sociedades y entidades de todo tipo (anónimas, limitadas, colectivas, comanditarias simples y por acciones, agrupaciones de interés económico, sociedades anónimas y limitadas laborales, sociedades deportivas, sociedades de garantía recíproca, cajas de ahorro...

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