La acción de reclamación de los daños causados por la litigación abusiva

AutorArturo Muñoz Aranguren
Páginas337-394
CAPÍTULO VII
LA ACCIÓN DE RECLAMACIÓN
DE LOS DAÑOS CAUSADOS
POR LA LITIGACIÓN ABUSIVA
1. INTRODUCCIÓN
Será objeto de análisis, a continuación, el principal instrumento que prevé
nuestro ordenamiento para combatir la litigación abusiva o, mejor dicho, para
neutralizar sus efectos, en la medida en que el instituto de la responsabilidad
civil tiene en nuestro Derecho, en principio, una función primordialmente re-
sarcitoria, sin perjuicio de que, como efecto colateral, pueda tener un efecto de
prevención (general y especial), al obligar al abutente a reembolsar los daños
y perjuicios irrogados al perjudicado. Dado que, como ya se advirtió con ante-
rioridad, el ordenamiento jurídico español se caracteriza por ser, en este campo,
más represivo que preventivo, la acción de reclamación de los daños causados
por la litigación abusiva va a ser objeto de un análisis detenido.
Comenzaremos este análisis con el examen de las cuestiones más polémi-
cas relativas a la legitimación, para después evaluar la inf‌luencia de la senten-
cia dictada en el proceso precedente (del que se abusó) en la posterior acción
de resarcimiento de los daños procesales. A continuación, estudiaremos la
fundamentación sustantiva de la acción de resarcimiento de los daños proce-
sales, para concluir con un repaso a las cuestiones procesales más relevantes
que pueden plantearse en el decurso del ejercicio de esta acción ante los tri-
bunales.
338 ARTURO MUÑOZ ARANGUREN
2. LEGITIMACIÓN
2.1. Legitimación activa
Es preciso tomar en consideración que la delimitación subjetiva es por de-
f‌inición más compleja en los «pleitos de daños» que en los contractuales, pues
no existirá una relación obligacional previa que permita determinar en cada caso
los sujetos obligados. Por el contrario, «cuando se insta ante los tribunales una
reclamación civil extracontractual no existe entre las partes una relación jurídica
constituida, al menos de modo formal y expreso» 1.
Por ello, ostentará la legitimación activa para interponer esta acción quien
haya sufrido un daño —o sostenga haberlo sufrido— como consecuencia del
abuso del proceso imputable a un tercero. Como ocurre con carácter general
en las reclamaciones derivadas del Derecho de daños, la legitimación activa se
atribuye a la víctima del daño, pues con arreglo a los arts. 1.089 y 1.093 CC la
obligación nace de los actos u omisiones que, no constituyendo delito o falta,
provocan un daño, mediando culpa o dolo. En la inmensa mayoría de los casos,
el perjudicado será la contraparte del proceso precedente.
No obstante, tampoco es descartable que la litigación abusiva haya podi-
do producir igualmente daños a terceras personas distintas de la parte procesal
contraria en sentido estricto, en cuyo caso también estarían dotadas de la legi-
timación activa necesaria para accionar contra el abutente. Es, por ejemplo, el
caso resuelto por la STS núm. 596/2000, de 17 de junio 2, anteriormente anali-
zada. Aquí lo que era objeto de reclamación, ex art. 1.902 CC, fueron los daños
causados a terceros (los empleados de la sociedad) por la infundada solicitud
de declaración de quiebra voluntaria por parte de la sociedad, a instancia de sus
accionistas. El TS reconoció la legitimación activa de esos extrabajadores y con-
f‌irmó la condena contra los accionistas de la sociedad que acordaron de forma
negligente la presentación de la solicitud de quiebra voluntaria de la sociedad,
irrogando a aquellos un perjuicio cierto como consecuencia de la extinción au-
tomática de sus contratos de trabajo.
Nótese que el Tribunal Supremo accede a la reclamación de unos terceros
que no fueron parte en sentido estricto en el proceso del que se abusó, reco-
nociendo implícitamente su legitimación activa en tanto en cuanto se vieron
patrimonialmente afectados por ese uso desviado del derecho a la tutela judicial.
2.2. Legitimación pasiva
En principio, esta cuestión tampoco se muestra especialmente problemática,
ostentando la legitimación pasiva quien litigó de forma abusiva en el proceso
precedente.
1 Julio BANACLOCHE PALAO, «Cuestiones polémicas en los pleitos de daños», en VVAA, Mariano
José HERRADOR GUARDIA (dir.), Derecho de Daños, Cizur Menor, Aranzadi, 2013 (BIB 2013/1797), p. 2.
