Para adaptarse a la llegada de la moneda única: Reorganización de la compensación europea

Más de cien millones de transacciones al año; varios miles de billones de euros de valores mobiliarios en depósito; cerca de 200.000 millones de euros en intercambios diarios. Estas cifras testimonian la potencia de los organismos y sistemas de compensación. Aunque estas instituciones son más bien discretas comparadas con los mercados bursátiles, no son menos indispensables para el buen funcionamiento del planeta financiero, ya que intervienen como aval en la cadena de los títulos.

Por razones prácticas

La Bolsa constituye el lugar de negociación. Desde que éste se cierra, se produce el movimiento de los títulos, donde intervienen directamente las cámaras de compensación. Lógicamente, cada mercado bursátil posee una. Madrid cuenta con su Cámara de Compensación; en París está Sicovam; en Londres, Crest; en Frankfurt, la Deutsche Borse Clearing... Al lado de estas entidades nacionales, dos centrales europeas con vocación internacional coexisten desde principios de los años 70: Cedel –ahora llamada Clearstream en Luxemburgo, y Euroclear, en Bruselas. Precisamente, es alrededor de estos dos gigantes donde está tomando forma la reorganización de una arquitectura europea algo más compleja.

Históricamente, Euroclear y Cedel fueron creadas por razones prácticas, para acompañar el desarrollo del mercado de las euro-obligaciones. En aquella época, las obligaciones se materializaban en papel. Por ejemplo, cuando una empresa europea emitía obligaciones en dólares que un cliente asiático deseaba adquirir, el banco encargado de colocar la emisión debía enviar a este cliente sus títulos por correo. Aparte de que esta entrega podía llevar varios días, el riesgo de pérdida también era importante.

De ahí la idea de crear un organismo centralizador, guardián de los títulos, en el que serían miembros las instituciones financieras internacionales gracias a la apertura de una cuenta de títulos destinada a gestionar sus negocios sobre este mercado de las euro-obligaciones. Durante treinta años, esta organización permaneció tal cual. Pero la mundialización de los intercambios financieros y, sobre todo, la puesta en marcha de la moneda única van a revisar esta arquitectura y empujar a las cámaras de compensación a ofrecer nuevos servicios.

Falta armonización en Europa

Efectivamente, el euro ha resaltado la necesidad de una armonización. En los quince países de la Unión Europea existen al menos treinta organismos de compensación. La oferta de servicios en este...

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