2 RJ 2000/5289; MP: Pedro González Poveda.
LA LITIGACIÓN ABUSIVA: DELIMITACIÓN, ANÁLISIS Y REMEDIOS 339
La única cuestión controvertida consiste en determinar si la acción debe
dirigirse también —o, mejor, si puede serlo— contra el abogado y el procurador
de ese litigante, en el supuesto de que hubiera sido asistido por esos profesio-
nales en el proceso precedente. A nuestro modo de ver, la litis estará correcta-
mente constituida siempre y cuando se demande a la parte propiamente dicha (al
abutente), sin que sea necesario ejercitar la acción de forma conjunta contra el
abogado y/o el procurador (de sostenerse que estos profesionales son igualmen-
te responsables, nos encontraríamos ante un acto ilícito provocado por varios
agentes, cuya responsabilidad frente al perjudicado sería solidaria) 3. De hecho,
a nuestro juicio estos profesionales carecerán en principio de legitimación pasi-
va para soportar la acción de resarcimiento de los daños procesales, salvo en los
supuestos excepcionales que se dirán.
A pesar de que, como se constató en el capítulo V, determinados ordena-
mientos jurídicos imponen la responsabilidad civil derivada de la litigación
abusiva sobre el abogado que asesora a la parte (de forma solidaria o incluso
exclusiva), dando por sentado que las maniobras torticeras han sido ideadas
o, cuando menos, autorizadas por este —pesando sobre el abogado la carga
de impedirlo—, en nuestro Derecho se entiende tradicionalmente que la actua-
ción profesional realizada por el abogado y el procurador responde siempre a
los deseos y voluntad de su cliente, de forma que, en principio, tan solo cabe
imputarle objetivamente el resultado a este. De hecho, en los ordenamientos
foráneos en los que se ha optado por imponer esa responsabilidad civil al abo-
gado se han reformado las leyes procesales para introducir de forma específ‌ica
esta responsabilidad, ya que la jurisprudencia —aplicando las reglas generales
de la responsabilidad extracontractual o los torts— no la había extendido a los
letrados desde el punto de vista sustantivo.
Del análisis de la jurisprudencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo
—y de las resoluciones de las Audiencias Provinciales— se deriva que no cons-
ta condena indemnizatoria alguna contra abogados y/o procuradores como con-
secuencia de la litigación abusiva de su cliente, quizá por la consideración de
estas actuaciones como un «acto neutro» —por utilizar la terminología de la
dogmática penal— del profesional de que se trate, al que no cabe transmitirle la
responsabilidad de su defendido frente a terceros. A continuación justif‌icaremos
por qué, a nuestro modo de ver, esta doctrina jurisprudencial debería ser conve-
nientemente matizada.
Como punto de partida, cabe asumir que el responsable del ejercicio de
una acción judicial abusiva o, en su caso, de la oposición infundada a la mis-
3 En cuanto a la responsabilidad solidaria de los agentes co-causantes del daño en el ámbito de
la responsabilidad aquiliana (lo que sería también aplicable en el caso de que fueran más de uno los
abutentes), cfr., por todas, la STS núm. 170/2002, de 4 de marzo (RJ 2002/5242; MP: Román García
Varela). Criterio jurisprudencial, a día de hoy pacíf‌ico, que una parte de la doctrina civilista juzga equi-
vocado de lega data —y los reparos no son menores—. Cfr. Mariano YZQUIERDO TOLSADA, La responsa-
bilidad civil del profesional liberal, Madrid, Reus, 1989, pp. 165-171; y, más recientemente, del mismo
autor, Mariano YZQUIERDO TOLSADA, Responsabilidad civil extracontractual, Madrid, Dykinson, 2014,
pp. 435-442. Cuando sí cabe determinar la cuota de responsabilidad de cada uno de los intervinientes,
la jurisprudencia se ha mostrado errática, optando en unos casos por mantener la solidaridad frente al
perjudicado y, en otros casos, por negarla. Vid. Esther GÓMEZ CALLE, «Los sujetos de la responsabilidad.
La responsabilidad por hecho ajeno», en Luis REGLERO CAMPOS y José Manuel BUSTO LAGO (coords.),
Tratado de la responsabilidad civil, Cizur Menor, Aranzadi, 2014, p. 1017.

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